Asociarse, el éxito de 1.287 familias víctimas de la violencia en 7 departamentos del país

marzo 30 de 2020

Panela, cuy, café, pimienta, ganadería y melicultura hacen parte de sus apuestas productivas..

Asociarse, el éxito de 1.287 familias víctimas de la violencia en 7 departamentos del país

| Un acompañamiento que vinculó tanto a familias restituidas, como a familias no restituidas, 1287 en total, unidas por un mismo territorio en el que sufrieron de igual manera los embates de la violencia | Por: FAO


Por: SEMANA RURAL
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Comunidades asociadas, liderando proyectos de emprendimiento agropecuarios sostenibles, con importantes aliados comerciales como Crepes & Waffles, Juan Valdez, Coolechera y agenciando el desarrollo de sus territorios junto a autoridades locales e instituciones del orden nacional, son solo algunos de los logros obtenidos por el proceso que inició en el año 2017 y que hoy está en su etapa de cierre.

Un acompañamiento que vinculó tanto a familias restituidas, como a familias no restituidas, 1287 en total, unidas por un mismo territorio en el que sufrieron de igual manera los embates de la violencia y por el cual estaban llamadas a trabajar conjuntamente para recobrar lo que Silver Polo, Representante de la Asociación AGROSEC de Ciénaga, Magdalena recuerda “en nuestra comunidad se vivía pacíficamente, era muy productiva y eso daba como resultado el buen vivir”.

Panela, cuy, café, pimienta, ganadería sostenible doble propósito (leche y carne) y melicultura (miel) hacen parte de las apuestas productivas impulsadas en estos territorios de las que surgieron o se fortalecieron 28 asociaciones y a las que hoy están vinculadas 1.755 personas, “la experiencia que hemos tenido es que las cosas funcionan y se consiguen a través de los procesos asociativos” afirmó Carlos Carranza, Presidente de la Asociación COLAPAZ de Chibolo, Magdalena. 

Y es que la Cooperativa Agropecuaria del Centro de Magdalena - COLAPAZ, es la muestra de que la asociatividad es la clave del desarrollo rural, pues su iniciativa ha conseguido no sólo incidir en sus socios, sino potenciar la competitividad del territorio. Lograron mediante un acuerdo comercial con Coolechera incidir en todo el mercado de la zona estandarizando precios, uno de los retos más grandes a los que se enfrentan las comunidades rurales, “aquí un litro de leche valía 350 pesos en manos de los intermediarios. Al día de hoy, hemos logrado que el litro de leche se pague a mil cien pesos y nos compran toda la leche que producimos, todo el año”, afirmó Mari?a Garcera?n, una de las sociofundadoras de COLAPAZ y quien, junto a otras socias principalmente mujeres, se están abriendo a otros mercados. 

 

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© FAO 

De hecho, María es también una de las sociofundadoras de la Asociación de Mujeres de La Pola – ASOMUJERIMPAZ - que hoy lidera la iniciativa social y empresarial “Llegó el pan”, la primera panadería de la vereda La Pola. Ella junto a muchas otras mujeres vinculadas a este proceso son parte del 51% que han asumido ser miembros de las juntas directivas, desafiando los roles tradicionales y asumiendo el compromiso de nuevas tareas.

Como COLAPAZ, todas las asociaciones vinculadas a este proceso han consolidado acuerdos comerciales sólidos, sumando ventas por más de 5 mil millones de pesos. Hoy por ejemplo toda la pimienta que sazona los platos de Crepes & Waffles es putumayense, de la Asociación Agropimentera del Valle del Guamuez – ASAPIV, una enredadera que llegó al departamento en la década de los 90 para desplazar a la coca y hoy es símbolo no sólo del desarrollo alternativo, sino también de la restitución. 

Estos campesinos, profundamente sensibles, están cultivando una pimienta muy aromática, con notas cítricas, infinitamente mejor a la que estábamos importando. Tenemos una deuda histórica con ellos, que son los guardianes del territorio, de la cultura y del alimento” expresa Felipe Maci?a, Director de Sostenibilidad de Creppes & Waffles.

 

Apuestas de emprendimiento con sello de sostenibilidad, no sólo porque están accediendo en condiciones justas a los mercados, sino porque todas han sido concebidas bajo prácticas amigables con el medio ambiente. Por ello proyectos como los de la ganadería dejaron de ser, para las zonas a las que llegó este proceso, causal de erosión, deforestación y contaminación de las fuentes hídricas, mediante la promoción de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y la instauración de sistemas silvopastoriles con 40 hectáreas reforestadas que además ha mejorado la producción lechera.

Del mismo modo la melicultura, concepto impulsado en este proceso busca generar incentivos económicos para la conservación, basado en la protección del ecosistema y de la flora melífera que permite la producción  de mieles en armonía con el entorno y el aumento de la productividad gracias a su actividad polinizadora, “los procesos de melicultura que hemos desarrollado en Magdalena y Sucre son una potente propuesta ambiental que está generando prácticas colectivas de conservación. Si se reduce, por ejemplo, el uso de pesticidas y se protege la flora melífera, no sólo hay más miel (que los campesinos pueden comercializar obteniendo ingresos adicionales), sino que se aumenta la productividad de otros cultivos, lo hemos visto especialmente en el café”, expresó Beatriz Arismendi, coordinadora de toda esta apuesta.

 

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© FAO 

RLIP, la sigla lo dice... Redes Locales de Integración Productiva. Estas redes atraen instituciones para favorecer la actividad de nosotros, los campesinos”. Estas fueron las palabras de Rafael Álvarez, Representante Legal de la Asociación ASOPACCOL de Cedro Cocido, Córdoba, refiriéndose al nombre designado a todo este proceso acompañado por la Embajada de Suecia, la Unidad de Restitución de Tierras y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura – FAO Colombia cuyos resultados se han alcanzado no solo por su iniciativa, sino también por la voluntad de alcaldías, gobernaciones, instituciones como el SENA, actores privados e incluso la academia.

Tal y como lo expresa Rafael, un trabajo en red que ha movilizado recursos por más de 7 mil millones de pesos en torno a objetivos de desarrollo territorial favoreciendo no sólo a comunidades específicas sino a zonas enteras. Trabajo que ha sido agenciado, si bien con apoyo del convenio, por las mismas comunidades quiénes se han sentado en la mesa con estos actores para establecer de manera conjunta planes de acción. “Tenemos una carretera. Antes si llovía no entraba nadie, todo el mundo tenía que dejar las motos aquí en mi predio porque no seguían para allá atrás, pero ahora todos dicen hágale, que llueva, ya no pasa nada. Gracias a la Gobernación, a la Alcaldía, gracias a la Asociación... como estamos unidos, la unión hace la fuerza”, manifestó Marcolfa Merlano, miembro de la Asociación ASOPACCOL.   

 

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© FAO 

Acompañando el proceso de restitución colectiva más grande del país

Tras la promulgación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras diversas comunidades étnicas del país afectadas por la violencia han iniciado los trámites para que sus derechos territoriales sean reconocidos. 

Para contribuir a este propósito la Embajada de Suecia y la FAO en alianza con la URT han acompañado los casos de 4 Consejos Comunitarios (3 pueblos afrodescendientes y 1 Palenquero) y 5 Resguardos Indígenas (20 pueblos). Un total de 12,542 personas.

Con el acompañamiento de la Embajada de Suecia y FAO actualmente se encuentran más de 700 mil hectáreas en proceso de restitución en 8 departamentos ubicándola como el proceso de restitución colectiva más grande del país.

Suecia es un socio para la paz y el desarrollo sostenible y por eso apoyamos los esfuerzos de restitución de tierras. En particular con Colombia tenemos una tradición de cooperación de más de 100 años y continuaremos siendo sus aliados en este esfuerzo por reparar integralmente a las víctimas del conflicto y por lograr un desarrollo rural sostenible” afirmó Catalina Hoyos, Oficial de Programas de la Embajada de Suecia. 

La Embajada de Suecia sigue comprometida con estas apuestas y trabaja de la mano de la FAO para establecer un nuevo acuerdo de cooperación que permita llegar a nuevas zonas del país.

 

 


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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.