Joven antioqueña hablará por los derechos ambientales en la ONU

junio 30 de 2020

Se llama Juliana Torres y nació en el municipio de Támesis. Su intervención representa a niñas, niños y jóvenes que en 2019 participaron en la Consulta latinoamericana de derechos ambientales..

Joven antioqueña hablará por los derechos ambientales en la ONU

| | Por: Cortesía Juan Camilo Mantilla


Por: Ángela María Agudelo Urrego
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Juliana Torres extraña ver a los gallitos de roca y los azulejos que se posaban sobre los árboles. Antes de la cuarentena, visitaba los bosques y senderos naturales de Antioquia. Su actividad favorita era la observación de aves, un ejercicio ecoturístico que realizada con la escuela Polinizadores del Territorio. Juliana tiene 15 años y es de Támesis (Antioquia). Mañana, 1 de julio, participará en la sesión número 44 del Consejo de Naciones Unidas. Será la representante de la niñez y juventud latinoamericana por los derechos ambientales. 

 

Juliana es integrante de Polinizadores del Territorio, una escuela que desde el 2018 trabaja con niños y jóvenes campesinos para proteger y defender el medio ambiente. La escuela hace parte del Cinturón Occidental Ambiental COA de Antioquia. Ambos colectivos permiten que los niños, niñas y adolescentes reconozcan sus territorios y sean conscientes de la problemática ambiental. Mañana, en el encuentro de la ONU, Juliana compartirá algunas peticiones generales y hablará por sus compañeros y amigos que defienden la naturaleza: el agua como derecho fundamental, el cumplimiento de acuerdos nacionales e internacionales para erradicar la deforestación, y mecanismos de protección y seguridad para garantizar la vida e integridad de líderes sociales y ambientales.

 

Además de los azulejos o los gallitos de roca, la región antioqueña es el hogar de especies, como los osos andinos. Juliana los recuerda. Fueron parte de su inspiración para ingresar a los colectivos locales. Las plantas y los animales que viven en Antioquia fueron razón suficiente para querer defender la vida del territorio. Sin embargo, la llegada de algunas empresas colorea de gris el paisaje. En Támesis, los principales enemigos son los proyectos extractivistas que proponen las empresas mineras, los monocultivos y las hidroeléctricas. Todos intereses económicos por encima de lo ambiental.

 

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© Cortesía CENSAT Agua Viva

La escuela Polinizadores acoge a niños campesinos de Antioquia, Santander y Meta, tres departamentos con problemáticas ambientales. Algunas de ellas son la deforestación, las especies en vía de extinción, el cambio climático y la contaminación de los recursos naturales (agua y suelos), peticiones locales que coinciden con todos los territorios de Latinoamérica. A ellas, se suman otros inconvenientes como el consumismo desenfrenado, la falta de educación crítica y el pensamiento erróneo de que “somos dueños de la naturaleza”.

Mientras llega el momento, Juliana se prepara para su intervención. No oculta su alegría ni su emoción. Sabe que tiene una responsabilidad importante porque, además de representar a los niños y jóvenes, compartirá sus experiencias, sueños, esperanzas y resistencias. Entre líneas, esconde una petición: no quiere que subestimen a los niños.

Por eso, dentro de su lista de peticiones, incluye que los niños sean considerados como actores políticos, para que puedan tomar decisiones respecto a los derechos ambientales. Juliana habla por sus compañeros, niños y niñas campesinos e indígenas: “Exigimos que nuestras ideas, saberes y prácticas ancestrales sean la base para crear un nuevo ambiente sano y armónico, en relación con la naturaleza para las generaciones del presente y del ahora. Aunque las problemáticas que vivimos inciden totalmente en el futuro, son reales y no se pueden seguir postergando”. Puede que ahorita, los problemas no sean tan notorios, pero más adelante el descuido y la crisis ambiental serán evidentes. Los niños serán los más afectados.

 

 

Hoy, después de su intervención ante la ONU, continuará con sus labores para defender y proteger el medio ambiente. Para ello, es necesario aprender. En la semana, Juliana intercala los libros del décimo grado y las enseñanzas de Polinizadores. Reconoce que el cambio de la tierra al computador fue algo difícil e inesperado; sin embargo, considera que una oportunidad para cambiar y mejorar. La llegada abrupta de la pandemia impuso nuevos desafíos educativos y el uso de las herramientas digitales. La escuela comparte publicaciones a través de sus redes sociales, en Facebook e Instagram, para aprender y difundir el conocimiento. Hay videos caseros donde los profesores son aves hechas con tela, o piezas didácticas.

Si le preguntan por un mensaje, Juliana invita a niños, jóvenes y adultos. No omite a ninguno. Al igual que su invitación, la problemática ambiental no discrimina por edad o género. Es consciente que, por muchas razones, la sociedad piensa que los niños o los jóvenes son indiferentes ante la crisis actual, pero no. “No somos una generación de destrucción -dice-. Somos la generación de la transformación”. 

 


Si desea ver la intervención de Juliana, puede estar pendiente de la página en Facebook de Somos Polinizadores o de la página de Naciones UnidasLa transmisión inició a las 8:00 a.m.


 

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