La música redimió a Tatiana Benítez

julio 30 de 2019

La música le permitió a esta mujer llenar el vacío que dejó la muerte de su esposo a manos de los paramilitares. Esta cantadora criada en Tumaco, a quien la guerra le quitó todo lo que tenía, logró renacer a través de la melodía y ahora trabaja para que muchas mujeres como ella puedan empezar de nuevo..

La música redimió a Tatiana Benítez

| Tatiana renació gracias a la música, está salvo su vida. | Por: Cantadoras del Pacifico Sur.


Por: Brenda Guerrero
@brendiska_

Tatiana había regresado a su tierra, en Nariño, luego de estar en Bogotá cuatro años durante los cuales especialistas en cáncer trataron a su pequeño hija. Superada la enfermedad de la niña, la vida volvía a componerse: a sus 39 años tenía trabajo, vivía en casa de su madre en Tumaco, había conocido al amor de su vida y estaba embarazada de la segunda. Todo parecía un sueño hasta el día que el frente 29 de las Farc llegó a su vereda.

En 2002 llegaron los primeros paramilitares al corregimiento Llorente, de Tumaco. El Bloque Libertadores del Sur (BLS) se mantuvo en la zona hasta que una disputa territorial con las FARC los debilitó y los obligó a retirarse. Su salida no fue sinónimo de calma, ya que siempre había un frente nuevo que les invadía. Desde esa época Tumaco fue el municipio con más muertos en Nariño, Solo en 2002 murieron 2.427 personas.

A pesar de la violencia, la gente trataba de seguir con su vida lo más normal que podía. Sin embargo, el 10 de mayo de 2008 los paramilitares entraron a la casa  de Tatiana y mataron a su pareja, el padre de su segunda hija.

 

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Entre cantos de amor y paz, Tatiana encontró su refugio. Cantadoras del Pacífico.



Entre el 2006 y el 2008 disidentes de las FARC y paramilitares se enfrentaron en una guerra que dejó 74.348 víctimas de desplazamiento forzado según el Registro Único de Víctimas (RUV). Benítez cuenta con gran tristeza que “era un exterminio, mataban gente porque sí y porque no, porque le caía bien, porque no. Era impresionante”. Tatiana quedó con una carga emocional tan grande, que no se sentía a salvo en ningún lado. Temía por ella, su madre, su hija y la pequeña que llevaba en su vientre, a quien llamó María Ángel, porque la llenó de esperanza.

Un año después encontró a una prima que la llevó a una fundación donde se reunían viudas de hombres que habían sido víctimas de muertes violentas. Asistió un tiempo, pero el desasosiego siempre volvía y prefería quedarse. Hasta que un día tuvo que salir a hacer unos mandados y en su camino encontró la Casa de la Cultura de Tumaco. 

Pasó tres veces por un letrero que decía “Concurso de Canto”. Le llamó mucho su atención por lo mal escrito que estaba. Siguió caminando y a la tercera vez que lo encontró, lo interpreto como una señal divina y se dijo “entremos a ver que pasa”.

Dos hombres le hablaron del concurso asegurando que solo seria entre la participante y los jurados. Ella accedió porque no tenía nada más que hacer ese día y se sentía segura con pocos espectadores.

 


 


Canción: Déjame cantá.
Artista:  Jesús Hurtado del municipio de Timbiqui.

Red de Cantadoras del Pacífico Sur.



 

Está mujer de 39 años, que había perdido a su esposo a manos de los paramilitares, hoy es un ejemplo de superación a través de la mùsica. 
 ©Cantadoras del Pacífico Sur.
 


Para su suerte el concurso resultó ser el programa Descubriendo talentos, organizado por Mario Macquaset como réplica del concurso Factor X. Tatiana fue de las últimas en presentarse y tenía a sus espaldas un auditorio de 300 personas con transmisión para el canal local. No era poco el público, Pero ya no había vuelta atrás, debía presentarse. Cuando se paró en el escenario sentía la garganta seca, empezó a temblar, no escuchaba la pista, estaba super nerviosa y no podía respirar. “Fue la peor presentación que pude hacer en mi vida”, contó entre risas.  

Al día siguiente fue a un programa del pueblo porque su amiga era la presentadora y la había invitado a cantar. Allí, con más confianza, demostró su talento, su voz y descubrió que la música era el remedio para hacerle olvidar sus problemas. El éxito de esa presentación fue su paso para cantar en diferentes agrupaciones como Caravasol y conseguir grandes reconocimientos como el tercer lugar del Festival Petronio Álvarez.

Pese al inmenso éxito que generaba, Tatiana no duraba en las agrupaciones porque sentía que podía hacer algo diferente o que la labor no la llenaba completamente. El tema de las víctimas de la violencia, la guerra y la muerte seguían dando vueltas en su corazón y en su cabeza. Por eso decidió crear un grupo de ayuda, con algunas amigas de Tumaco.

Así fundaron Gambica, que trabaja por las mujeres víctimas del conflicto armado que no reconocidas por la Ley de Víctimas y, en especial, por las madres de quienes han sufrido este tipo de violencia
 

 

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Tatiana encontró en la red mujeres que como ella entienden su historia y juntas le cantan a la paz, el amor como acto de resilencia.  © Cantadoras del Pacífico.


En medio de este proceso conoció a Paola Navia, directora de la Red de Cantadoras y decidió probar. Encontró cercanía entre las mujeres porque tenían historias similares a la suya, sentía que por fin pertenecía a algún lugar. Entre la música y la licenciatura que ahora está próxima a terminar en Etnoeducación, Tatiana sintió que volvía a comenzar y a conocerse a sí misma y lo que la rodeaba.

La música presente en todos sus procesos fue lo que logró salvarla. Después de la muerte de su esposo quedó con una gran angustia. Algo le faltaba, tenía sus hijas pero no era suficiente. Cuando empezó a ensayar, la música se apoderó de ella, todo lo olvidaba, no había dolor, ni tristeza, nada, solo música.“Cuando yo escucho la marimba, puede estar donde sea, lejos, pero es como que me llama, me llena, me toca la piel, me recorre. Es algo que no puedo explicar”.

Contar historias en las canciones funciona para mostrarles a las personas que hay maneras de expresarse desde lo que se sabe hacer. No solo para conectar a quien escucha con las emociones de la canción sino para que el mensaje quede en quien hiere.“Yo siento que se hace mucho en este mundo, donde nadie escucha y va a la carrera. que alguien venga y diga mire que me gustó la canción y la letra. Eso llena”, concluyó Benítez.

Tatiana aún se considera una aprendiz todavía en el proceso de ser cantadora. Para ella las cantadoras tienen el poder para exigir que pare la guerra y entregar un mensaje a las víctimas de que es posible salir adelante. “Si yo pude, a través de la música, cualquiera puede hacerlo”.

 


 


 

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