Los millennials de Urabá ya no quieren ser bananeros

abril 18 de 2018

Está en crisis el cambio de generaciones en la industria del banano en Urabá, según aseguran empresarios de la región. La mayoría de jóvenes no se ven trabajando en las fincas como sus padres por tradición..

Los millennials de Urabá ya no quieren ser bananeros

| Solo el 20 % de los trabajadores bananeros son jóvenes, según datos de Corbanacol. | Por: Alvaro Cardona / SEMANA


Por: Laboratorio de Periodismo de Semana Rural


La industria bananera en la subregión urabaense genera alrededor de 25 mil empleos directos y 80 mil indirectos, según datos de Augura, la Asociación de Bananeros de Colombia. Sin embargo, hay una creciente preocupación en el gremio bananero por el desinterés de los jóvenes en pertenecer a la industria bandera del Urabá. ¿Quiénes tomarán las riendas de la principal economía de la región?

El proceso de ‘bananizar’ el Urabá empezó a finales del siglo XIX cuando la multinacional United Fruit Company puso sus ojos en esta región. Actualmente, esta es la zona bananera más grande de Colombia,  aporta alrededor del setenta por ciento de las cajas que se producen al año.
 

smiley | FOTO: MinAgricultura

smiley | FOTO: Alvaro Cardona

 

Pese a la estabilidad económica que ofrece esta industria, su futuro preocupa a empresarios y trabajadores por cuenta de una posible crisis en el empalme generacional, que se traduzca en menos mano de obra local:
 

‘‘El campo se está quedando todavía en manos de viejos y a los jóvenes, desde que ellos nacieron, los papás siempre les dijeron que la ciudad era el futuro”

- Juan Felipe Laverde, presidente de Corbanacol.
 

Según Laverde, el sueldo podría hacer que los jóvenes vieran más atractiva esta posibilidad, pues el sector bananero es el que mejor paga en la agroindustria. Sin embargo, para Stiven Madero, de 21 años, esto no es un incentivo suficiente para querer trabajar en el campo, ya que, al igual que sucede en las ciudades con los millennials, sus motivaciones no están necesariamente relacionadas con el dinero.
 

Nunca he considerado trabajar en una finca bananera como una opción. Ahí el que más gana es el empresario, no el trabajador raso”

- Stiven Madero
 

El jóven cuenta que creció viendo salir a su papá de madrugada y llegar en la noche nuevamente a casa. Un ejemplo con el que han vivido muchos jóvenes de la región y que no se traduce en una oportunidad real que quisieran considerar. Por los años de trabajo él fue perdiendo la movilidad y murió esperando una pensión que nunca le dieron. Yo estoy estudiando una tecnología y trabajo medio tiempo para tener otras posibilidades”, explica.

 

smiley | FOTO: Yennifer Aristizábal
 

Regino Quejada, campesino de Chigorodó, lleva 24 años trabajando en fincas bananeras y ha visto cómo aumenta la deserción juvenil. Para él, hay un problema con el futuro laboral en las fincas y explica un fenómeno que ha sido evidenciado en la generación del milenio, los problemas para relacionarse con la autoridad. ‘‘Aunque los muchachos no son profesionales, tienen algún estudio. Ellos son rebeldes y calculan, entonces los empresarios los sacan por confrontaciones. Los muchachos no se dejan llevar del superior’, explica.

Para Elkin Granados, subdirector del Sena, lo que hace falta es mayor apoyo para los jóvenes que sí desean trabajar, pues las condiciones laborales de la región son aptas para ellos y hay que encontrarlos. ‘Hay que buscar estrategias para apoyar al trabajador común y corriente; mientras a los jóvenes les den la oportunidad, los programen y los califiquen, ellos se dan para trabajar en las fincas’’, indicó Granados.
 


 UNA POSIBLE SALIDA 

A través del proyecto ‘El turno es mío’ el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Agropecuaria (Sintrainagro), brinda formación a 300 jóvenes vulnerables en habilidades para la vida y emprendimiento, y en Urabá se enfocó en capacitarlos en labores en fincas bananeras.
 

Astrid Suaza, directora de Fundamilenio, fundación social de Sintrainagro, considera que hay un alto grado de desconocimiento sobre la labor bananera, y por lo tanto, esta no resulta atractiva para los jóvenes.

Considera que es posible lograr que con este trabajo “los jóvenes reciban de su padre o abuelo el legado de trabajar en las fincas, de una manera más integrada, tanto técnica como humana”, gracias a las garantías laborales y de vida digna que ofrece el proyecto apoyado por cooperación internacional, el Sena y la Alcaldía de Apartadó.


 


 TEXTO:  Julián Villa y Gladys Seña

Integrantes del Laboratorio de Periodismo de Semana Rural en Urabá.

 

 

 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.