La historia del primer pueblo libre de icopor en Colombia

marzo 07 de 2019

La decisión de Iza, en Boyacá, deja ver que en Colombia es complejo reciclar este tipo de plástico, usado en la industria alimentaria, la construcción y la manufactura. Pero es un primer paso para reducir las basuras en el campo.

La historia del primer pueblo libre de icopor en Colombia

| En el país se producen anualmente cerca de 29.000 toneladas de poliestireno expandido destinado a la elaboración de empaques y envases. | Por: Pixabay


Por: SEMANA RURAL
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A casi cuatro horas de Bogotá y a dos de Tunja está Iza, un pequeño municipio de Boyacá reconocido por sus frondosos árboles y por la producción de dulces artesanales y postres. Esto lo convierte en uno de los pueblos del departamento que más atrae visitantes en cualquier temporada del año. Los izanos han aprovechado esa fama, ganada hace décadas, para convertir al turismo en una de sus industrias.

Carmen Rosa Santana es una de las pioneras de la fabricación de dulces y postres en Iza. Lleva más de 25 años en el negocio y tiene un puesto en la Feria Dulce, donde está la mayoría de quienes se dedican a ese oficio. “Comenzamos con derivados de queso que se empacaban en hojas de chisgua (las mismas de los tamales). Aún mantenemos esa tradición, porque las hojas le dan un mejor sabor a la comida. Pero nos dimos cuenta de que podríamos expandirnos a través de la transformación de los frutos de nuestras huertas. Así empezamos con los dulces y postres”.

La chisgua no aguanta el peso de los postres de uchuva, papayuela, maracuyá, mora y otros sabores. Esto llevó a los comerciantes a emplear platos de plástico desechable. Santana comenta que el cambio aumentó los costos de producción, por lo que empezaron a utilizar empaques de poliestireno expandido, conocido en Colombia como "Icopor" debido al acrónimo de la empresa que lo fabricó por primera vez en el país: Industria Colombiana de Porosos. Cuestan menos que los platos desechables.

 

Carmen Rosa Santana en su puesto de postres en la Feria Dulce de Iza. Es una de las pioneras de etse negocio en el pueblo. © GINA ROJAS


 

La fama de Iza como pueblo ‘postrero y dulcero’ de Boyacá fue creciendo como la producción de estos alimentos. Pero mientras esta bonanza comercial ocurría, la cantidad de desechos de icopor aumentaba.

Prohibir el icopor

Iza tiene 34 kilómetros cuadrados y un poco más de 2.300 habitantes. Las basuras que genera este pequeño pueblo deben ser depositadas en el relleno sanitario de otro municipio porque no cuenta con la capacidad para manejar residuos. Hasta octubre de 2017, los desechos de Iza —incluido el poliestireno expandido— terminaban en el relleno sanitario Terraza del Porvenir, en Sogamoso.

En esa fecha la empresa que maneja el relleno dejó de recibir residuos de Iza y de otros 42 pueblos de Boyacá, para ampliar su capacidad y así evitar un desbordamiento de basuras. Los desechos ahora son transportados hasta el relleno de Tunja. Esta decisión llevó a pensar a los izanos en alternativas para generar menos desechos. Desde 2016 los vendedores y fabricantes de postres ya estaban buscando otras formas de empacar sus productos sin utilizar el icopor y así contribuir en la reducción de desechos. Pero lo ocurrido con Terrazas del Porvenir aceleró el proceso.

 

Según la Asociación de Productores de Postres de Iza, en todo el pueblo se producen entre 4.500 y 5.000 postres en un fin de semana. © GINA ROJAS


 

“Implementamos la separación de los plásticos y los demás materiales reciclables para reducir la cantidad de desechos. Pero el poliestireno expandido es un problema porque no tenemos la tecnología para procesarlo o manejarlo”, cuenta el alcalde de Iza, Diego López Wanumen. Esto llevó a la firma del decreto municipal 007 del 15 de febrero de este año, donde se prohíbe en el pueblo el uso del icopor para empacar alimentos.

Clara Inés Torres se dedica al negocio de los postres y es la representante legal de la Asociación de Productores de Postres de Iza. Señala que en todo el pueblo se producen entre 4.500 y 5.000 en un fin de semana. Hasta hace poco, cada comerciante utilizaba al menos 250 empaques de poliestireno expandido. “Los sábados y domingo se requería de una volqueta diaria para retirar las basuras que quedaban de las ventas”. Según el alcalde López, antes del decreto salían dos toneladas de desechos de icopor, que terminaban en el relleno de Sogamoso.
 


“Implementamos la separación de los plásticos y los demás materiales reciclables para reducir la cantidad de desechos. Pero el poliestireno expandido es un problema porque no tenemos la tecnología para procesarlo o manejarlo”.

Diego López Wanumen, alcalde de Iza


 

¿Por qué evitar el poliestireno extendido?

El poliestireno expandido se fabrica a partir de una molécula que se extrae del petróleo y que pasa por un proceso de expansión con aire hasta que se convierte en plástico. Un vasito de tinto de icopor es, básicamente, 98 por ciento aire. El resto es petróleo”, señala el ingeniero Germán Segura, director de la fundación Verde Natura, dedicada a reciclar y transformar este material.

Es común que se use el icopor en la industria de alimentos, pues protege a los productos de microorganismos contaminantes y conserva el calor. Además, por ser liviano, resistente a la humedad y con capacidad de aguantar golpes, también lo emplean en las industrias de la construcción y la manufactura de electrodomésticos. Otra de sus ventajas es el bajo costo que tiene en el mercado de los plásticos.
 


El icopor se fabrica a partir de una molécula que se extrae del petróleo. © PIXABAY


 

Según la Asociación Colombiana de Industrias Plásticas (Acoplásticos), en el país se producen anualmente cerca de 29.000 toneladas de poliestireno expandido destinado a la elaboración de empaques y envases, incluidas las famosas neveras de Icopor.

Si contiene tantos beneficios y se consume por toneladas, ¿por qué en Iza prohibieron el uso de este material? Por sus impactos ambientales. Como los demás plásticos, el icopor tardar cientos (incluso miles) de años en descomponerse. Su excesivo uso provoca que se acumule en los rellenos sanitarios, ocupando amplias áreas y precipitando la extensión del tamaño de estos depósitos para que quepan más basuras, como actualmente ocurre en el relleno de Sogamoso.
 

En lugares donde hay existe un debido manejo de residuos, los empaques y envases de poliestireno expandido termina tirados en calles, parques, bosques, caños, ríos y otras fuentes hídricas, aportan a la contaminación del medioambiente.

El reciclaje siempre ha sido una opción para reducir el impacto del icopor, pero en Colombia es una tarea nada rentable. “Como cualquier plástico, el poliestireno expandido se puede reusar o transformar. Pasa que da pérdidas. Como el 98 por ciento del material es aire, queda muy poco para reciclar”, comenta el director de Verde Natura. A pesar de que su proceso de reciclaje no es costoso, las empresas dedicadas a esta tarea prefieren transformar el papel y el vidrio, donde se gastan más recursos.
 


«Para hacer un vasito de papel, en los que sirven el tinto, se requiere de 10 a 20 litros de agua, más la parafina que está hecha de plástico. Y para reciclarlo se necesitan 30 litros de agua. Solo para un vasito».

Germán Segura, ingeniero


 

Hay dos factores más que juegan en contra del reúso del poliestireno expandido. El primero es su peso: al ser liviano y voluminoso, las bodegas de reciclaje no compran el material a los recicladores. Pagan por peso. El ingeniero Segura explica este punto así: “Un kilo de envases PET se puede transportar en un costal, mientras que un kilo de poliestireno expandido requiere un camión. Para las bodegas esto representa más costos logísticos”.

El segundo factor es que la legislación colombiana no permite reciclar plásticos con residuos de alimentos, pues los vectores que quedan en los empaques y envases pueden generar enfermedades. Por esta razón la fundación que dirige Segura se dedica a transformar el poliestireno extendido usado en la construcción o la manufactura de electrodomésticos. “En diez de nuestras plantas procesamos mensualmente de 20 a 40 toneladas. Aun así, no logramos reciclar ni el 1 por cierto del icopor”. Por ahora, el material que resulta se emplea en la elaboración de madera plástica, útiles escolares y malla vial. Aunque podría tener más usos.

De acuerdo con Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos, la recolección y el reciclaje del icopor no debe estar condicionado al mercado. “En otros países la recolección del material parte de una política pública y no del negocio. Vemos que los servicios de aseo en Colombia no seleccionan debidamente los residuos. Y quienes sí están haciendo esta tarea son los recicladores, pero tienen limitantes”. El directivo recalca que con una buena selección de basuras se darían mejores condiciones para reusar el poliestireno expandido.
 

Además de la industria de alimentos, el poliestireno extendido se utiliza en la construcción y la manufactura de electrodomésticos. © PIXABAY


 

Pero la responsabilidad del reciclaje no solo cae sobre las empresas de aseo, los recicladores y las empresas y comercios que usan el icopor u otros plásticos. El consumidor de productos empacados o envasados con poliestireno expandido también debe ayudar en la selección de los residuos. “Desde Acoplásticos hemos promovido el uso responsable y la reutilización de los plásticos que lo permitan”, agrega Mitchell.


Empaques biodegradables

Si los vendedores y fabricantes de postres y dulces tienen prohibido utilizar poliestireno expandido, ¿ahora en qué material empacan sus productos? La Alcaldía y la asociación que lidera Torres decidieron impulsar el uso de platos elaborados con fibras que salen de la caña del maíz y del bagazo del arroz. Se degradan en máximo 180 días y pueden convertirse en abono para los sembrados de Iza.

“Le facilitamos la primera compra de estos plásticos a los productores. Adquirimos 50.000, por un valor de 170 pesos la unidad”, asegura el alcalde López. Luego de esta inversión, cada vendedor y fabricante tendrá que conseguirlos por su cuenta.
 


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Nobsa, otro municipio de Boyacá reconocido por la producción de postres, le siguió los pasos a Iza. Días después de conocerse la decisión en el pueblo de Santana y Torres, el alcalde Hernando Calixto Paipa también prohibió el poliestireno expandido en Nobsa. “La cantidad de icopor que salía cada fin de semana era impresionante. Nos reunimos con la gente y acordamos empezar a cambiar este plástico por empaques de cartón. A finales de marzo adquiriremos platos biodegradables”.

Aunque los platos biodegradables reducen el impacto ambiental, su valor aumenta los costos de producción. María Chaparro Rincón, tesorera de la Asociación de Productores de Postres de Iza, explica que un paquete de recipientes de icopor cuesta 60.000 pesos y trae 250 unidades. Cada una cuesta 240 pesos. Mientras que el valor de los nuevos platos es de 500 pesos.

 

Diego López (izquierda), el alcalde de Iza, entregando un paquete de platos biodegradables. © GINA ROJAS


 

El aumento en los costos de producción no representa, por el momento, un alza en el precio de los postres y dulces, pero a futuro podría presentarse. Sin embargo, en Iza pesa más la protección del medioambiente. “El poliestireno expandido es más barato, pero somos conscientes de que si no contribuimos con el cuidado de la naturaleza nuestros hijos pagarán las consecuencias de usar un derivado del petróleo, no biodegradable y que por años será un problema. Ojalá más municipios piensan así y empiecen a cambiar”, agrega Rincón.

Pero el proceso de cambiar el icopor a materiales más amables con el medioambiente no queda ahí. De acuerdo con el alcalde López, en Iza se busca crear un punto de compostaje para depositar allí los platos biodegradables. Es un proyecto que supera los 200 millones de pesos, que cuenta con el apoyo de la Corporación Autónoma Regional de Boyacá y que quiere incentivar la cultura del reciclaje en el pueblo.
 


Por: Gina Rojas | Colaboradora desde Boyacá
@GjJuliet

José Puentes Ramos | Editor regional
@josedapuentes



 

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