“Buenaventura resistirá hasta que la vida sea digna”: Leonard Rentería

abril 22 de 2021

Ni las muertes, ni el miedo han frenado a este joven en su lucha por construir una ciudad más justa y con oportunidades. En entrevista con SEMANA RURAL, el líder social reflexiona sobre la situación de violencia en el puerto y la creación de nuevos liderazgos .

“Buenaventura resistirá hasta que la vida sea digna”: Leonard Rentería

| En la foto se ve a Leonard mientras visita San Francisco, barrio en el que creció, y donde ha luchado por la resistencia de sus habitantes contra la violencia. | Por: Cedida por Leonard Rentería


Por: Mateo Medina Abad
@teomedinabad

Cuando Leonard Rentería escuchó a una niña de 14 años gritar “Buenaventura resiste” en medio de una manifestación, entendió que la lucha por la paz y por la equidad jamás se detendría. Que trabajaría hasta que finalmente la vida fuera digna. Esa consigna, por la que ha luchado la mayor parte de su vida, es la que lo ha dado a conocer.

 

La primera vez fue en 2016. Nos merecemos el perdón porque ustedes no han hecho otra cosa más que acabarnos”, le dijo al entonces senador Álvaro Uribe en su gira por Buenaventura para promover el voto por el “No” en el plebiscito para refrendar el Acuerdo de Paz con las Farc. 

 

La segunda fue hace unos meses, cuando en plena entrevista con la emisora Blu Radio desató su indignación. “Al parecer lo único que les interesa es que la mercancía entre y salga pero, ¿quién piensa en los negros y las negras, en los indígenas y mestizos que están acá trabajando para que ustedes tengan todo en la comodidad de sus hogares?”, le recriminó a la periodista Paola Ochoa cuando esta lo cuestionó por cerrar el puente El Piñal, que conecta al puerto de Buenaventura con el país.

 

Hoy Buenaventura está en medio de la disputa de dos bandas delincuenciales conocidas como La Empresa y La Local, pero la violencia no es nueva. Desde hace décadas, en esta ciudad donde el puerto mueve el 42 por ciento del comercio exterior colombiano, según el gerente de la Sociedad Portuaria, pero cerca del 41 por ciento de su población vive en la miseria, la violencia se ha vuelto parte de la cotidianidad y ha consumido la vida de miles de jóvenes.

 

En entrevista con SEMANA RURAL, Leonard Rentería habla sobre el nuevo ciclo de violencia, el liderazgo social, el miedo, los espacios de poder, los jóvenes y la lucha por transformar su territorio.

 

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Buenaventura ha estado militarizado en la mayor parte del año. Tan solo en los primero días de enero cerca de 30 personas perdieron la vida en las disputas de los grupos armados.

©Archivo Semana Rural

 

SEMANA RURAL: ¿Por qué la violencia ha vuelto a tomar fuerza en Buenaventura?

Leonard Rentería: Es algo que surge cada cierto tiempo y que tiene que ver con la disputa territorial. Son ejercicios de control del territorio que se dan en el marco de una ausencia estatal que lamentablemente causa que los más vulnerables, como los jóvenes y adolescentes, alimenten esa violencia. Ese problema siempre termina girando alrededor de lo mismo: en un territorio de muchas vulnerabilidades y de pobreza, la violencia se adueña de todo.

 

SR: Usted siempre ha sido muy enfático con que las principales víctimas son los jóvenes. ¿Por qué son ellos los más afectados por la violencia?

LR: Todo lo que pasa en el territorio se explica a través de lo que viven los jóvenes. Estamos hablando de personas que no tienen opciones para ocupar su tiempo libre, hay pocas oportunidades de empleo, de educación superior y todo eso acerca a los jóvenes a estos grupos armados. Entonces esos pelados, entre los 14 y los 17 años, entran a ser victimarios desde un rol de víctimas. Muchos jóvenes entran a estos grupos no porque quieran sino porque no hay opción.

 

Además, Buenaventura tiene algo muy importante y es que acá las personas se han enfrentado a la violencia por décadas y eso ha condicionando la conducta. Acá nunca ha habido espacios para resignificar esa violencia, no ha habido un espacio para pensar esa realidad de forma distinta para que los jóvenes se alejen de esas lógicas. Eso ha generado que la violencia se convierta en un patrón repetitivo en los jóvenes desde niños. Porque ya hay una ruta marcada en cómo se construye el ser en el territorio. El Estado no les cumple, no les brinda oportunidades y los grupos armados los arrebatan de sus casas y se convierten en víctimas y victimarios. Porque no hay forma de justificar que ellos estén allí. Ese es un discurso que no cabe.

 

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Leonard vivió en viviendas como estas durante buena parte de su vida. Para él, este tipo de condiciones indignas para vivir, donde no hay servicio a acueducto o alcantarillado, además de la falta de acceso a educación o a oportunidades es lo que más ha fortalecido la violencia.

©Archivo Semana Rural

 

SR: En la orilla opuesta están los jóvenes que le han apostado a la lucha pacífica. ¿Cómo se da esto?

LR:  Los jóvenes somos conscientes de la cantidad de personas que nos ha arrebatado la guerra. También sabemos que, con más personas vinculadas a nuestra resistencia, podemos tener más procesos de transformación.

 

Además, cuando un jóven se vuelve quien acciona una bala o quien la recibe, uno comprende que cualquiera de nosotros podría ser la siguiente víctima. Entonces a partir de la empatía entiendes que debes ejercer un rol para transformar la sociedad, porque lo cierto es que tenemos un problema gravísimo.

 

Siempre he creído que es muy triste verse sometido a esa violencia que nos va destruyendo poco a poco en lo individual y en la colectividad. Por eso creemos que hay que apostarle a la paz, porque permite reconciliación, perdón, construir tejido de amor y eso siempre será lo más importante.

 

SR: ¿Cómo ha sido apropiarse de esos espacios de lucha?

LR: Hay algo que tenemos que reconocer y es que los jóvenes llevamos décadas luchando, resistiendo y ganando espacios. Por ejemplo, la política pública que hoy existe en Buenaventura, que aunque no se ha implementado, corresponde a diez años de luchas de las juventudes para que existiera. 

 

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Leonard, a quien se ve sosteniendo un micrófono, ha impulsado los mviemientos sociales en la ciudad a partir de su liderazgo. En la actualidad, con su movimiento Buenaventura Resiste, promueve la cultura, el arte, el deporte y la intevensión psicosocial para ayudar combatir la violencia.

©Cedida por Leonard Rentería

 

SR: Usted siempre ha repetido “Solo el pueblo salva al pueblo”. ¿Cómo se podría solucionar la violencia y mejorar la calidad de vida a partir de las organizaciones de base?

LR: Las organizaciones deben asumirse cómo sujetas de derechos y deberes. Yo tengo unos derechos que debo exigir, pero también tengo unos deberes que tengo que cumplir. Entre esos está hacer seguimiento y control del poder en la zona, del poder político. Cuando digo que el pueblo todo lo puede resolver me refiero a que si es el pueblo quien elige gobiernos es también quien puede transformar la forma en la que ese gobierno actúa. Pero eso se debe hacer asumiendo el rol de sujetos de derechos y deberes.

 

Eso exige ciertos niveles de empoderamiento. Las comunidades deben entender ese rol. Podemos dejarle claro al Gobierno desde la movilización pacífica y desde cualquier espacio de participación que ellos le responden al pueblo, pero hace falta empoderamiento para concientizar a las personas de que podemos exigir.

 

El ejercicio de poder te permite tener una mejor condición de vida, porque eso lo atraviesa el hecho de creer que es posible. Nos toca a nosotros desde el rol social y organizativo trabajar por el empoderamiento para que el pueblo comprenda que puede transformar sus territorios a partir del seguimiento y control de los gobiernos, pero también a partir de las propias acciones que ejerza en sus comunidades. De otra forma no es posible.

 

SR: En ese seguimiento y exigencia a los gobiernos, ¿cuál es su lectura sobre el caso de Buenaventura? ¿Por qué el Estado no ha logrado resolver los problemas?

LR: No le ha cumplido porque no le interesa, no hay voluntad. Se priorizan otras cosas en el presupuesto y esos cambios dependen más de la voluntad del Gobierno Nacional que de otra cosa. Se concentran en dilatar, sentarse a dialogar una y otra vez, y detienen esas transformaciones que necesitamos. Incluso, cuando hay ese diálogo, ni siquiera hay espacio para que se haga desde nuestras perspectivas, no quieren llevar los procesos como los ha exigido el pueblo.

 

Pero en ese orden de ideas también creo que a nosotros nos falta. Creo que no podemos sentarnos a negociar y después olvidarnos de exigir por lo negociado. No podemos darle la flexibilidad a un Estado que nos ha incumplido por tantos años. Las condiciones no las puede imponer el Gobierno, las debemos establecer en conjunto, debe ser algo concertado, que no desconozca nuestras luchas. Ahí la única salida es hacer lo que hemos hecho tantas veces: tomarnos las vías de hecho.

 

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Leonard, además de promover los liderazgos, también es artista. En muchas de las manifestaciones ha utilizado sus habilidades como rapero en las manifestaciones para cantar por la paz y el fin de la violencia en Buenaventura. 

©Lorna Alomia

 

SR: ¿Cree entonces que para cambiar la realidad hay que tomar otros espacios de poder y de representación como el Congreso, la Gobernación o la Presidencia?

LR: Yo creo que sí. Buenaventura necesita más representación en lo nacional desde diferentes esferas, eso es clave. Falta que la representación sea verdaderamente nuestra. Con eso me refiero a que quienes lleguen al poder deben ser personas que conozcan nuestros problemas, que los vivan en carne propia para así empezar a empujar los proyectos que puedan realmente beneficiar a las comunidades. Hoy, lamentablemente, no tenemos una representación real que llegue a defender el interés del pueblo.

 

SR: Usted hablaba de tomarse las vías de hecho y de mostrar ese inconformismo de otra manera, como pasó durante el paro cívico de Buenaventura en 2017 ¿Cómo ve la implementación de los acuerdos que se lograron en ese momento?

LR: Falta mucho. Hoy se calcula, según los promotores del paro, que solo se ha alcanzado una implementación del 17 por ciento. Eso muestra que no hay una voluntad de cumplir. Si miras ese 17 por ciento de avance, eso no incide en los problemas estructurales de la ciudad que requieren soluciones más integrales, con proyectos a largo plazo. Pero incluso cosas sencillas como la sede del Sena lleva cuatro años sin entregarse y las personas se han tenido que formar en colegios; el acueducto sigue sin resolverse y no llega el servicio de agua a muchas personas; no se ha puesto la primera piedra de la ciudadela hospitalaria. Que en cuatro años no haya pasado nada de eso muestra falta de voluntad.

 

SR:  ¿Hay la posibilidad de que los bonaverenses vuelvan a las calles? 

LR:  Sin duda. Estoy seguro que gran parte de la sociedad va a salir a manifestarse. Lo que pasa es que se requiere oxigenación en esos liderazgos, se requiere darle apertura para que otros sectores que no se sienten incluidos por ese paro cívico también tengan espacio para mostrar sus inconformidades. Hay que volver a conectar la lucha con la gente. Hoy la resistencia no nos debe llevar a negociar sino a pedir respuestas, que no sean promesas sino hechos. Si se tiene que cerrar la ciudad, se cierra, porque no nos queda más alternativa. Entre diálogo y diálogo no se va a resolver nada. Ya van cuatro años de espera y no pasa nada. 

 

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Las exigencias del paro cívico de 2017 no se han visto materializadas. Según los roganizadores de la manifestación solo el 17 por ciento de sus exigencias han sido cumplidas. Hoy las carencias de Buenaventura se multiplican y el estallido social parece estar cerca de repetirse.

©Archivo Semana Rural

 

SR: Pero más que cuatro años se lleva hablando de esas reivindicaciones por varias décadas. ¿Qué hace que no se pierda esa voluntad de lucha pese a los incumplimientos?

LR: Nosotros no tenemos garantía plena de nuestros derechos, pero vale la pena seguir. Hoy tenemos pequeñas ganancias que no teníamos antes. Con este Gobierno y con todos nos toca ir de a pasito. Claro, no debería ser la forma, pero tenemos que seguir resistiendo. Es la única manera de que las nuevas generaciones tengan un territorio mejor. Es que la resistencia tiene que seguir hasta que la vida sea digna.

 

SR: ¿Por qué escoger el camino del liderazgo?

LR: Yo creo que la realidad del territorio lo va tejiendo a uno. Cada voz que se apagó por la violencia me fortaleció aún más para resistir. Cada vez que nos incumplen, que nos fallan, me dan más ganas de luchar, de seguir en esa resistencia. Creo que vale la pena seguir construyendo y caminando. Estos liderazgos son fruto de lo que nos ha tocado vivir y sufrir, y de los cambios que queremos generar.

 

SR: ¿De dónde saca fuerza para seguir en medio de las amenazas?

LR: Me la dan mis muertos. Mi mamá y mi papá, que murieron por falta de atención médica; mi cuñado John Jairo, a quien asesinaron acá en Buenaventura; mi mejor amigo Javier Camacho, que también lo asesinaron en Cali. Ellos son los que me permiten levantarme todos los días. No es que no exista el miedo, ahí está. Pero con el tiempo aprendí a tener control sobre él para que no me callara, para que no me limitara, para que no me paralizara. Lo convertí en mi impulso. Aprendí a controlar esas emociones y empecé a pararme de una forma diferente ante la realidad.

 

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Leonard reconoce que no sería nadie sin cientos de personas que lo han ayudado a convertirse en un mejor líder y una mejor persona. para él, los líderes son solo una representación de cientos de voces. Hoy, con su lucha por Buenaventura, Leonard espera motivar a más niños para que se conviertan en líderes y tranformen sus comunidades.

©Lorna Alomia

 

SR: ¿Cómo contagiar esa fuerza y ayudar a otras personas a que pierdan el miedo y alcen la voz?

LR: Es importante tener referencias para que crezcan los liderazgos. Cuando se crece en territorios como estos, uno suele creer que la vida ya está escrita y no se puede cambiar. Pero cuando se da cuenta de que, a pesar de las dificultades, hay gente construyendo cosas y progresando, uno se inspira. Las referencias te permiten entender que tú también puedes trabajar por construir ciudad.

 

SR: ¿Cómo han cambiado los liderazgos en Buenaventura?

LR: Ha habido un cambio muy importante. Hay nuevas voces y eso hace que hoy existan mayores niveles de exigencia, de empoderamiento. Esto responde también a un cambio en las dinámicas de la ciudad. Se está avanzando tanto que incluso fue posible escoger un gobierno diferente y eso habla de cómo nos hemos apropiado de unos espacios de lucha. La ciudad va a despertar y seguirá caminando por un sendero de esperanza, que espero que se siga nutriendo y permita construir Buenaventura para adelante.

 

*Si quiere aportar al movimiento Buenaventura Resiste, liderado por Leonard, y sus proyectos para transformar las comunidades de los barrios  Kennedy, San Francisco y Juan XXIII a través del arte, la cultura, el deporte y la atención psicosocial, lo puede hacer a través del siguiente enlace: #UnaVakiPorLaPaz
 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.