marzo 20 de 2018

La educación, la mejor forma de restablecer los derechos

Por: Jorge Sánchez

El 6 de agosto de este año voy a cumplir cuatro años al frente de la institución educativa Joaquín Cárdenas Gómez en San Carlos (Antioquia), con cuatro sedes, la principal en la cabecera municipal, con 1.760 estudiantes de preescolar a grado once. Soy ibaguereño, con 40 años de experiencia en la docencia. El ser maestro ha sido mi proyecto de vida.

Desde que llegué aquí, me he considerado sancarlitano. Sin desconocer la historia de violencia que vivió esta región, me sorprendió que muchas personas, no solo estudiantes, sino algunos docentes y padres de familia, se siguieran considerando víctimas, aún de hechos sucedidos  hace 15 años, lo que pareciera que los inhabilitaba para afrontar procesos de cambio y para superar el asistencialismo en el que se encontraban.


Como venía de afuera y no era de aquí, tenía una dinámica educativa diferente; pensé que teníamos que transformar esa barrera mental, pues esto estaba incidiendo en el desempeño de los estudiantes. En 2001, la institución tenía una tendencia hacia el nivel bajo, lo evidenciaba el ICFES en la clasificación de planteles educativos. “Como  soy víctima y desplazado,  no puedo”, era más o menos el ambiente que se percibía.


Con el equipo docente, se direccionó la institución y se fortaleció la estructura curricular hacia el reto de la excelencia educativa.  En los años siguientes, hubo una coyuntura que ayudó a que se creara un gran trabajo con el objetivo de romper con esa mentalidad para buscar mejores logros académicos. Por lo menos, el 25 por ciento de profesores que ingresó por concurso potenció el reto establecido. Hicimos equipo para trabajar por un horizonte institucional y punto de convergencia de excelencia educativa con pertinencia y calidad.

Eliminar el concepto de violencia como vía para alcanzar metas y también la idea de que estamos condenados a ser víctimas, pobres y a vivir del asistencialismo.
Sí, estamos en dificultad, pero toda la vida no vamos a estar así. No es que desconozcamos esto, pero lo que creemos es que hay que abrir alternativas. La educación tiene que seguir siendo el eje transformador de la sociedad. La mejor forma de restablecer los derechos de los niños, niñas y jóvenes es con educación pertinente y de calidad.  


Es cambiar de chip, de creencia. Necesitamos educar a las nuevas generaciones diciéndoles que es posible un mundo mejor y que está en manos de todos construirlo, e incidir positivamente. Hay muchas alternativas para hacerles frente a todos esos procesos de violencia y factores de riesgo sicosocial. Hay que luchar por crear alternativas. Los rectores y docentes tenemos que recuperar ese papel de liderazgo en las comunidades, pues somos factores importantes para la transformación social. Debemos eliminar el concepto del docente trabajador por un salario.

Es cierto que necesitamos nuestra remuneración, pero por encima de eso es importante que pensemos que somos claves para intervenir en la transformación de nuestro entorno. Eso requiere de vocación y de apostolado. Estamos llamados a ser líderes transformadores: en pensamiento y en acción. Además de importantes logros institucionales, en menos de 4 años la institución alcanzó la categoría B en Pruebas Saber Once, resultado muy significativo para seguir avanzando en el reto planteado.

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POR JORGE SÁNCHEZ | 
Rector Institución Educativa Joaquín Cárdenas Gómez en San Carlos, Antioquia

 

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