La memoria del conflicto tendrá acentos indígena y afro

septiembre 13 de 2019

La esperanza de los pueblos negros, campesinos e indígenas del Pacífico por entender lo que sucedió en la guerra está puesta en la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico. Conozca sus principales metas y desafíos. .

La memoria del conflicto tendrá acentos indígena y afro

| Las principales comisiones y asociaciones del Pacífico suscribieron el acuerdo de la Comsión Interétnica de la Verdad del Pacífico. | Por: Cortesía CIVP


Por: Camilo Alzate


Orlando Castillo es un hombre pequeño y ligero como una hojita de mangle. Tiene una cara de niño, la piel muy negra, la entonación típica del río Naya y esa conversación pausada, tranquila, que revela una apariencia de fragilidad. Sin embargo, es solo apariencia, porque Castillo ha soportado por más de diez años atentados,  persecuciones y más 37 amenazas contra su vida por parte de los diferentes grupos armados en Buenaventura (Valle del Cauca), que le cobran haber liderado con firmeza un espacio humanitario no violento en los barrios de bajamar.

Sin embargo, él es un hombre de paz y su convencimiento en esta idea lo llevaron a participar del lanzamiento de la Comisión Intéretnica de la Verdad del Pacífico (CIVP), una iniciativa autónoma de las comunidades de la región que busca esclarecer los hechos del conflicto armados siguiendo una clave étnica. Para Castillo, "la comisión era y es una esperanza. Vemos esto como la oportunidad de conocer los responsables, quienes estuvieron detrás del conflicto. Lo importante para nosotros es saber la verdad. Y eso implica que la podamos construir desde los que fueron las víctimas, en este caso las víctimas fuimos nosotros, la Comisión Interétnica representa la oportunidad para que nosotros como pueblos negros, como pueblos indígenas, como pueblos campesinos, podamos construir esa verdad”.

 


 


 

El sentimiento de Orlando Castillo es compartido por buena parte de las organizaciones étnico territoriales del Pacífico, que representan y agrupan a la mayoría de comunidades indígenas y afrocolombianas en la región. El proceso comunitario que él representa es uno entre más de treinta organizaciones que se han sumado en una alianza para crear la CIVP, cuyo mandato es “el esclarecimiento del daño al Territorio, el reconocimiento de las víctimas y la promoción de la convivencia y armonización mediante pactos de convivencia territorial”.

Está iniciativa, que empezó en 2014, se terminó de consolidar este año con la presentación oficial de la CIVP durante un evento en Quibdó (Chocó) el 22 mayo, y con los lanzamientos locales en Buenaventura el 9 de julio y en Nariño el 10 y 11 de septiembre. Allí suscribieron el mandato de la comisión las principales asociaciones de Consejos Comunitarios de Chocó como la Cocomacia, Acadesan, Ascoba y Cocomopoca, asociaciones del pacífico Caucano y Nariñense (Cococauca y Asocoetnar), y también importantes organizaciones indígenas como la Fedeorewa del Chocó o la Asociación de Cabildos Indígenas del Valle del Cauca. 

Leyner Palacios, sobreviviente de la masacre de Bojayá, es uno de los promotores más comprometidos con este proceso. Leyner perdió 32 familiares cuando las FARC dispararon un cilindro bomba que explotó en la mitad de la iglesia de Bellavista el 2 de mayo de 2002. "Sin embargo, comprendimos que la vida no termina a pesar de estos sufrimientos y hemos iniciado ejercicios de construcción de paz” explicó Leyner, quien está convencido que el Pacífico, un territorio que ha sufrido con el conflicto armado como pocos en el país, y es el llamado a emprender iniciativas que apuesten por la paz y la reconciliación: “varias organizaciones, unidas al clamor de las víctimas del Pacífico colombiano, hemos entendido que es necesario emprender un camino hacia el esclarecimiento de la verdad”

 

smiley

Se estima que más del 90 por ciento de la población chocoana fue víctima del conflicto armado. © CIVP


 


 

La masacre de Bojayá es uno entre miles de casos victimizantes que ocurrieron en la región como resultado del conflicto. Se estima, por ejemplo, que más del 90 por ciento de la población chocoana fue afectada por la confrontación, según el Registro Único de Víctimas. También se valora que una tercera parte de las víctimas de etnia indígena registradas pertenecen a los departamentos de la región del Pacífico, o que ciudades y pueblos del litoral como Quibdó, Istmina, San José del Palmar en Chocó, Buenaventura en Valle del Cauca o Tumaco en Nariño y que alcanzaron en determinados períodos las tasas de homicidio y desplazamiento más altas del país.

La CIVP es una iniciativa completamente autónoma, complementaria pero independiente de la Comisión de la Verdad emanada de los acuerdos de La Habana. “El tema es de complementariedad, tenemos claro que no es posible que una Comisión como la oficial logre en tiempo récord de tres años, y ya lleva uno, incluir todos estos elementos cuando tienen que cubrir todo el escenario del país” puntualiza Orlando Pantoja, otro líder afrocolombiano de la Costa Caucana quien hace parte de la secretaría ejecutiva de la comisión.

 

Aunque se trata de dos procesos que se complementan en su independencia, la CIVP tiene unas particularidades que la diferencian de la Comisión de la Verdad. La CIVP buscará un relato narrado en clave étnica, que revele cómo las lógicas del conflicto afectaron gravemente la vida de las comunidades causando daños a sus territorios.


 

“No me parece que sean paralelos, son procesos muy necesarios los dos con diferentes niveles de profundidad”

Sacerdote Francisco de Roux, presidente de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad.


 

"Creo que la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico es una división de profundidad, las mismas cosas de nuestra Comisión pero vistas desde una hondura más grande. A su vez, nosotros vamos a enriquecernos con todo esto para lo que nos toca decir a nosotros” concluyó de Roux. Ambas comisiones firmaron un memorando de entendimiento y colaboración.

“El conflicto armado en Colombia se ha alimentado de muchas contradicciones, dentro de ellas está la gran disputa por la verdad, por eso el acuerdo de paz ha sido tan difícil de pactar y llevar a la práctica: quienes han puesto talanqueras al proceso de paz señalan un gran temor por la verdad”, así lo cree Jesús Alfonso Flórez, un asesor de la Comisión Interétnica quién además ajusta más de tres décadas acompañando procesos de resistencia comunitaria en el Pacífico. “Si no se avanza en ello, las raíces del conflicto quedan sin tocar. Queremos saber las causas estructurales, identificar impactos objetivos, responsabilidades, con un propósito de sanación y de justicia restaurativa, no con un propósito vengativo, de lo contrario la verdad estaría viciada”. Según Flórez, el componente propio hace parte de un relato invisibilizado: el de los pueblos originarios, se trata pues de “darle continuidad a la memoria que afros e indígenas han construido en este largo proceso de colonización, y en una caracterización más amplia, poder entender el territorio como víctima del conflicto”.

 

smiley

La clave étnica es el factor diferencial que busca encontrar la verdad de lo sucedido con los campesinos, indígenas y afros en el Pacífico. © CIVP


 


 

En el Pacífico las lógicas de la confrontación profundizaron el colonialismo interno, por ende la mirada étnica cobra una especial relevancia. En el mundo hay precedentes de comisiones para las que el enfoque étnico fue decisivo, como ocurrió con los conflictos armados de la antigua Yugoslavia y de algunos países africanos, si bien Latinoamérica tenía antecedentes de conflictos en Perú y Guatemala, donde después las Comisiones de la Verdad desarrollaron capítulos y apartados sobre discriminación étnica en sus informes, la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico será la primera del continente que intentará una narrativa exclusivamente desde la mirada indígena y afro, independiente del Estado y liderada exclusivamente por las comunidades. 

Aunque su mandato no tiene límites de tiempo, la Comisión Interétnica apuntará en los próximos tres años a un informe consolidado de los impactos del conflicto armado en el Pacífico entre 1985 y 2016, buscando lograr pactos territoriales de convivencia y el reconocimiento del daño al territorio por parte de los actores involucrados. Para ello se ha priorizado el estudio de casos en diez subregiones donde ocurrieron daños significativos al territorio asociados a fenómenos como la minería, el narcotráfico, la tala indiscriminada de madera o los megaproyectos. “Esa es la historia que muchos colombianos y colombianas hemos padecido, por eso nuestro clamor es por la paz y la reconciliación. El Pacífico sí que sabe de violencia, pero también sabe de construcción de paz, esta Comisión es una esperanza para nosotros” concluyó Leyner Palacios.

¡Suscríbete!

Y recibe primero una selección de los mejores contenidos y novedades de SEMANA RURAL. Nada de spam, promociones comerciales ni cosas aburridas.

Ingresa el correo que más utilices, gracias por ayudarnos
Autorizo el tratamiento de mis datos conforme a la política de tratamiento de datos de SEMANA.




¡Comparte!



Foto de perfil del autor del comentario






Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.