La mata que sana: el boom colombiano del cannabis medicinal

septiembre 13 de 2018

El cannabis medicinal se está proyectando como un buen negocio. Los bajos costos de producción en Colombia hacen que nuestro país tenga potencial para competir internacionalmente. ¿Se están preparando las comunidades locales para participar de este nuevo mercado? .

La mata que sana: el boom colombiano del cannabis medicinal

| Por lo menos 41 licencias para la investigación, producción y comercialización del cannabis medicinal se han tramitado en Cundinamarca. | Por: Daniel Reina


Por: SEMANA RURAL
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Hay una generación de colombianos que creció con el popular comercial de ‘la mata que mata’, de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE), que para finales de 2008 equiparó el cannabis y otras plantas ancestrales con la producción de drogas de consumo. De ese tiempo a hoy ha corrido mucha agua debajo del río. Los hallazgos científicos ponen en evidencia los beneficios terapéuticos y potencial económico del cannabis, de ahí que resulte impensable una campaña de ese tipo hoy. Cada vez son más los países que le abren un espacio a la marihuana medicinal dentro de su agenda de gobierno, dejando atrás el estigma sobre el consumo de esta planta.

En Colombia, ya son 154 las licencias otorgadas para su investigación, producción y comercialización. Datos del Observatorio Colombiano de Investigación en Cannabis Medicinal –OCICAM- señalan que entre mayo y finales de agosto de 2018 hubo un crecimiento del 46,1 por ciento en la consecución de licencias relacionadas con el uso de semillas para la siembra y el cultivo de plantas de cannabis psicoactivo y no psicoactivo. El estudio de esta organización también reveló que, de los 17 departamentos en los que se registra el trámite de licencias, Cundinamarca se destacaba por esta adquisición (por lo menos 41 licencias). Lo que el Observatorio también pudo evidenciar es que durante este periodo estas licencias habían sido otorgadas a empresas constituidas como sociedad por acciones simplificada (SAS) y, en cambio, no encontraron que las comunidades indígenas se acercaran a realizar la formalización de esta práctica milenaria transmitida de generación en generación hasta hoy.
 


Colombia tiene las circunstancias idóneas para liderar este sector. Por ejemplo, aquí las condiciones lumínicas ofrecen doce horas de luz diarias, lo que se convierte en una gran ventaja para sembrar frente a otros reconocidos productores como Canadá o Estados Unidos. En estos países se emplean luces artificiales para suplir esta deficiencia, lo que hace que los costos de producción sean más altos. También están dadas las condiciones de suelo y los microclimas apropiados que facilitan el cultivo de semillas. Además, hay estudios que aseguran que el costo de producir marihuana medicinal en el país es entre 3 o 4 veces inferior que en Estados Unidos o Canadá.

Por eso, el Gobierno está creando un marco legal que le ha permitido al país volverse un referente en la producción de marihuana medicinal en el ámbito regional. “El marco regulatorio colombiano les lleva un par de años de ventaja a los demás países de América Latina”, asegura Felipe Harker, vicepresidente ejecutivo de Medcann, firma que tiene licencia para cultivar cannabis y para fabricar derivados.
 

La marihuana que crece en el país no ha sido estudiada para determinar su potencial medicinal. © CORPORACIÓN UNIFICADA NACIONAL DE EDUCACIÓN SUPERIOR – CUN


La Ley 1787 de julio de 2016 legalizó el uso del cannabis medicinal, pero al tratarse de un mercado nuevo necesita de desarrollos normativos. El Gobierno viene haciendo ajustes mediante decretos. “El Invima tiene que crear reglas para los productos y el ICA para las semillas”, dice Jorge García, de Moncada Abogados, quien advierte que estos procesos ya están y que faltan regulaciones en otros asuntos como el financiero y de transporte, pues, por ejemplo, en el primero de los casos hay vacíos que hacen para un banco muy difícil y riesgoso prestar crédito a emprendimientos de este tipo.

La última regulación fue el decreto 631 de abril pasado que establece que, para el cultivo de cannabis psicoactivo y no psicoactivo, se pueden utilizar fuentes de semillas que ya existen, pero que a partir del 31 de diciembre próximo estás fuentes tienen que estar debidamente registradas ante el ICA.
 

En el norte del Cauca, la marihuana medicinal puede generar empleos, pues allí tradicionalmente ha crecido la planta. © DANIEL REINA ROMERO | SEMANA


¿Empujón para zonas de posconflicto?

Si el país se organiza, puede llegar a abastecer de materia prima la fabricación de medicamentos en el ámbito mundial.

La marihuana medicinal puede generar empleos en las marginadas zonas de posconflicto, pues son estos lugares donde tradicionalmente ha crecido la planta. Es el caso de Toribio, Corinto y Buenos Aires, en el Cauca, o el área de la Sierra Nevada de Santa Marta, esta última donde tuvo lugar la llamada Bonanza Marimbera de los años 70. “La agroindustria es un sector con papel protagónico en el posconflicto, no es fácil encontrar un producto que tenga ventaja competitiva y, además, un mercado que crece”, comentó en febrero pasado José Manuel Restrepo como rector de la Universidad del Rosario, antes de irse al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en la administración Duque.


«Empezamos siendo una empresa pequeña y hemos ido creciendo. El Gobierno dio un paso bastante grande, pues le apostó a este tipo de medicina a pesar de venir de la lucha contra las drogas. Gracias a esto, Colombia tiene hoy el 40 por ciento del cupo internacional para la exportación de derivados»  

IVÁN BRAVO, gerente de Med Colombia, otra de las empresas con licencia.


 

De acuerdo con los centros de investigación Arcview Market Research y BDS Analytics, el mercado legal de cannabis generó 9.200 millones de dólares en Estados Unidos en 2017, de los cuales el gobierno estadounidense recibió 1.400 millones de dólares por impuestos. La cifra reportada por ese mercado en ese país representa más que los ingresos por divisas por cuenta del turismo colombiano, que este año llegarán a 7.000 millones de dólares, y es casi la mitad de los ingresos por petróleo en Colombia, que este año podría llegar a 20.000 millones de dólares. Se espera que para 2027 el mercado crezca y generé 57.000 millones de dólares, con un estimado del 67 por ciento para el uso recreacional y el 33 para el uso médico. Cifras nada despreciables para cualquier país. Por si fuera poco, se estima que hay más de 100.000 personas trabajando en las 9.397 empresas que tienen licencia en Estados Unidos.  

Así las cosas, parece una buena industria nacional. Un estimativo realizado por el ahora Ministro de Comercio calculó que Colombia podría producir el 10 por ciento de las exportaciones totales del mercado de cannabis medicinal global. “Esto podría representar un impacto en el PIB de por lo menos 0.2 o 0.5, es decir que podríamos crecer al 3.5 por ciento, en lugar del por ciento, como se tiene previsto”, dijo Restrepo.

Por otro lado, hay quienes afirman que aquí es más fácil conseguir los requisitos que se exigen. “En Canadá las regulaciones relacionadas con seguridad pueden costar millones. Conseguir una licencia puede tomar entre 2 o 3 años. En Colombia, esto puede tomar menos tiempo y a un costo menor”, indicó Marc Emery, activista canadiense y miembro fundador del partido pro marihuana canadiense.
 


¿Qué hace falta?

La marihuana que crece en el país no ha sido estudiada para determinar su potencial medicinal.Por ahora, todos los medicamentos, como las populares cremas que venden en las calles de varias ciudades y municipios no están certificadas por el Invima, por lo que resulta un reto para las autoridades competentes controlar de tajo la informalidad.

El Gobierno planea que los productos a base de cannabis medicinal estén disponibles en las farmacias bajo la condición de prescripción médica en el transcurso del año entrante. De acuerdo con la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), el Gobierno pidió estimar su producción en un cupo de 40.5 toneladas. Por el momento Colombia está lejos de llenar este cupo. “Falta registrar los cientos de variedades de cannabis que hay en el país ante el ICA. Hasta ahora, solo hemos dado cupos pequeños para cultivar de 300 a 2.000 plantas”, dice Andrés López, director del Fondo Nacional de Estupefacientes. La falta de investigación hace que por el momento solo se puedan usar cepas conocidas internacionalmente.


«Se tienen que hacer estudios propios porque nuestras semillas tienen propiedades genéticas únicas, que no las podemos deducir de otros estudios. Hay que ser muy riguroso para caracterizar las cepas que puedan tener viabilidad médica y también conocer los efectos adversos, esto puede demorar cinco años»

MAURICIO ARCOS, director del Instituto de Medicina Traslacional de la Universidad del Rosario.


 


¿Y la cosmovisión en esta industria?

Desde enero de este año un grupo de investigadores independientes creó el Observatorio Colombiano de Investigación en Cannabis Medicinal –OCICAM– para hacer seguimiento a este sector. Su director, Andrés Cristancho Duarte comenta que la información sistematizada arroja que las comunidades indígenas presentan una baja participación en la actividad asociada a la consecución de las licencias, lo que puede deberse a que desde sus prácticas culturales no se considera que necesiten de algún tipo de licencia para desarrollar su medicina ancestral. 

El Observatorio advierte que tampoco se han iniciado labores pedagógicas que faciliten procesos de inclusión por parte de todos los actores interesados de la cadena productiva del cannabis medicinal, lo que dificulta el acceso y la participación de todos los actores en estas etapas iniciales donde la legalización de las actividades es la principal acción que se observa que realizan las empresas.

 

POR: Oswaldo Beltrán | Bogotá
@oswald2018co

Bibiana Mercado | Editora general 
@BibianaMercado


 

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