Las asociaciones de víctimas que luchan contra las minas antipersona en Huila y Caquetá

mayo 26 de 2021

Norvey Chavarro y otras personas luchan a diario por defender los derechos de quienes dar un paso en falso les cambió la vida. .

Las asociaciones de víctimas que luchan contra las minas antipersona en Huila y Caquetá

| En la foto se ve la escultura que hizo la asociación Unidos por la vida del Caquetá en el parque San Francisco de Florencia en homenaje a las víctimas de minas antipersonal | Por: ©Cedida por Norbey Chavarro


Por: Mateo Medina Abad
@teomedinabad

En Colombia, 12.053 personas han sido víctimas de minas antipersona. Una de ellas es. Norbey Chavarro, cuya vida cambió al dar un paso en falso. Dejó el campo, su municipio y le tocó empezar de cero en la ciudad. “Te sientes abandonado. Suceden tantas cosas tan rápido que no entiendes lo que pasó”, dice. Su experiencia es similar a la de cientos de víctimas que, tras pisar una mina, deben buscar dónde y cómo ‘renacer’. Otros, ni siquiera tienen esa opción.

 

Para Norbey, la salvación fue la Asociación de Sobrevivientes de Minas Antipersonal, Munición sin Explosionar y Trampa Explosiva del Caquetá “Unidos Por La Vida”, que en la actualidad dirige. Allí, además de encontrar un espacio de encuentro y de ayuda, construyó con otras víctimas el camino para convertirse en un sobreviviente: hacer efectivos sus derechos. 

 

“Que el mundo esté minado de esperanza, de amor y de resiliencia” es el llamado de Norbey. Por esta lucha que lidera al interior de “Unidos por la vida”,  la asociación fue destacada por el premio CaMINA en 2020. Este galardón reconoce el trabajo de quienes ayudan a víctimas de minas en su recuperación, y concientizan y previenen este tipo de accidentes.

 

De acuerdo con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) entre el 2019 y el 2020 las víctimas mortales de artefactos explosivos incrementó. Entre enero y octubre del 2020 hubo 341 víctimas de artefactos explosivos. De ellas, 58 personas fallecieron y 283 sobrevivieron. Colombia es el segundo país, después de Afganistán, con más víctimas de minas antipersona en el mundo, según el organismo.

 

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En la asociación más de 70 personas han encontrado un lugar de encuentro. Allí además de poder contruir sus proyectos de vida pueden reflexionar sobre lo que vivieron. 

©ASOSOBREVIVIENTES

 

Norbey ha trabajado por las víctimas durante más de diez años. Pero primero tuvo que entenderse a sí mismo de forma diferente. “Me dejé de sentir como una víctima cuando entendí que no solo debía reclamar por mis derechos, sino plantear soluciones para que se hicieran efectivos esos derechos —cuenta—. Eso ha llevado a que como líder de la organización apoye a  otras personas para que en esa lucha por sus derechos se empiecen a entender como sobrevivientes no como víctimas”. 

 

Desde la creación de la asociación en 2011 se han tomado la tarea de caracterizar este hecho en Caquetá y de construir mejores estrategias para hacer efectivos los derechos de las víctimas. Hoy los ayudan a acceder a la rutas de atención, la recuperación física, el acceso a prótesis y la creación de espacios de inclusión laboral.

 

“Lo más importante que hemos logrado es que a través de la organización empezamos a tener un acompañamiento muy importante que nos permitió llenar esos vacíos que tenían las víctimas. ¿Quién más que nosotros para ayudarlas?”, dice Norbey. En la actualidad, de acuerdo con el Estado colombiano, una víctima de minas o artefactos explosivos sin detonar tiene derecho a reparación integral.

 

 

¿Cuáles son las medidas de reparación para víctimas de una mina antipersonal?

Restitución: que las víctimas vuelvan a la situación en que se encontraban antes de los hechos victimizantes como empleo, vivienda, o educación. Así mismo, incluye la restitución de tierras en caso de que hayan sido despojados.

Indemnización: compensación económica por los daños sufridos.

Rehabilitación: atención médica, psicológica y social, así mismo, acompañamiento jurídico.

Satisfacción: se pretende establecer medidas que busquen el restablecimiento de la dignidad de la víctima y que logre acceder a la verdad sobre las circunstancias que rodearon lo sucedido.

Garantía de no repetición: medidas que el Estado debe implementar con el fin de garantizar que no se repitan las violaciones a los derechos humanos.

 

Para Unidos Por La Vida, la prioridad es que a las víctimas les sean efectivos esos derechos. Según cifras de Acción Contra Minas, en abril de 2021 en Caquetá había 950 víctimas por minas, de las cuales 221 son civiles y 729 de la fuerza pública. Una proporción similar ocurre en el resto del país, donde del total de víctimas, el 60 por ciento ha sido integrante de la fuerza pública y el 40 por ciento restante corresponde a civiles. En Colombia una de cada cinco personas víctimas de minas fallecieron. 

 

“Nuestro desafío es como el del agricultor, poner la semilla, abonar la tierra, y trabajar a espera que de frutos— explica Norbey—. Eso ha sido para nosotros ayudar a las víctimas. Sembramos una semilla que empieza con el proceso de empoderamiento,  abonamos la tierra una vez recuperamos nuestros derechos y así, poco a poco, es que da frutos. De la semilla ahora ejecutamos proyectos de transformación, generamos opciones de empleo y construímos desde la base”.

 


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En la actualidad están en cuatro municipios del Caquetá: Cartagena del Chairá, La Montañita, Milan y Pajuil, donde en convenio con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, han empezado a implementar una iniciativa en la que buscan ser el enlace entre los municipios y las víctimas en búsqueda de mejorar la ruta de atención y hacer un seguimiento de la Acción Integral Contra Minas Antipersonal  (AICMA).

 

Dentro de lo establecido por el AICMA se debe priorizar el Desminado Humanitario (DH),  la Educación en el Riesgo de Minas (ERM) y  la Asistencia Integral a las Víctimas (AIV), estos dos últimos implementados por la asociación. “Es clave empoderar a las personas que no saben ni reconocen los derechos que tienen. Además de proteger la vida con la educación en el riesgo de minas para que nadie tenga que pasar por lo que nosotros vivimos”, dice Norbey.

 

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En la foto se ve a Norbey con el Gobernador durante el lanzamiento del monumento en homenaje a las víctimas de mina antipersonal en el Caquetá.

©ASOSOBREVIVIENTES

 

Además de estas iniciativas, “Unidos por la vida” ha hecho un llamado por la memoria histórica y la reconciliación de las víctimas. En 2016 crearon el primer monumento a las víctimas de minas en el departamento. Allí, en el parque San Francisco de Florencia, una estructura gris se levanta en honor a cada una. 

 

La escultura, además de preservar lo que pasó, los redignifica como víctimas. “No olvidamos, mostramos nuestra resiliencia para sobreponernos a la adversidad y dejamos nuestra huella en uno de los lugares más representativos de todo el departamento”, explica Norbey. Se rinde homenaje a todas las víctimas, civiles y militares, a lo largo del país. Caquetá es uno de los departamentos más afectados por las minas antipersonal detrás de Antioquia (que tiene el mayor número de víctimas, con 2,611 personas), Cauca, Meta y Nariño.

 

La Asociación Huilense de Sobrevivientes de Minas Antipersonal, Munición sin Explotar y Artefactos Explosivos Improvisados (AHVIMPES)también fue galardonada con una mención de honor en los premios CaMINA . Para su director, Holmes Ordoñez, significó la oportunidad que tanto han anhelado de ser reconocidos. “Nosotros desde hace años queremos que en el Huila también se visibilice la afectación que hemos sufrido por las minas antipersonal”, explica.

 

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Los sobrevivientes en las asociaciones de víctimas dictan cursos sobre riesgo de minas para que menos personas sufran lo que ellos tuvieron que vivir como víctimas 

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AHVIMPES

 

AHVIMPES fundada en 2011 nació luego de que Holmes se encontró con otros amigos quienes, cómo él, habían sido víctimas de una mina antipersonal en San Vicente del Caguán (Caquetá) y se encontraban en Neiva para acceder a terapias físicas y psicosociales tras el accidente. Allí se dio cuenta de la necesidad de encontrarse con otras víctimas en este departamento para luchar mano a mano.

 

Desde entonces, su labor ha sido trabajar para que las víctimas en el Huila puedan acceder a la reparación que se merecen. Según Holmes, varios de los asociados han durado hasta 10 años para que les asignen su primera prótesis. Por eso su principal misión es ayudar a esas víctimas que, sin terapia, sin atención psicológica, y sin tener ni idea de cómo afrontar esta nueva vida, les toca luchar solos. 

 

Acceder a una prótesis en Colombia cuesta unos 15 millones de pesos. Además del alto costo y la dificultad de acceder a una, éstas deben ser renovadas cada dos años. Este tipo de problemas hacen que asociaciones cómo AHVIMPES representen los únicos aliados de cientos de víctimas que se han sentido abandonadas por la institucionalidad. De acuerdo con Acción Contra Minas para abril de 2021 en Huila había 236 víctimas.

 

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©AHVIMPES

 

“No todos vivimos ese dolor de la misma forma y por eso debemos cambiar la realidad de las víctimas. Tenemos que llenarlas de valor y acompañarlas en esa lucha por sus derechos— dice Holmes—. Para mí fue muy duro sentirme solo, estaba muy joven y tenía muchos sueños que se frenaron casi por completo. El accidente me hizo sentir inutil pero yo me puse el propósito de generarle a las víctimas nuevas oportunidades. De que no me podía quedar estancado sino abrir un espacio en un mundo que era indiferente y hasta discriminatorio”.

 

Holmes entendió que la única forma de hacerle frente a esa realidad era trabajar de manera colectiva para incidir a nivel local, regional y nacional. Para él la labor de las asociaciones de víctimas en esa lucha por abogar por los derechos y concientizar a las personas es fundamental, conforme el país cumple con lo estipulado en la convención de Ottawa, donde se aseguró que en 2025 el país estaría libre de artefactos explosivos.

 

En la actualidad, durante la implementación del desminado humanitario, 432 municipios en Colombia han sido declarados libres de artefactos explosivos. Este proceso en el Huila, además de la educación en riesgo de minas, ha permitido que municipios como Algeciras, donde se encuentra el mayor número de víctimas, no se hayan presentado estos hechos por varios años.

 


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