Los maestros, el otro blanco de la guerra

junio 07 de 2019

Un estudio de la Fundación Compartir demostró que en la Colombia rural los profesores son lo más parecido a un objetivo militar. De todos los que murieron en seis décadas de guerra, el 67,3 por ciento fue víctima de asesinato selectivo .

Los maestros, el otro blanco de la guerra

| De los 1.579 docentes que han sido blanco de la guerra en Colombia, 561 (35,5%) han sido reportados en las regiones Pdet. | Por: Archivo SEMANA


Por: SEMANA EDUCACIÓN



Diana completó algo más de 26 años como docente de primaria en Nariño. A pesar de resistir a los hostigamientos de las Farc (antes de la firma del Acuerdo de Paz), y luego a la persecución del ELN, se vio obligada a no regresar a la escuela. Las ganas con las que había asumido su trabajo en una zona de conflicto armado en Nariño desaparecieron cuando, por medio de un panfleto, le dijeron que tenía que salir del pueblo.

Junto a ella fueron amenazados y desplazados 14 profesores más. El colegio quedó vacío, los más de 1.000 estudiantes que estaban inscritos hasta 2017 no volvieron a asistir a clases. Su caso fue investigado por la Unidad Nacional de Protección, que consideró que estaba en riesgo extraordinario y por lo tanto debía ser trasladada. Pero, a criterio de Diana, la enviaron para un lugar más peligroso.

La realidad de Diana fue y es la realidad de 1.579 maestros del país que han sido víctimas directas del conflicto armado en los últimos 60 años bajo modalidades de delito como asesinato, secuestro o desaparición.  
 

El estudio se hizo en 170 municipios focalizados para la implementación de programas de desarrollo con enfoque territorial (PDET). Archivo SEMANA 


Ese es, precisamente, uno de los datos que expone el estudio Docencia Rural en Colombia: Educar para la Paz en Medio del Conflicto, de Fundación Compartir. Se trata de un exhaustivo estudio en 170 municipios priorizados en el acuerdo de paz con las Farc para comprender la condición de los docentes y directivos rurales que se encuentran en las zonas más afectadas por la violencia y el conflicto armado.

Entre los hallazgos más escabrosos aparece que 1.063 maestros (67,3%) sufrieron asesinatos selectivos, siendo este el delito más frecuente para esta población. 201 (12,7%) sufrieron secuestros. 200 (12,6%) fueron desaparecidos.

Ahora, de los 1.579 docentes que han sido blanco de la guerra en Colombia, 561 (35,5%) han sido reportados en las regiones con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet). En estas regiones existe una concentración muy fuerte en el delito de asesinatos selectivos con cerca del 69% de las víctimas, seguido de las desapariciones con el 11,8% y los secuestros con el 9%.
 


Del total de profesores afectados por el conflicto, el 67,3% fueron asesinados de modo selectivo, el 12,7% fueron secuestrados y el 12,6% fueron desaparecidos, entre otros horrores de la guerra.


 


 “Esta situación de riesgo de los maestros también se ha identificado recientemente con el asesinato de líderes sociales en el marco del posacuerdo. Según la Comisión Colombiana de Juristas, los docentes han sido víctimas de homicidios en Cauca, Córdoba, Valle, La Guajira, Tolima, Antioquia y Risaralda y en Bogotá”, se lee en el estudio.

Pero en medio del terror que surge durante la guerra, los docentes siguen empeñados en ser constructores de paz. De acuerdo con este estudio de la Fundación Compartir, su permanencia en los territorios se convierte en un acto de resistencia que previene un mayor abandono de las escuelas rurales, especialmente en territorios donde las entidades gubernamentales y la fuerza pública no tienen ningún tipo de intervención.

Actitud que, aunque beneficia a la comunidad en donde enseñan, evidentemente los deja en peligro. Por esa razón, este estudio propone algunas claves y recomendaciones de política educativa para que los docentes permanezcan en el campo sin que sus vidas corran peligro. 

 

El estudio propone algunas recomendaciones de política educativa para que los docentes permanezcan en el campo sin correr peligro. Archivo SEMANA


La Fundación Compartir recomienda, por ejemplo, “que el Estado garantice la protección, así como la atención psicosocial de los docentes víctimas del conflicto armado, (...), y, por otro, se encargue de su formación en competencias socioemocionales que les permita generar en los estudiantes una disposición hacia la convivencia pacífica”.  

Propone también que el Gobierno Nacional elabore un plan de reconocimientos e incentivos económicos, académicos y simbólicos para fomentar el arraigo de los maestros en las zonas rurales donde laboran. Una propuesta que ha funcionado en algunos países de América Latina. 

Para Marcela Bautista, una de las investigadoras del informe, y quien presentó de manera oficial los resultados en un evento en la Universidad de La Salle, lo que queda de fondo tras la investigación es “un llamado al mejoramiento del desarrollo profesional de los maestros rurales y al fortalecimiento de la educación rural en Colombia”.
 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.