La plataforma campesina fruto de la pandemia

septiembre 04 de 2020

El mercado Becampo pasó de vender fresas de agricultores de la Sabana de Bogotá en WhatsApp a convertirse en una plataforma web que comercia productos de campesinos de todo el país afectados por la pandemia. .

La plataforma campesina fruto de la pandemia

| Al principio de la crisis por el coronavirus Becampo solo funcionaba por WhatsApp, hoy ya tienen toda una plataforma en línea. | Por: Becampo


Por: Mateo Medina Abad
@teomedinabad

Becampo es un portal en línea que permite a más de 40 de campesinos de la Sabana de Bogotá, y de todo el país, vender sus productos a un precio justo y cuidar sus cosechas. Su historia comenzó cuando, en el mes de marzo, Marcela Zambrano, advirtió los estragos causados por la cuarentena a miles de productores agrícolas en todo el país.

 

En Cundinamarca los cultivadores de fresa, un producto insignia de la región, estaban dentro de los principales afectados, pues terminaban la cosecha después de una temporada de lluvias que había dañado sus sembrados. Esperaban que en marzo pudieran recuperar lo que habían perdido. En vez de eso, llegó la pandemia. 

 

En medio de esa incertidumbre, Marcela y su familia, dueños y creadores de Nopal Fertilizante Orgánico, notaban que muchos de sus clientes perdían sus cultivos. Recuperarlos parecía una tarea imposible. “A cuatro cultivos que he visitado no les están comprando las fresas, Abastos les devolvió el camión”, le decía su hermano, Marco a Marcela. El tema era crítico.  Meses de trabajo se estaban perdiendo, pero no podían quedarse de brazos cruzados.

 

Marcela, con su experiencia en ventas en línea, lanzó una campaña en Facebook para apoyar a los productores de fresa de El Rosal y Subachoque. Pronto, su teléfono comenzó a sonar, cada vez con más frecuencia. Su WhatsApp se llenó de chats, cerca de 11.000 mensajes. “Me acuerdo que el segundo día que empezamos a vender las fresas miré mi celular y me senté a llorar del desespero. Eran demasiadas personas llamando y no tenía cómo atenderlas a todas, cuenta.

 

Su historia se había hecho viral, entre cadena y cadena de mensajes por WhatsApp. Lo que surgió con la intención de apoyar a los campesinos para que al menos algunas de sus fresas no se perdieran, se convirtió en un negocio enorme, según Marcela,  por la voluntad de las personas de ayudar a los campesinos de la zona.

 

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Miles de cultivos de fresa estaban perdiendo sus cosechas porque en abaostos no les estaban comprando sus productos.

©Becaampo

 

“Dijimos 5 libras por 15.000 pesos. No hicimos ni el cálculo de cuánto costaban, lo que nos pagaran ya era ganancia. Y eso fue un boom, no dábamos abasto para despachar tantas fresas. Comenzamos empacando en mi casa y a los tres días ya estábamos llenos. Terminamos en una bodega de mis papás. Eran 40 mensajeros diarios despachando fresas como locos, cuenta Marcela, cuyo celular no aguantó tanto trajín. “Mi teléfono se quemó, perdí cerca de 15.000 mensajes. Muchas personas se quedaron sin fresas”. 

 


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Ese amor por el campo y por el trabajo lo habían cultivado sus padres. Ambos eran campesinos y siempre fueron empresarios. Su papá tuvo una empresa de harina para panaderías durante buena parte de su vida, y luego en su adultez, tras volver al campo, creó un fertilizante natural a base de un cactus mexicano llamado Nopal, luego de perder unos cultivos de tomate por usar tantos químicos. Durante cinco años, el hermano de Marcela y su esposo han trabajado con el producto, que hoy compran cerca de 1500 cultivadores.

 

Ese contacto con los productores de Cundinamarca, así como los de Boyacá, los llevó a darse cuenta de la necesidad que tenían muchos agricultores, no solo durante la pandemia sino a lo largo del año. Los espacios para comercializar sus productos eran muy limitados y el precio que recibían por ellos no era justo. 

 

En respuesta a esas necesidades nació Becampo, un mercado en línea que  comercializa toda clase de frutas, verduras, hortalizas y muchos productos de campesinos cuyo trabajo se ha visto perjudicado por la pandemia. Se venden hasta vinos de Villa de Leyva donde, por la falta de turismo, no se estaban comercializando. 

 

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En la página se pueden compar todo tipo de productos de campesinos afectados por la cuarentena.

©Becampo

 

 

“Tuve que armar una empresa en tres días. La logística de las entregas: cómo atender los pedidos, cómo atender las quejas, todo. Mucha gente empezó a depender de eso. Yo vivía diciéndoles que ahorraran, que no sabemos cuánto nos va a durar. Más y más gente llegaba a trabajar”, cuenta Marcela al recordar cómo empezó a materializarse Becampo. Algo que había nacido por WhatsApp tenía una plataforma en línea, un logo basado en una fresa y una bodega despachando mercados.

 

Todo se unió de una forma inesperada para que funcionara. El conocimiento en las ventas en línea de Marcela, el contacto de su esposo y su hermano con productores de toda la región por el fertilizante de sus padres y la voluntad de las personas de ayudar. En menos de dos semanas tenían una base de datos de cerca de 9.000 números de teléfono para dar a conocer la empresa. 

 

El portal permite eliminar los intermediarios. Casi todos los productos que se despachan en un mercado se recogen en las fincas en la mañana y se entregan en la tarde. Esto permite que siempre sean frescos y que los cultivadores reciban ingresos de forma constante. Becampo, más que un negocio, tiene una intención clara: ayudar. 

 

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Hoy más personas están trabjando en el proyecto. Pasaron de vender fresas por WhatsApp a vender mercado completos por su página web.

©Becampo

 

Un aspecto clave es trabajar por los cultivadores y ofrecer todo tipo de productos para apoyarlos. Por eso, Marcela entiende que el mercado requiere de muchos actores, entre ellos los intermediarios. “Hay muchas páginas parecidas, y eso es lo importante, que más personas están ayudando a los campesinos, que hay diversidad de donde elegir. Todos los sectores somos una parte muy importante de la cadena de producción, sin excepción. Si no existieran los grandes supermercados, o los abastos, ¿cuánta gente no tendría trabajo?”, dice Marcela.

 

Hoy productores de la Sabana de Bogotá, y de otras regiones que han empezado a venderle a la empresa, tienen un espacio virtual que les garantiza las ventas y un precio justo por sus productos. El más vendido sigue siendo la fresa. 
 


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