La ciencia lo confirma: crecer en el campo fortalece las defensas

septiembre 20 de 2018

El estudio de una universidad china podría confirmar científicamente lo que ya sospechábamos: crecer en el campo te hace más inmune.

La ciencia lo confirma: crecer en el campo fortalece las defensas

| Se demostró científicamente que los niños criados en entornos rurales sufren menos enfermedades alérgicas | Por: Laura Sánchez Castro


Por: Laurasofía Polanco
@SonrisaDeLima

Gatear hasta quedar con las manos negras, comer tierra por accidente, tomar ‘emulsión de scott’ o ponerles café a las heridas abiertas hacen parte del recetario sobre cómo ‘coger defensas’ de las familias colombianas. Aunque suena exagerado, estas costumbres parten de una creencia que la ciencia ha retomado, muy en serio, para realizar múltiples estudios: crecer en el campo influye en la formación de un buen sistema inmunológico. Así que permitir a los niños que jueguen en el barro o con los animales está más cerca de fortalecer sus defensas que de debilitarlas.

La primera investigación que evaluó esta hipótesis se realizó en el 2011, bajo el título de Direct experimental evidence that early-life farm environment influences regulation of immune responses (Evidencia directa experimental la influencia del ambiente de granja en la regulación inmune en la vida temprana). Aunque este primer acercamiento se realizó en cerdos, durante el 2018 se han publicado varias investigaciones sobre la relación entre sistema inmune y vida temprana en el campo. Uno de ellos se hizo en mujeres embarazadas y después se les hizo seguimiento a los sistemas de defensas de sus hijos. Los primeros hallazgos no fueron concluyentes, pero los resultados en bebés señalan que los entornos rurales podrían favorecer la formación del sistema inmunológico y prevenir enfermedades como el asma y la rinitis alérgica.

Los agentes contaminantes también inciden en el desarrollo de alergias, por eso un ambiente rural podría prevenir enfermedades de este tipo. © LAURA SÁNCHEZ CASTRO


 

Los estudios dicen que sí

En el 2011 se divulgó la primera investigación que tenía como objetivo indagar en la relación entre la vida temprana en entornos de granja y la formación del sistema inmunológico. Investigadores en universidades del Reino Unido como la Universidad de Bristol, Langford, Somerset, Aberdeen, el Insituto Rowett, la Escuela de Veterinaria y Ciencias Biomédicas, la Universidad de Murdoch y Perth (Estas dos se encuentran en Australia oriental), experimentaron al separar en dos grupos a una piara de cerdos recién nacidos: uno de los grupos fue puesto en un ambiente aislado de ‘alta higiene’ y alimentado con un suplemento (para reemplazar la leche de la mamá cerdo). Mientras, el otro grupo creció en la granja y en compañía de su madre.

Los resultados mostraron una relación directa entre el ambiente al que se exponen a edad temprana los animales y la cantidad de células T, uno de los indicadores más importantes para determinar la fortaleza del sistema inmunológico. Los resultados del estudio no fueron concluyentes porque otras células del sistema inmunológico aumentaron en el otro grupo de ‘cerdos limpios’.
 

Una dieta libre de alimentos industrializados favorece el desarrollo de las defensas. © LAURA SÁNCHEZ CASTRO

El entorno de la madre durante el embarazo contribuye a la formación del sistema inmune.© JOSÉ PUENTES


 

Pero no fue tiempo perdido, lo más relevante para este primer estudio fue demostrar que el ambiente rural favorecía el desarrollo de células T en la mucosa intestinal, la primera línea de defensa del cuerpo que recubre los órganos del sistema digestivo. En pocas palabras, el primer filtro para los alimentos.

Con este precedente, este año, un estudio del Departamento de Medicina Respiratoria y Cuidados Intensivos del Hospital de la Universidad de Jilin, China, se propuso evaluar la exposición materna a labores de agricultura y entornos rurales con relación a la formación de las defensas contra enfermedades alérgicas. Para ello formaron dos grupos: madres urbanas y madres que hubieran vivido los últimos cinco años en áreas rurales y realizado labores agrícolas habitualmente, incluso durante el embarazo.

En esta investigación también se monitorearon los ambientes de las viviendas para medir la presencia de parásitos, bacterias y hongos; los cordones umbilicales, el líquido cervical de las madres y luego a los bebés recién nacidos.

El resultado fue definitivo: los niños gestados y criados en entornos rurales sufrían menos enfermedades alérgicas. Mientras los hijos de las madres en ambientes urbanos padecieron de enfermedades alérgicas en un 17.94 por ciento, solo el 8.33 por ciento de bebés expuestos se enfermó.

El entorno natural presenta más microbiota, lo que estimula el desarrollo del sistema inmune. © LUISFER JAIMES


 

Cómo funciona el mito

De acuerdo con Andrés Felipe Zea Vera, PhD en inmunología y profesor de la Universidad del Valle, el entorno que rodea a una persona durante los primeros años determina qué organismos van a colonizar su sistema. Es decir, ese entorno le va a dar los organismos necesarios para que luego pueda defenderse de virus, bacterias e incluso parásitos.


«Desde el punto de vista evolutivo, los humanos siempre hemos estado más cerca de un entorno natural, con microorganismos, es decir un ambiente rural. Por el contrario, en las ciudades la microbiota del ambiente tiene modificaciones. Además, el entorno urbano se relaciona más con el uso de antibióticos, con el esmog y con contaminantes».

ANDRÉS FELIPE ZEA VERA, PhD en inmunología y profesor de la Universidad del Valle


 

Esto podría relacionarse con la cantidad de personas que presentan síntomas alérgicos. De acuerdo con el especialista, estos factores que inciden en la formación de las defensas determinan cómo va a reaccionar el cuerpo cuando se enfrente al ambiente. Cuando el cuerpo ‘polariza’ una respuesta lo que hace es exagerarla, porque no fue expuesto de manera regular o en su entorno habitual. Por eso la formación de defensas y la presencia de enfermedades alérgicas están directamente relacionadas.

En Colombia, la cantidad personas con enfermedades de este tipo va en aumento. De acuerdo con la Revista Colombiana de Inmunología, en 2015, el índice de casos de asma en Colombia era del 9 por ciento. En 2004, se recolectó información de 6.507 personas de menos de 59 años, repartidas entre Bogotá, Cali, Barranquilla, Medellín, San Andrés y Bucaramanga, de los cuáles el 10.4 por ciento presentaban síntomas asmáticos, aunque solo el 6,2 por ciento dijo haber sido diagnosticado por un médico. Según la Asociación Colombiana de Alergia, Asma e Inmunología, uno de cada ocho individuos en el mundo tiene una enfermedad alérgica.

Las ventajas para el desarrollo de las defensas que tiene el campo son irremplazables. © LAURA SÁNCHEZ CASTRO


 

El entorno rural es irremplazable a la hora de defender al cuerpo de alergias, esto, de todas formas, no condena a los niños de las ciudades a padecerlas. Según Zea Vera, las recomendaciones generales podrían contribuir a que las personas y los niños de entornos urbanos creen condiciones que favorezcan la generación de defensas. Por ejemplo, reducir los alimentos procesados, establecer un ambiente libre de preservantes, abstenerse de utilizar productos de limpieza industriales y recetar antibióticos lo más tarde posible. Estas medidas no reemplazan el efecto que tiene la crianza en un ambiente natural, esa es una de las conclusiones más valiosas de los estudios.

 


«En parte el desarrollo de las enfermedades alérgicas es el costo que debemos pagar por tener una vida industrializada. El sistema inmunológico se ha encargado de librarnos de gran cantidad de cosas y cuando quitamos ese entorno (el natural) el sistema termina desviándose a las reacciones alérgicas. Es muy difícil dar una recomendación como: elimine el estilo de vida urbano».

ANDRÉS FELIPE ZEA VERA, PhD en inmunología y profesor de la Universidad del Valle


 

Las creencias tradicionales de que el contacto con la tierra o comer ‘casero’ puede fortalecer la salud no son cuentos después de todo. En realidad, las abuelas que aplicaron estas costumbres durante la crianza siempre tuvieron a las estadísticas y a la ciencia de su lado. Lo más saludable será hacerles caso.


POR: Laurasofía Polanco | Bogotá

@SonrisaDeLima


 

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