La 'deuda' por bancarizar el campo colombiano

agosto 22 de 2018

Aunque el país ha avanzado en cobertura bancaria y hoy existen varias iniciativas que facilitan acceder a créditos, aún falta un largo camino para lograr la inclusión financiera en la ruralidad.

La 'deuda' por bancarizar el campo colombiano

| Las entidades prestan sus servicios financieros mediante las oficinas móviles. | Por: Cortesía Microempresas de Colombia


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Wilson Tejada, de 58 años y oriundo de San Andrés de Cuerquia (Antioquia), nunca ha podido obtener un crédito bancario. Cada vez que lo intentó, lo rechazaron, pues para un campesino como él, que sufrió cuatro desplazamientos forzados, es imposible demostrar una vida crediticia, conseguir un codeudor y mucho menos tener propiedades o tierras a su nombre.

Tejada fue agricultor desde niño, pero el conflicto lo obligó a trasladarse a otros pueblos antioqueños, entre estos Briceño e Ituango, y pasar por diversos oficios. El más estable que tuvo fue un trabajo en minería, en la Arenera del Cauca en Antioquia, pero grupos armados le quemaron su casa, destruyeron sus cultivos y lo obligaron a marcharse.Perdí todo, o lo poco que había empezado a hacer. Solo me llevé la ropa que traía puesta , recuerda Tejada. 
 


De vuelta en San Andrés de Cuerquia, Wilson Tejada, pudo acceder a un microcrédito para sembrar café, cacao, yuca y plátano, luego de afiliarse con 30 mil pesos mensuales a la cooperativa que luego le prestó.CORTESÍA MICROEMPRESAS COLOMBIA.


 

De vuelta en San Andrés de Cuerquia y gracias a la sugerencia de un sobrino suyo, Tejada se afilió a la cooperativa Microempresas de Colombia, tras pagar 30.000 pesos de aporte, que finalmente le permitió acceder a un microcrédito rural, con el que pudo pagar parte de las tierras donde hoy cosecha café, cacao, yuca y plátano.

Al igual que Tejada, otros campesinos encuentran en las cooperativas de crédito y ahorro una opción financiera, por los pocos requisitos que piden y por la capacidad que tienen de llegar a zonas apartadas. Estas y otras razones, las ponen en ventaja frente a entidades bancarias. Aunque, el monto de los créditos que desembolsan no es grande.

De acuerdo con el informe anual de la Confederación de Cooperativas de Colombia (Confecoop), este modelo financiero va en crecimiento, pues en 2017 cerraron con 3.086.620 afiliados y un aumento del 6.46 por ciento en los microcréditos.

 


 

 


El reto de las nuevas formas de acceder a la banca inclye crear formas de prétamos accesibles a los habitantes de las zonas rurales. CORTESÍA MICROEMPRESAS COLOMBIA.


 


1.244

familias del Meta cuentan con microcrédito agropecuario (préstamos de hasta 15 millones de pesos)
 


 ¿EN QUÉ ESTÁN LOS BANCOS? 

La banca tradicional ha ampliado su cobertura a niveles nunca antes vistos. Según cifras de la Superintendencia Financiera de Colombia y la Banca de las Oportunidades, el 69 por ciento del sector rural cuenta con al menos una oficina bancaria, mientras que la cobertura de los corresponsales cubre el ciento por ciento de los municipios del país.

A pesar de lo anterior, el sistema financiero tradicional no ha logrado solucionar las necesidades rurales ni romper algunas barreras que hace que sus habitantes le tengan aversión y prefieren seguir usando efectivo o incluso, confiar en un prestamista o un gota a gota. Para un campesino resulta frustrante pagar las cuotas de manejo y tener que desplazarse, en ocasiones incluso hasta por horas, para conseguir un cajero automático, que por lo general está en los cascos urbanos.
 

Para acercar la bancariazación también se propone educación sobre los servicios y sistemas bancarios.CORTESÍA MICROEMPRESAS COLOMBIA.


 

Así mismo, para los bancos también es difícil llevar sus servicios fuera de las ciudades. Los costos transaccionales de montar una oficina en un sector rural, con menos de 1.000 habitantes, son altos. Por eso han optado por la figura del corresponsal bancario, que permite abrir cuentas de ahorro, hacer transferencias, e incluso retirar dinero, sin necesidad de ser una oficina bancaria habitual.Otro aspecto que impide la bancarización del campo son los riesgos de hacer préstamos:


 Los productores, por su actividad agropecuaria, están expuestos a muchos riesgos, no importa si son pequeños o grandes, pues un torrencial aguacero, o una sequía, le pega tan duro a quien tiene 1.000 hectáreas cultivadas como al que tiene solo una  

CARLOS CASALLAS, director de proyectos de Finagro.


 

 BANCOS INCLUYENTES 

Debido al difícil acceso al crédito formal, las comunidades rurales se han visto obligadas a buscar préstamos en casas de insumos o en grupos de ahorro colectivo. En otros casos, deben recurrir al ‘gota a gota’, que presta con intereses más altos a la tasa de usura, no es legal y se debe pagar semanal o diariamente.

Trasladar el sistema financiero que funciona en las ciudades al campo es uno de los retos globales más grandes a la hora de cerrar la brecha con el campo. No en vano, el Banco Mundial tiene la ambición de lograr acceso financiero para toda la población mundial adulta en 2020.
 


Los microcréditos son alternativas a los préstamos informales. CORTESÍA MICROEMPRESAS COLOMBIA.


 

De acuerdo con datos de la organización Consultative Group to Assist the Poor – CGAP-, productos de crédito y seguros mejoran las probabilidades de los agricultores para invertir en actividades productivas, educación y salud, lo que hace su trabajo más rentable. Igualmente, tener acceso a la banca digital sirve para poder recibir remesas ante una emergencia, e incluso, como ocurre en Colombia, ayudas del Gobierno.
 

El sistema de oficinas móviles permite prestar el servicio sin que el costo sea igual al de la instalación de una oficina permanente en municipios pequeños. CORTESÍA MICROEMPRESAS COLOMBIA.


 

 EL RETO TECNOLÓGICO 

La banca también le ha apostado a las Fintech (tecnología financiera) y se ha preocupado por generar nuevos productos que se adapten a las necesidades de los bancos. Por ejemplo, hace un mes el Banco Agrario, entidad que tiene el 82 por ciento de sus clientes en el sector rural, lanzó la billetera digital Agromóvil, que les permite a productores agropecuarios y comunidades rurales de Boyacá y Huila hacer operaciones financieras, desde cualquier tipo de celular, sin necesidad de plan de datos o minutos.
 

“El Banco Agrario viene modernizándose para hacer más fácil el manejo de los productos financieros por parte de nuestros usuarios en las zonas rurales, donde el acceso a estos servicios muestra notables limitaciones” 

 LUIS ENRIQUE DUSSAN, el presidente saliente del Banco Agrario


 

Davivienda también ha incursionado con proyectos piloto de cuentas móviles. En el municipio de Concepción (Antioquia), se implantó Daviplata, que tenía como objetivo que se dejara de usar efectivo y se hicieran transacciones usando celulares. Esto permitió al 70 por ciento de los adultos bancarizarse y al 88 por ciento de los comercios aceptar pagos electrónicos.


 “La digitalidad se constituye en una gran oportunidad para llevar los servicios financieros a zonas apartadas del país, pues facilita factores de seguridad, disminución de costos y accesibilidad. En ese sentido, se han registrado avances en materia de penetración de internet, uso de herramientas y dispositivos móviles. Pero, sin duda, aún hay espacio para aumentar el cubrimiento y el uso de estas tecnologías en las zonas rurales”

ANDRÉS FELIPE RUBIO, analista de BBVA.


 

Si bien las autoridades del renglón, la banca, el sector asociativo y del emprendimiento y las propias comunidades han hecho esfuerzos para mejorar el acceso de los campesinos colombianos al crédito, todavía queda mucho terreno por recorrer. Pues es una realidad que modernizar el agro pasa por que los pequeños productores puedan acceder no solo a los servicios bancarios, sino a la educación financiera.
 

Las asesorías sobre manejo y adquisición de créditos hacen parte de los servicios de este nuevo modelo bancario. CORTESÍA MICROEMPRESAS COLOMBIA.

 


1.932

millones de pesos se han prestado para proyectos productivos desde la oficina de Vista Hermosa.
 

 EDUCACIÓN FINANCIERA 

Congente ha visitado algunas veredas y también Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR), donde se encuentran ubicados excombatientes de las Farc que dejaron las armas como resultado del acuerdo de paz de noviembre de 2016, para aclarar cómo funciona el sistema financiero y cómo puede mejorar los proyectos productivos, desde que se conozcan las reglas de juego en finanzas. Por eso es clave que las entidades vayan a los territorios apartados y expliquen sus servicios.

Olga Gamba, de la vereda Talanqueras, ingresó al mundo financiero con la ayuda Congente. Solicitó un microcrédito de 3 millones de pesos para sembrar maracuyá. “Nunca había sacado un préstamo. Aunque muchas veces lo pedí a otras entidades, exigen demasiados requisitos. Lo que uno tiene es tierra y ganas de trabajar”.
 


Olga Gamba, de la vereda Las Talanqueras en Vistahermosa (Meta) ,  recibió no solo crédito, sino formación, asesoría y acompañamiento de la cooperativa Congente. COGENTE VISTA HERMOSA | LUIS FERNANDO CHARRUPÍ. 


 

“Uno de los objetivos primordiales cuando llegamos a las regiones es colaborar en la construcción de paz a través de la inclusión financiera. El sector agropecuario es uno de los que está más quedado”

JEISON GARZÓN, coordinador de microfinanzas rurales de Congente en Vista Hermosa.


De otra parte, para incentivar a los niños a ahorrar se les entrega un ‘marranito’ (alcancía) para que guarden monedas y después consignen ese dinero en sus cuentas. Al cierre de 2017, las cuentas de los menores de 14 años sumaban cerca de 1.700 millones de pesos. "Tenemos cerca de 3.500 niños asociados”, asegura Pabón.


P O R : Oswaldo Beltrán y Bibiana Mercado


 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.