febrero 20 de 2018

¿La Reforma Rural Integral en la encrucijada?

Por: Gabriel Tobón

Las comunidades y organizaciones campesinas, así como otros sectores sociales y académicos que apoyamos los acuerdos de paz y su obligada implementación, tenemos razones y argumentos suficientes para expresar profunda preocupaciónpor el incumplimiento del gobierno y el precario avance de los acuerdos. Particulamente por el que es considerado uno de los puntos más importantes de estos: La Reforma Rural Integral (RRI), cuyo objetivo central es la transformación estructural del campo colombiano.

El seguimiento a la implementación de los acuerdos le fue encomendado, de común acuerdo entre las partes, al Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz de la Universidad norteamericana de Notre Dame. Del mismo modo, la Comisión Internacional de Verificación de los Derechos Humanos en Colombia y el Observatorio de Implementación a los Acuerdos (OIAP) coinciden en que estos avanzan lentamente y sólo se ha logrado implementar, de manera desigual, en un 18.5%

Puntos centrales de la RRI, como el acceso y uso de la tierra, sólo presenta un avance de un desilusionante del 2%, los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) 9% y los Planes Nacionales de Reforma Rural Integral (PNRRI) tan sólo un precario 4%. El Plan Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS) refleja los mayores desarrollos con un 12% (que como se conoce está estrechamente relacionado con el punto 1 de RRI de los acuerdos).

Ahora bien, ¿qué tipo de explicaciones tiene semejante retraso?, ¿por qué tanta lentitud? Estas preguntas son especialmente válidas teniendo en cuenta que se tratan de los puntos más álgidos de las múltiples problemáticas rurales que tiene el campo colombiano, algunas de las cuales forman parte de las causas que dieron origen al conflicto armado interno que vive Colombia desde hace más de medio siglo.

Una aproximación a las respuestas de las anteriores preguntas podrían ser las siguientes:

  1. La importancia del Punto 1 “Transformación estructural del campo colombiano. RRI” fue siendo desplazada progresivamente del centro del debate nacional. En su lugar, se priorizó el punto de participación política y el de víctimas. El debate y las presiones de la oposición a los acuerdos de paz se concentraron entonces en la reforma al sistema electoral, las garantías para la oposición y la Justicia Especial de Paz (JEP).
     
  2. La pérdida de las mayorías parlamentarias que tenía el presidente Juan Manuel Santos en el Congreso y la Cámara de representantes. Esta situación fue ocasionada, por un lado, por el retiro del apoyo al proceso de paz que tenía del partido del ex-vicepresidente German Vargas Lleras, Cambio Radical. Y por otro, por los cuestionamientos y la activa oposición del Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, que hizo todo lo que estuvo a su alcance para oponerse y atravesarse a la Justicia Especial de Paz.
     
  3. El desconocimiento de los acuerdos por parte de altos funcionarios públicos y algunos de los ministros, quienes orientaron la formulación de proyectos de ley a ser aprobados por la vía rápida (“fast track”).
     
  4. El ocaso del período presidencial de Juan Manuel Santos, la ostensible perdida de su credibilidad, la crisis de gobernabilidad política, la disolución práctica de la unidad nacional que lo respaldó en sus siete años de gobierno, a la cual se sumó la coyuntura electoral y la proximidad de las elecciones en 2018. Lo anterior llevó a que la clase política, los senadores actuales y los nuevos aspirantes colocaran sus intereses personales y el de sus respectivos partidos políticos por encima del interés público y colectivo para blindar los acuerdos de paz y honrar la palabra empeñada del Estado en cumplir con los acuerdos.
     
  5. La indiferencia de la sociedad colombiana y, de manera especial, la falta de iniciativa y de una vigorosa movilización social encabezada por las organizaciones sociales, comunitarias, gremiales, políticas, los intelectuales y académicos para levantar sus voces y salir a las calles en defensa de la paz y de los acuerdos pactados.
     
  6. Finalmente, no podría dejar de señalarse que parte del incumplimiento a los acuerdos es el clima de violencia política que se ha creado en el país. Esto se ve materializado en el asesinato a los líderes sociales y políticos, en su mayoría habitantes de las regiones y municipios que han sido críticamente afectados por el conflicto armado y que eran defensores de primera línea de los acuerdos. Muchos de ellos eran además defensores de Derechos Humanos y reclamantes de las tierras de las que fueron despojados. Estos asesinatos hacen parte de una calculada y sistemática estrategia para debilitar y destruir los acuerdos, con respecto a la cual, el Estado a demostrado una vez más, su secular incapacidad para garantizar la vida, y demás derechos de los ciudadanos.
     

El panorama antes descrito coloca a la Reforma Rural Integral para transformar el campo colombiano en una verdadera encrucijada. Por esta razón, el único camino que queda es persistir en la defensa de los acuerdos como uno hecho histórico sin precedentes al cual hemos llegado para crear las condiciones y retomar el camino para construir una paz verdadera, estable y duradera. Una paz que demuestre la real voluntad de iniciar un proceso sostenido para resolver los problemas estructurales que nos agobian desde muchas décadas atrás.

El actual momento, nos llama a defender los acuerdos, promover las más variadas e imaginativas acciones colectivas, al fortalecimiento de las organizaciones, la movilización de las distintas expresiones organizadas y no organizadas de la sociedad para evitar que nos quiten el sueño de construir una Colombia en paz. El objetivo es lograr un país en el que podamos convivir todos y en el que el interés público y el bien común se sobrepongan a los intereses individuales, de grupo, gremio o empresas que no se comprometan con ellos o que convierten al Estado en un patrimonio privado para satisfacer sus intereses políticos y económicos.

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POR GABRIEL TOBÓN | @GabrielTobon3
Profesor-Investigador de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

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