Ir al médico, toda una odisea en la Colombia rural

mayo 22 de 2018

Para cerrar las brechas que hay entre las áreas urbana y rural ya hay una estrategia. Pero los retos son enormes en buena parte del país. .

Ir al médico, toda una odisea en la Colombia rural

| Esta mujer indígena espera atención para su hijo en el hospital departamental de Chocó. | Por: María Fernanda Matera - Semana Rural


Por: Carolina Arteta
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El avance de la medicina ha llegado a tal punto que con una inyección diaria se pueden tratar enfermedades crónicas como la diabetes o prevenir otras con vacunas o buenos hábitos alimenticios. A pesar de estos y muchos beneficios, en las zonas rurales del país todavía hay mucho que hacer para garantizar la buena salud de la población. Las grandes distancias que separan a las personas de los centros de salud, la falta de medicamentos y el desconocimiento de los cuidados básicos de la salud dejan clara la inmensa brecha que existe entre las ciudades y el campo colombiano.
 

El reto del sector salud en Colombia no es la cobertura, sino el acceso efectivo a los servicios, según el Ministerio de Salud.| FOTOS: María Fernanda Matera


En 2012, apenas 69 por ciento de la población del área rural dispersa del país tuvo acceso efectivo a los servicios de salud, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del Dane. A pesar de que han pasado varios años, este dato se puede ilustrar con lo ocurrido con una joven pareja que llegó en abril al hospital departamental San Francisco de Asís en Quibdó. Al lado de una camilla en la sala de urgencias, José Torres Valoy contó que su esposa llevaba quince días enferma: tenía fiebre, diarrea y dolor de cabeza, pero solo después de ocho días la pudo traer al médico. 

Para llegar hasta Quibdó desde Boca de Pepé, un corregimiento de unos 650 habitantes en el Bajo Baudó, la pareja tuvo que viajar por el río Baudó durante una hora y luego montarse a una ambulancia por otras cuatro horas. 

Carlos Palacios Perea, gerente del hospital, afirma que “el Chocó tiene entre 500.000 y 550.000 habitantes y tarde o temprano la mayoría de los enfermos terminan aquí”. Palacios  agrega que si hubiera una buena dotación de equipos médicos en este hospital de segundo nivel –un tomógrafo, una torre laparoscópica, equipos de rayos X y equipos endoscópicos– se lograría resolver más del 90 por ciento de los problemas de salud y no habría necesidad de remitir los pacientes a Medellín, Pereira, Cali o Bogotá. 
 

“Nuestros problemas de salud son los mismos que se viven en los departamentos y regiones más pobres y apartadas del país. El primer nivel de atención tiene muchas falencias y está en lugares distantes. Hay problemas para traer a los enfermos y, cuando llegan, vienen en unos estados muy lamentables”

Carlos Palacios Perea, gerente de la Nueva ESE
Hospital San Francisco de Asís 


 MEJORAR EL ACCESO 

Mejorar la salud de las poblaciones rurales conlleva una serie de cambios que van desde fortalecer la oferta de servicios en las poblaciones más alejadas hasta formar médicos en especialidades como la medicina familiar y comunitaria. Este no es un tema menor teniendo en cuenta que mejorar la nutrición de la población, promover una vida sana, y garantizar el acceso a agua potable y saneamiento básico para todos están entre los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible a 2030. 
 


El sistema de salud, creado por la Ley 100 de 1993, hizo que muchas EPS, empresas y hospitales se concentraran en las grandes ciudades y áreas pobladas en detrimento de las zonas rurales o afectadas por el conflicto. Para extender este derecho fundamental a todos, el ministerio lanzó en 2016 el Modelo de Atención Integral en Salud (Mias).

En zonas apartadas, se entrega por licitación y al mejor proponente tanto el aseguramiento de la población como la atención integral. Y en otras zonas se asignan poblaciones o zonas a las EPS que garanticen las redes de servicios para atender de forma integral a la población. Es decir, un enfermo debe recibir toda lo que necesite sin tener que ir de una región a otra o de una institución a otra, como ocurre en la actualidad. Este modelo prioriza la atención primaria en salud, la salud familiar y comunitaria y la gestión integral del riesgo. 

En las zonas rurales, esta política se integrará con el Plan Nacional de Salud Rural, uno de los compromisos para el bienestar de los habitantes rurales pactados en el acuerdo de paz con las Farc. “El plan permitirá llevar a las regiones los servicios de salud que nunca tuvieron, y rompe el círculo vicioso en el que la violencia impedía la presencia del Estado y el Estado no hacía presencia por la violencia”, afirma el ministro de Salud, Alejandro Gaviria. 

Actualmente, este plan se encuentra en construcción, aunque ya se han puesto en marcha los pilotos del Mias. Por ejemplo, con población rural dispersa en Guainía, el quinto departamento más extenso del país. Este mayo se cumplieron dos años de la implementación del modelo que funciona con un solo asegurador –la EPS Coosalud que fue la ganadora de la convocatoria pública nacional– y un líder prestador del servicio -en este caso, la IPS Hospital San José– que conecta los puestos de salud en las zonas más remotas con el hospital de cuarto nivel ubicado en la capital, Inírida. 

 


 

“Los indicadores ya nos muestran unas victorias tempranas. Antes de comenzar el modelo solo teníamos 17 por ciento de acceso a la prestación del servicio en el área rural dispersa. Para 2017 este indicador subió a 65 por ciento. Es decir, 6 de cada 10 personas están teniendo acceso a consultas médicas.”

- Carlos Eric Azcárate, coordinador de Salud Pública
de la Secretaría de Salud de Guainía.


 

En este proceso han jugado un papel central los gestores comunitarios y los auxiliares que trabajan de la mano de médicos especializados en medicina familiar. Ellos manejan los programas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, cuentan con un botiquín de medicamentos básicos y hacen seguimiento a los pacientes. “El mejor ejemplo es Campo Alegre, última comunidad de Guainía que colinda con Vaupés. Hasta allí llega un equipo médico por aire, que después camina unas ocho horas para atender a la primera comunidad”, explica Jeangiselle Cabeza, residente de segundo año de medicina familiar y comunitaria de la IPS Hospital San José en Inírida.

Los resultados ya se están viendo: hace 19 meses no se presentan casos de mortalidad materna en el departamento. Este es uno de los indicadores que se usan para revisar las brechas de la salud rural y urbana. En Colombia, para 2016, la mortalidad materna era de 45,5 por ciento en áreas urbanas, en zonas rurales alcanzaba 72,6 por ciento. 

 

En Guainía, se establecieron rutas semanales y mensuales en las que se recogen pacientes de las comunidades para llevarlas hasta la capital, Inírida. Médicos especialistas también forman parte de los equipos que se desplazan hasta estos lugares. | FOTOS: Cortesía IPS Hospital San José


Silvia Mora, especialista en medicina familiar y coordinadora del Mias en el Guainía, recalca que la mejor solución para ayudar a una comunidad es encontrar formas de atención que respeten e integren su cultura. El Mias está muy bien escrito en el papel, pero aplicarlo es otra historia”, dice. En Guainía, el 85 por ciento de la población es indígena, en un total de 44.000 personas. 

Es, en últimas, un intercambio de saberes. Los médicos les han enseñado a los indígenas a detectar señales de alarma;  por ejemplo  si una mujer embarazada tiene los pies hinchados, puede ser síntoma de preeclampsia. “Hay que entender que no podemos cambiar las tradiciones de la población y la manera en la que han vivido. Lo que podemos hacer es entender cómo viven, aprender de ellos y buscar estrategias para mejorar su salud”, agrega la médica especialista.

 


«Como sociedad tenemos una deuda pendiente con las zonas rurales»


ENTREVISTA CON
AUGUSTO GALAN SARMIENTO

El exministro de salud y ahora director del Observatorio Así Vamos en Salud, un centro de pensamiento dedicado a evaluar y difundir información, habló con SEMANA RURAL sobre los retos y desafíos que tiene la salud en el campo colombiano.


 

¿Qué se debería hacer para mejorar la salud en las zonas rurales?

Hay que atender los determinantes sociales de la salud: garantizar agua potable y saneamiento básico, mejorar las vías terciarias, brindar educación básica, nutrición, y seguridad alimentaria. Si un campesino no puede comercializar sus productos, no va a tener plata para ir a los centros de salud.
 

¿Y en el corto tiempo?

Si las poblaciones rurales tienen dificultades para llegar a los servicios de salud, un avance sería que los servicios vayan a ellas. Hay que implementar brigadas en zonas apartadas y promotoras de salud que sean personas de la comunidad con unos conocimientos esenciales. Al mejorar la atención en el nivel de más baja complejidad podemos detener la evolución de las condiciones médicas para no estarlas atendiendo en un nivel de más alta complejidad a mayor costo y con mayores ineficiencias.
 

¿En qué repercute que las comunidades rurales tengan dificultades en acceder a los servicios de salud?

Lo estamos viendo en el tema de salud sexual y reproductiva. El embrazo en adolescentes es mucho más frecuente en las zonas rurales, y en gran medida es por carencia de información y de acceso. En el tema de nutrición es igual. Pero la salud va más allá de los servicios. No solo en lo rural sino también en lo urbano.
 

¿Por qué es necesario que el país le preste atención a este tema?

El país tiene que tomar consciencia de que el 30 % de su población es rural. Son 14 millones de personas que estamos tratando con cierta indiferencia. En un estado social de derecho los ciudadanos tienen los mismos derechos. Si se quiere ver desde el punto de vista utilitarista, podemos decir que la salud es un vehículo para la productividad del país. Si queremos ser más productivos y garantizar nuestra seguridad alimentaria tenemos que tener sana a la población del campo.

 

 

 

 Coordinación editorial:  Bibiana Mercado

 

 

 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.