Indígenas y afro se sumaron al paro: ¿por qué marchan?

abril 28 de 2021

Semana Rural habló con representantes en Nariño, Cauca y otras regiones donde no sólo rechazan la reforma tributaria sino el recrudecimiento de la violencia en sus territorios y la reactivación de las fumigaciones con glifosato. .

Indígenas y afro se sumaron al paro: ¿por qué marchan?

| En la imagen se ve una de las manifestaciones en Popayán, donde marcharon varios municipios del Cauca | Por: Cedida por Sol Ortega


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

En Cali, muy temprano, la jornada de paro nacional contra la reforma tributaria inició con una estatua derribada por indígenas misak: la de Sebastián de Belalcázar que se alza en el oeste de la ciudad. El año pasado, otro monumento del conquistador fue derribado en Popayán. El ataque a la estatua es para los misak un acto de reivindicación frente a quien consideran que fue un homicida. 

 

El rechazo a la reforma tributaria es solo uno de los temas por los cuales distintos sectores de la población se han sumado a la protesta. En los territorios rurales, las minorías tienen otras preocupaciones: los asesinatos de líderes sociales, los desplazamientos y el retorno de la aspersión aérea con glifosato. SEMANA RURAL habló con varios líderes afros, indígenas y campesinos para conocer por qué se movilizan
 

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Para los awá, el regreso de la violencia supone volver a vivir con la zozobra que transformó sus dinámicas sociales, los obligó a desplazarse y sigue mermando su población

Foto de archivo: ©León Darío Peláez

 

Los awá marchan contra el genocidio a su pueblo

 

Desde marzo de 2001, 41 indígenas awá han sido asesinados en Colombia. Este pueblo, en riesgo de exterminio que habita los departamentos de Putumayo (Mocoa, Puerto Asís, Valle del Guamuez, San Miguel, La Dorada, Orito, Puerto Caicedo y Villa Garzón) y Nariño (Santa Cruz de Guachabas, Mallama, Ricaurte, Barbacoas, Roberto Payán, Tumaco e Ipiales). Vivir en zonas de alta producción cocalera como el sur de Nariño los ha convertido, por décadas, en víctimas del conflicto.

 

Los awá de la organización Unipa se concentran el El Diviso, un poblado cercano a Barbacoas donde la violencia se ha recrudecido. Allí, entre noviembre de 2020 asesinaron a un indígena en un puesto de salud y un mes más tarde encontraron una fosa. "El gobierno Duque, abajo, porque le quedó grande", fue una de las arengas de los manifestantes.

 

Según el líder awá Migue Caicedo, director de la reserva natural La Planada , en el municipio de Ricaurte, los awá marchan contra las fumigaciones con glifosato, la reforma tributaria y, sobre todo, “las muertes de tantos compañeros por parte de los grupos armados. Los awá ya no aguantan más. Estamos viviendo dos muertes de compañeros cada semana. Es drámatico. El pueblo ha caído en un espacio de violencia de que no puede salir. Mientras tanto, el Estado en lugar de invertir, lo que se hace es reprimir”, cuenta Caicedo. 


 

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Varias asociaiones de Agelia se unieron al paro para hacer un llamado contra el glifosato y la violencia en el municipio.

©Archivo personal

 

Juventudes de Argelia en Popayán 

 

Argelia ha sido un municipio históricamente golpeado por el conflicto, la violencia y las economías ilegales. Hoy, durante el Paro Nacional, varias organizaciones y líderes de la región han salido a manifestarse, no solo en contra de la reforma tributaria,sino en contra de los asesinatos, el desplazamiento y la zozobra que se viven en este municipio.

 

Allí, hace unas semanas, 2500 personas se desplazaron en el corregimiento de El Plateado luego de un combate entre grupos armados. El año pasado, como denunció el alcalde Jhonatan Patiño, más de 100 personas fueron asesinadas en el municipio. “Estamos cansados de la violencia, del miedo por eso salimos a tomarnos las calles y alzar nuestra voz de protesta”, cuenta Sol Ortega, lideresa del Comité Universitario de Argelia.

 

“Salimos porque si hoy la política agraria no piensa en el campesinado, la reforma tributaria termina de acabar con el campo. Se deben hacer reformas estructurales para transformar la realidad del municipio”, dice Sol desde Popayán, donde cientos de personas del departamento se han unido para protestar y hacer un llamado por la presencia del Estado y de la inversión pública en el departamento del Cauca. 


 

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Durante la marcha también hicieron un llamado contra la reforma tributaria y los impuestos a los insumos agropecuarios.

©Arhivo personal

 

Además de marchar contra este proyecto, estas asociaciones hicieron un llamado contra el uso de la aspersión aérea de glifosato, que como anunció el ministro de Defensa, Diego Molano, volverá a implementarse en el país.

 

“Cerca de 3000 familias habían firmado un acuerdo colectivo de sustitución cultivos. Hoy no le estamos diciendo al Gobierno que no queremos sustituir, pero necesitamos que la sustitución le brinde garantías al cultivador.—dice Sol— Le decimos que no al glifosato pero sentamos una posición donde defendemos el Plan Nacional de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS). Tenemos voluntad de apostarle a los cultivos lícitos, pero con garantías económicas y sociales”. 

 

Esto, explica la lideresa, va de la mano de la implementación del Acuerdo de Paz: “hoy le decimos que sí a la sustitución, sí a el PNIS, sí a los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, sí a los proyectos sociales y por eso salimos a las calles. Para exigir esa transformación”. 

 

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En Buenaventura la mafiestación fue masiva. En el puerto las personas están cansadas de la violencia.

©Archivo personal Leonar Rentería

 

Buenaventura resiste

 

El puerto se ha convertido en un epicentro de la protesta social y de los liderazgos. El paro cívico de la ciudad, realizado en 2017, llevó a Victor Vidal, uno de los miembros del comité del paro, a la alcaldía de la ciudad. Pero la violencia en los últimos meses no ha cesado, y después de un periodo de casi nueve días sin asesinatos, se han presentado 16 homicidios en abril, según la Personería de la ciudad.

 

En medio de este panorama, y de la crisis social que ha atravesado al puerto por varios años por la falta de agua potable, salud, recolección de basuras, energía y demás servicios básicos, los líderes de la ciudad convocaron a una nueva marcha y se articularon al Paro Nacional. Entre ellos, Leonard Rentería, quien se ha fortalecido como líder para los bonaverenses. Hoy es uno de los principales promotores de la movilización.

 

“Somos hijos e hijas de la resistencia, hoy defendemos la soberanía y el derecho a vivir en un estado social de derecho”, explica Leonard. Las exigencias de este paro no son diferentes a las que hacían los bonaverenses durante las movilizaciones del 2017 y las de principio del año, en febrero. 

 

Inversión, educación, infraestructura, salud, son solo algunas de las exigencias que hacen durante estas marchas. A pesar del coronavirus, este líder reconoce la necesidad de manifestarse, de abogar por la paz y de exigir por el desarrollo de la ciudad. “Si un pueblo protesta y marcha en medio de una pandemia es porque sus gobiernos son más peligrosos que el virus”, concluye Leonard. 

 

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El año pasado, el medio de la pandemia, la Minga Indígena del Cauca marchó hacia Bogotá exigiendo que el estado les respondiera. Hoy, durante el paro, ese llamado volvió a parecer. 

©Mariano José Vimos 

 

¿Cómo vive el paro el Pueblo Tikuna Magütá en Leticia?

 

“No se va a salir a la calle, pero si vamos a manifestarnos”, dice Abel Antonio Santos, sabedor Tikuna Magütá sobre las marchas de este Paro Nacional. En su pueblo, los mayores se reunieron con varios líderes de la comunidad para preguntarse sobre ¿por qué manifestarse? “Llegamos a la conclusión —cuenta Abel—  de que es imposible tener un diálogo con el blaco, pero que teníamos que hacer una desobediencia silenciosa desde nuestro territorio por los derechos de los pueblos indígenas”. Hoy, mientras miles de personas salen a las calles, con sus cánticos y banderas, los Tikuna Magütá protestan desde su territorio y con música, danzas y rituales propios de su cultura.

 

“Estamos de acuerdo por el llamado a la paz, y la defensa de los líderes sociales, tanto los mayores, como la comunidad, pero acá con el aeropuerto cerrado, frontera cerrada tenemos que mantenernos desde nuestra identidad, cuidarnos.—dice Abel—Tenemos que defender nuestro territorio desde la lengua, la cosmovisión y esa es nuestra lucha. Trabajar por la equidad y la libertad, para reivindicar nuestro pueblo”. El pueblo Tikuna Magütá se manifestará desde la paz y desde sus espiritualidad por la reivindicación de la vida y del libre desarrollo de los pueblos indígenas. 


 

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