Cultivar para resistir: la huerta escolar que cosecha niños lejos de la violencia

octubre 29 de 2018

En una escuela rural del Norte del Cauca le apuestan a promover las tradiciones campesinas para que los estudiantes piensen en la agricultura como opción de vida.

Cultivar para resistir: la huerta escolar que cosecha niños lejos de la violencia

| La huerta tiene hortalizas, un corral y una parcela para café, plátano y yuca. | Por: Carolina Sterling.


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Jorge Campo es uno de los cuatro maestros que enseña en la Institución Educativa Agropecuaria Las Aves, más conocida como la escuela El Arbolito, en zona rural de Santander de Quilichao.

Para intentar transformar la vida de los niños y familias que viven en esta tierra marcada por un crudo pasado, creó una huerta escolar. Su plan: que donde antes se sembraba terror, hoy se siembre paz.

 


 

<<El sistema educativo tradicional no estaba calando en los niños, queríamos que el aprendizaje fuera significativo para que pudieran poner en práctica lo aprendido. Por eso creamos la huerta escolar>>.

JORGE CAMPO, profesor de la escuela Las Aves.

 

El profesor Jorge Campo creó una huerta escolar para promover la agricultura tradicional como opción de vida para 71 estudiantes.  © CAROLINA STERLING.


"No educamos para la guerra"

Para llegar a la vereda se debe hacer un recorrido de una hora y quince minutos desde el municipio de Jamundí, al sur de Cali, hasta la vía El Turco, donde se pierde la señal del celular y se comienzan a ver algunas casas construidas en barro y niños que juegan descalzos. Al subir la trocha por más de 20 minutos se visualiza al fin la escuela rural donde 71 niños reciben clases hasta el mediodía y almuerzan en los mismos pupitres donde estudian.

Hace más de seis años, los habitantes de esta comunidad sufrieron el conflicto armado y la escuela no fue la excepción. Constantes enfrentamientos entre las Farc y el Ejército hicieron que los niños vivieran la guerra con normalidad y que muchos tuvieran como aspiraciones el deseo de pertenecer a grupos armados.



Esta iniciativa busca rescatar entre los más pequeños las culturas tradicionales de la comunidad.  © CAROLINA STERLING.


 

La huerta busca sembrar paz en una zona que fue tertigo de enfrentamientos entre las Farc y el Ejército. © CAROLINA STERLING.


 

“No estamos educando niños para la guerra”, afirma el profesor Jorge con una expresión de tristeza al recordar aquel estudiante que por voluntad propia quiso hacer parte de un grupo armado, pues sus esperanzas de un mejor futuro se habían desvanecido.

Fue entonces cuando sintió la necesidad de incentivar a los niños a que vieran en la agricultura una posibilidad de llevar una vida digna y descartar alternativas como el uso de drogas o el pertenecer a grupos delincuenciales.

En los niños se está tratando de rescatar la imagen del campesino para recuperar los valores propios de la comunidad, pues socialmente se piensa que son personas con pocas oportunidades.

Hoy, gracias a la huerta, muchos estudiantes muestran el deseo de ser cultivadores y de querer llevar la siembra a sus casas.  “Lo que buscamos con la huerta es que los estudiantes no vean la agricultura como un trabajo sino como la posibilidad de abastecerse de alimentos para el consumo diario”, expresó la profesora Saida Yalanda.


'Huerta para la paz' fue uno de los 20 proyectos seleccionados por la Fundación América Solidaria entre 435 postulados.  © CAROLINA STERLING


.

Recuperar las tradiciones campesinas

A futuro, 'Huerta para la paz' tiene como propósito seguir construyendo un escenario de aprendizajes para los niños, una posibilidad clara de mantener el principio cultural de la siembra y el respeto por la naturaleza, generando un sentido de pertenencia en los niños y padres de familia para que produzcan sus alimentos y construyan huertas caseras.

“Los desafíos son muchos, pero esperamos establecer un espacio de plantas medicinales, donde volvamos a los conocimientos ancestrales y tradiciones de la medicina natural”, expresó Jorge.

La huerta se convertirá en lo que los indígenas llaman 'tul tradicional', que combina los saberes tradicionales con la dimensión espiritual de la comunidad. Recogerán una gran cosecha de paz fruto del trabajo que entre maestros, padres de familia y estudiantes están sembrando hoy para dar paso a la transformación positiva de su entorno.


POR: Valentina Maza y Carolina Sterling 

 


 

¡Suscríbete!

Y recibe primero una selección de los mejores contenidos y novedades de SEMANA RURAL. Nada de spam, promociones comerciales ni cosas aburridas.

Ingresa el correo que más utilices, gracias por ayudarnos




¡Comparte!



Foto de perfil del autor del comentario






Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.