Situación crítica en ‘pagadiarios’: no desalojan pero sí cortan los servicios

abril 13 de 2020

Migrantes, indígenas y mujeres trans son los más afectados.

Situación crítica en ‘pagadiarios’: no desalojan pero sí cortan los servicios

| | Por: Esteban Vega La-Rotta/SEMANA


Por: Ángela María Agudelo Urrego
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En los pagadiarios de Bogotá, cada habitación puede albergar camarotes improvisados o colchonetas para grupos de seis a diez personas. En su mayoría, son familias que dependen del día a día que, debido a las restrictivas medidas de la cuarentena nacional, no han podido salir a trabajar y pagar su estadía y alimentación. Como un alivio para los residentes, la Personería de Bogotá emitió un decreto distrital que prohíbe las expulsiones durante la cuarentena; sin embargo, los arrendatarios optaron por cortar los servicios públicos (agua, luz y gas) para obligar a los residentes a abandonar las habitaciones.

 

Si bien la mayoría de casos se reportan en las localidad de Santa Fe, La Candelaria y los Mártires, ya se presentan denuncias en Kennedy, Fontibón y Barrios Unidos. Para apoyar a la población, la Personería sugirió y acompañó las jornadas de caracterización junto a las autoridades distritales para ayudar a la población vulnerable. En algunas ocasiones se entregaron mercados.

 

Según la institución, la Secretaría de Hábitat aún no determina las ayudas de arrendamiento para plazos menores de 30 días, una petición que emitió a comienzos de mes ante el fin del primer plazo de la cuarentena nacional (13 de abril) y la falta de ayuda a los residentes. Las medidas restrictivas del aislamiento han impedido que salgan a las calles para trabajar, conseguir un sustento diario, pagar la habitación o comprar alimentos.


«No brindar una ayuda oportuna agudiza la crisis humanitaria y sanitaria, así como puede generar incidentes que perturben el orden público»

Personería de Bogotá


 

Caso específico

 

Todo lo que hemos conseguido hasta la fecha ha sido a pulso. Los pueblos indígenas, que hemos llegado a la ciudad por el conflicto, iniciamos procesos colectivos pero es muy triste. Estamos solos”, cuenta Maria Violet Medina, consejera de la Mesa de los Pueblos Indígenas Víctimas en Bogotá. Desde su posición, Maria escucha y conoce los casos de los indígenas en condición de vulnerabilidad afectados por la cuarentena nacional. Por eso mismo, reconoce las carencias de la comunidad indígena y la indiferencia que muchas entidades tienen hacia el problema.

 

Hasta el momento, no hay mucho conocimiento de indígenas que denuncien el corte de servicio públicos por los arrendatarios. Maria solo conoce un caso: un indígena wiwa que vive en Bosa o en Fontibón, no recuerda muy bien. El hecho se conoció ayer en la noche.

 

Aparte, los pueblos indígenas también fueron afectados. Más de 300 indígenas de la comunidad embera katío fueron expulsados del barrio Santafé por no pagar el costo de la estadía. Cumplieron 36 horas en la calle. Se quedaron en el Parque Tercer Milenio, ubicado en el centro de la ciudad, para protestar por el abandono y la falta de garantías en medio de la cuarentena nacional.


«Los pueblos indígenas vivimos del día a día, de trabajar en casas de familia, de vender artesanías, de la construcción... Somos la mano de obra de la ciudadanía bogotana y así nos ganamos la vida.»

Maria Violet Medina, consejera de la Mesa de los Pueblos Indígenas Víctimas en Bogotá.


 

Como una solución, líderes de la comunidad embera katío y representantes de la Alta Consejería para los los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación llegaron a un consenso para ayudar a las personas en condición de vulnerabilidad. Maria tiene presentes los compromisos que las entidades adquirieron. La Alta Consejería anunció ayudas para 149 familias con el arriendo y alimentación, y la Unidad para la Atención y Reparación Integral de Víctimas (UARIV) mañana efectuaría giros para 106 familias, una ayuda económica que también comprende comida y albergue.

 

Sin embargo, aún hay algo pendiente. Maria cuenta que es necesario crear una estrategia que articule las visiones de la administración local con las de las comunidades indígenas. Esto ayudaría a estipular una ruta de atención que maneje la emergencia sanitaria e incluya el enfoque diferencial que, hasta el momento, está ausente. La consejera vuelve al caso del indígena wiwa. Debido a la falta de protocolos para manejar estas situaciones, muchos residentes de los pagadiarios desconocen el decreto distrital de la Personería o las alternativas que las entidades ofrecen para ayudarlos.

 

Propuestas 

 

Maria espera la mañana del miércoles para hablar con las autoridades de cada cabildo, confirmar que las ayudas humanitarias sí fueron efectuadas y definir una fecha para reunirse con la administración local y las entidades que están al tanto de la situación de desalojos. “Estamos esperando. Daremos un tiempo para ser coherentes y no decir cosas que no son. ”, dice Maria.

 

Es importante que esta reunión, además de contemplar las soluciones, brinde garantías para las comunidades durante la cuarentena ya que un solo caso de coronavirus significa un gran riesgo para ellos, debido a la fácil propagación del virus, al hacinamiento de los pagadiarios y a la vida en colectividad propia de los pueblos ancestrales. Según Maria y las demandas de comunidades indígenas, la administración local no tiene en cuenta estas necesidades.

 

En cuanto a las alternativas para sanear esta crisis, la Personería propuso habilitar otro canal telefónico para denunciar los desalojos y descongestionar la línea 123. Además, sugirió que el Distrito debe indicar con precisión los alojamientos disponibles que se habilitarán, así como la población beneficiada y la fecha en que iniciarán sus operaciones.


«Estamos esperando respuestas para saber cuándo nos vamos a sentar y construir esta ruta de manera articulada, si no la hay.»

Maria Violet Medina, consejera de la Mesa de los Pueblos Indígenas Víctimas en Bogotá.


 

Maria reitera la cuenta Vaki para apoyar a los pueblos indígenas, y agradece el apoyo de la Mesa de los Pueblos Indígenas Víctimas en Bogotá y de quienes han donado o han compartido la causa en sus redes sociales o grupos de WhatsApp. Espera que las donaciones sean tan solo el primer paso para ayudar a las comunidades. La prioridad son las ayudas humanitarias con garantías y enfoque diferencial.

¿Desea ayudar a las comunidades indígenas?

Vaki es una plataforma  para que las personas creen ‘vacas’ y con pequeños aportes colectivos se logre financiar causas o proyectos. Está disponible para  Colombia, Chile, Perú, México Costa Rica, Venezuela y Estados Unidos.

 

¿Cómo puede aportar?

 

1.  Sólo debe ingresar al link de la cuenta Vaki, en este caso acá: https://vaki.co/vaki/1585705733794

Allí podrá encontrar toda la información respecto a la cantidad que se espera recolectar, cómo será invertido el dinero, quiénes manejarán los recursos y la fecha límite para ayudar.

 

2. Cuando ingrese verá debajo de la foto un botón llamado "Aporte rápido", debe dar click y escribir la cantidad que desea aportar. Puede donar desde diez mil pesos colombianos.

 

3.  A continuación debe escribir su nombre, correo electrónico y el medio de pago que prefiera. Los medios de pago disponibles son: Tarjeta de crédito, pago por PSE o efectivo.

 

En caso de escoger efectivo el sistema le permite pagar en Efecty o en Baloto. Luego de seleccionar alguno de los dos, el sistema  le genera un recibo con un número de pago, solo debe dirigirse al punto más cercano, dar el número de pago y cancelar el monto donado. No olvide que si sale debe hacerlo con las precauciones emitidas por el Ministerio de Salud. 

 

4. Su donación será cargada a la cuenta Vaki que ayudará a 1.600 indígenas en Bogotá

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