La gira de La Carreta Literaria por el sur de Bolívar

diciembre 26 de 2018

Martín Murillo, creador de este proyecto, cuenta su experiencia promoviendo la lectura en tres de los municipios más lejanos del departamento. .

La gira de La Carreta Literaria por el sur de Bolívar

| Desde hace ocho años, Murillo empuja su carreta con centenares de libros por los rincones más alejados del país. | Por: Cortesía


Por: Martín Murillo
@LaCarretaesLeer

Martín Murillo se define como un promotor de lectura 24/7. Hace 11 años, este quibdoseño cambió el carrito con el que vendía agua en las calles de Cartagena por una carreta que lleva libros e historias por todo el país.

En 2018, Martín recorrió los 46 municipios de Bolívar con La Carreta Literaria, el proyecto de promoción de lectura dirigido a colombianos de todas las edades. Durante estos 365 días La Carreta se transformó para cruzar ríos, trochas y carreteras; su creador decidió contarle a SEMANA RURAL su experiencia en tres municipios del sur del departramento.


 

En cada visita a un municipio, Martín hace actividades de promoción de lectura para públicos de todas las edades.


 

«Bolívar es uno de los departamentos de la geografía colombiana más diversos en sus paisajes pues sus fronteras internas son muy variadas y eso lo hace único. Quiero contarles cómo llegué con La Carreta Literaria ¡Leamos! a tres de los municipios donde más apoyan la promoción de lectura: Santa Rosa del Sur, Montecristo y Norosí.

Pero antes de eso les explicaré qué ocurre cada vez que La Carreta llega a un nuevo destino.

Lo primero que hago es buscar al bibliotecario, que me guía en el recorrido por los Centros de Desarrollo Integral, es decir, donde cuidan a los niños más pequeños (de 1 a 5 años).

Ahí hago sesiones de lectura en voz alta  con libros ilustrados. Me divierto mucho porque antes de llevar uno de estos libros a la bandeja de La Carreta, me dedico a inventar una historia que coincida con las imágenes que llevan de una página a otra. Al final los maestros casi siempre me preguntan dónde pueden conseguir esos cuentos; yo les entrego algunos que me han donado y que llevo listos en una cajita.

 

Para promover la lectura entre los niños La Carreta lleva libros ilustrados y dinámicas que involucran al público.

 

Luego vamos a primaria y bachillerato. He notado que a los jóvenes les interesan mucho los libros de Pablo Escobar. Es una parte de la historia que no podemos tapar. En muchos casos ellos incluso viven la historia desde adentro por todo lo que ocurre en estos lugares: grupos armados o minería ilegal, por ejemplo. La gente aprendió a convivir con eso.

Después hacemos un recorrido puerta a puerta para llegar a los adultos y las familias. Como muchos conocen a los bibliotecarios es fácil llegar a conversar sobre qué están leyendo y qué libros o revistas nuevas tiene La Carreta. A los adultos les interesa mucho la narrativa: los cuentos y las crónicas, sobre todo las que hablan del Caribe.

La jornada termina en el parque del pueblo. Ahí dejo la carreta y me siento a jugar parqués o dominó con los señores de la tercera edad mientras me cuentan las historias de la región. Estos personajes de la orilla del río Magdalena son a veces los únicos que recuerdan algunos sucesos y tienen memoria sobre los oficios tradicionales.

Los juegos propios de cada lugar también sirven como pedagogía, por ejemplo: algún maestro se quejaba de que sus estudiantes estaban jugando mucho billar, entonces investigamos juntos la historia del billar y así nos integramos.

Antes de que termine la visita, con el maestro y el bibliotecario tratamos de dejar instalado un club de lectura semilla.

Ahora sí...esto fue lo me sorprendió de tres hermosos rincones del sur de Bolívar:

 

La Carreta Literaria por las calles de Montecristo, sur de Bolívar.

 

Santa Rosa del Sur

Este es sin duda el municipio del sur de Bolívar donde más organizada está la sociedad. Tiene todo lo que un visitante necesita para pasar una buenas vacaciones, además las personas son muy amables.

En este municipio desarrollo las actividades de promoción de lectura con la ayuda de su bibliotecaria y las maestras de las escuelas del municipio y del área rural. Me gusta porque los niños son muy receptivos y en cualquiera de los parques La Carreta tiene su público garantizado. Una de las cosas que más me gusta es cómo los niños me saludan en la calle y me señalan diciendo: “¡Ahí va el leedor de cuentos!”.


 

Montecristo

Para llegar ahí hay que emprender uno de los viajes mas hermosos que se puedan imaginar: embarcarse en una chalupa en Magangué y estar dispuesto sentarse por más de cuatro horas para llegar a uno de los municipios más apartados de Bolívar. La entrada del pueblo hace que valga la pena el trayecto: la belleza de la ciénaga es la puerta de este lugar enclavado en la serranía de San Lucas.

Montecristo me recuerda a Itsmina, Chocó, porque todo gira alrededor del río, en este caso el río Cauca: el transporte, la conexión con el mundo, la pesca. La mayoría de las calles están sin pavimentar, y ahí es donde La Carreta es una verdadera herramienta de transporte literario. La música se escucha por todos lados y a unos volúmenes no aptos para todo oído.

Aquí tengo una rutina especial para los niños de preescolar que acompaño con canciones infantiles y más tiempo para interactuar con ellos en el descanso. Luego atravesamos el pueblo y llego a leer bajo un frondoso árbol en medio del patio del colegio. Las escuelas, aquí y en tantos puntos del departamento, están muy deterioradas pero las sostiene el empeño y la terquedad de los maestros.

 


Norosí

Un municipio de esos que parecen un pesebre por la forma como están distribuidas sus calles. No conozco otro pueblo con tantas cantinas, pero ese no es mi asunto.

A este municipio, enclavado en la Serranía de San Lucas, el único promotor de lectura independiente que llega en distintas épocas del año es La Carreta. La simple lectura de un cuento infantil, corto o ilustrado, nos ayuda a unir la narración con las imágenes que están en el libro.

Para llegar a Norosí hay que salir de Cartagena en un bus de ocho horas hasta Aguachica, en el Cesar, y de ahí tomar un carro por tres horas de trocha hasta Norosí.  Siempre me reciben con una amable sonrisa ».


POR: Martín Roberto Murillo | @lacarretaesleer

Martín es un chocoano de 50 años que hace 32 llegó al Caribe colombiano y hace 11 creó la iniciativa La Carreta Literaria ¡Leamos! Antes de eso era vendedor de agua en las calles del centro histórico de Cartagena. Hoy trabaja por serle útil a la sociedad a través de la promoción de la lectura por placer.


 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.