Las canastas campesinas que alimentan la ciudad

junio 19 de 2020

Esta es la historia de cómo un grupo de personas de Bogotá y veinte familias campesinas en el Sumapaz se unieron para hacerle frente a la pandemia y ayudar a los más necesitados. .

Las canastas campesinas que alimentan la ciudad

| | Por: Red del Cuidado Común


Por: Ángela María Agudelo Urrego
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En una vereda llamada El Destino se inicia un tejido solidario. Allí, a pocos metros del páramo de Sumapaz, unas 20 familias campesinas cultivan alimentos propios del clima frío. Sin embargo, la cuarentena disminuyó la producción. Los guacales de papas y fresas se quedaron en el camino. Los campesinos prefirieron vender a pérdida o donar sus alimentos a los barrios cercanos. Ante la crisis económica, tres grupos se unieron para ayudar a familias, campesinos y productores. Más que con mimbre o fique, las canastas campesinas están tejidas con solidaridad.

 

Este vínculo entre el campo y la ciudad es un proyecto conjunto propuesto por la Red del Cuidado Común, un grupo compuesto por líderes sociales locales, periodistas, profesores, integrantes de ONG y ciudadanos. La idea surgió a finales de marzo, cuando apenas iniciaba la cuarentena en el país. Varios integrantes de la Red recordaron su trabajo con labriegos de Magdalena, Nariño y Cauca, o esos barrios donde se cuentan más trapos rojos que ventanas. Pero las ayudas no podían limitarse a las “vacas” o a las donaciones en Nequi.


Camilo Álvarez, integrante de la Red, llegó con una hipótesis: la cuarentena era “la oportunidad para fortalecer las economías locales”. Ahí surgieron las canastas campesinas, pequeños cestos que benefician a los campesinos y ciudadanos. De acuerdo con la capacidad productiva y a la cantidad de familias, crearon dos canastas que ofrecen productos frescos y saludables, perfectos para una dieta balanceada: hortalizas, frutas y verduras cultivadas en el límite rural de Usme.

 


«Campesinos cerca a tu casa le hacen cosquillas a la tierra, regulan el clima del planeta, preservan las semillas y alimentan el mundo. Aprendimos en estos tiempos de pandemia que estas lecciones son vitales»


 

La entrega es cada quince días, los sábados. La jornada más reciente se dio el pasado 13 de junio. Entregaron 101 mercados: 89 mercados solicitados por los clientes, más 12 donaciones del equipo. Cada sábado venden, mínimo, 100 mercados entre donaciones y solicitudes de ciudadanos. No sobrepasan los 150, debido a la capacidad de producción y transporte.

 

Cuando le preguntan por su cargo, Camilo Álvarez ríe con modestia. No sabe cuál de sus tantos roles lo define. Optó por denominarse “activista agroalimentario”. Es integrante de la Red del Cuidado Común y promotor de las canastas campesinas. Fue uno de sus creadores. Con emoción, recuerda cómo inició todo. Una de sus premisas era ofrecer una dieta balanceada y rica en vitaminas. Si bien la covid-19 no tiene una cura confirmada, el tratamiento para pacientes con coronavirus incluye alimentos ricos en proteínas para fortalecer el sistema inmunológico. Esta medida apuntó al campo. Con esa información, realizaron entrevistas y buscaron proveedores cercanos a la ciudad, también para evitar largos desplazamientos.

 

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© Red del Cuidado Común

 

 

Entre sus visitas y conversaciones, Camilo encontró la Plataforma Social Usme, una organización social y popular que trabaja por la vida digna en la localidad. Fue un voz a voz. La Plataforma lo redirigió a la Fundación Guiando Territorio, un grupo de jóvenes campesinos que trabaja con temas culturales, ambientales y productivos. Camilo habló con ellos sobre el proyecto y acordaron el mínimo y máximo de producción que sigue vigente.

 

Desde ese día, trabajan como un equipo. Cada jueves, Camilo llama a los líderes de la Fundación Guiando Territorios. Les indica cuántas libras de fresas o de papas pidieron en Bogotá, o cuántos ramos de cebolla larga deben alistar. Los líderes contactan o visitan a cada familia campesina, repiten el pedido y ellas empiezan o reanudan el cultivo. El viernes, los líderes acompañan el proceso de recolección y luego, en la sede de la Fundación, organizan las canastas. Todas están identificadas con el nombre del comprador, su dirección y el pedido específico. El sábado llegan a las casas de Bogotá.

 

Lo que te estás comiendo es algo que se cosecha para ti el día anterior. No estuvo congelado o en bodega. Sale de la tierra a tu casa”, cuenta Camilo, sin importar que los horarios se extiendan. Una vez, terminaron de empacar a las 12 a.m. del mismo sábado y cinco horas después, empezaron con la distribución. Lo importante es vender productos de alta calidad y beneficiar a la mayor cantidad de gente. Por eso, también las canastas incluyen los productos de todas las familias productoras de El Destino. No quieren dejar a nadie por fuera.

 

 

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© Red del Cuidado Común

 

Esa misma inclusión permite que las canastas sean un ejercicio de participación ciudadana. Algunos compradores adquieren mercados para ellos o para donarlos. El cliente o la Red de Cuidado Común escoge a la familia que recibirá este beneficio. También hay lugar para las donaciones simbólicas. Algunas personas deciden compartir sus recetas o trucos gastronómicos para preparar las espinacas o las habas, o también donan un día de trabajo. Han contado con la ayuda de varios voluntarios que, con el paso de los días, se han sumado a la iniciativa.


«Además de las recetas, está promover el que la gente conozca y sepa sobre la producción campesina, sus dificultades, sus ventajas para la salud y todas las lógicas ambientales»

Camilo Álvarez


 

Con humor, Camilo recuerda algunas anécdotas que también valen como enseñanzas. Empacaron la leche en botellitas de vidrio y al llegar a Bogotá, se dieron cuenta que algunas se habían cortado. Con eso, decidieron suspender su transporte hasta encontrar un envase apropiado.

 

Camilo anhela que el límite de las canastas estire un poquito más. Hasta el momento, el mínimo de mercados es 100; sin embargo, sueña con agregarle otro cero a la cifra. Si llegaran a los mil, podrían beneficiar a unas cien familias y asegurarles un ingreso quincenal. Incluso, podrían incluir elementos de bioseguridad hechos por madres cabeza de familia. En casa, y con máquina de coser, muchas mujeres han confeccionado tapabocas o mascarillas para solventar la crisis económica.

 

Otra de las expectativas es ampliar los límites geográficos tanto en la ciudad como en el país. Espera que con el paso de las jornadas puedan aumentar el rango de entregas e incluir a otros proveedores del país, en especial a los del clima cálido. “La gente quiere otros productos, alimentos y vitaminas con más solecito -cuenta Camilo-. El mango, la yuca, el plátano, el aguacate son algunos de ellos. Estamos mirando a qué proveedores contactar”. El objetivo es alternar: los primeros quince trabaja la red de Sumapaz y los otros, la red de clima cálido.

 

Hay varias metas pero Camilo sabe que, con ellas, llegan algunos retos ineludibles: los permisos de las entidades locales, la logística o los colores amarillo o naranja de las alertas sanitarias. Ante todo, es meticuloso y paciente. Reconoce que es un proceso largo y que hasta ahora están en el primer paso. “Para aguantar al coronavirus, requerimos soberanía alimentaria, economía campesina y comida sana", dice Camilo, mientras prepara la próxima jornada de estos empaques de ayuda y solidaridad.

 

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© Red del Cuidado Común

Canales de atención y pago

Por el momento, no tienen una página web para pedir las canastas. Si está interesado en adquirir o donar alguna de las dos opciones, o ser partícipe de la iniciativa puede ingresar a la página de Facebook o puede comunicarse con los siguientes números. Estos también son los canales de pago:

Nequi: 3142448397

Daviplata: 3138882518

Las dos opciones para comprar o donar son: 

Canasta #1: Precio: $59.500

  • 1 lb. de queso
  • 1 cubeta de huevos de campo
  • 1 atado de acelga
  • 1 lb. de cebolla larga
  • 1 atado de espinaca
  • 1 lb. de fresa
  • 2 lechugas
  • 3 lb. de papa pastusa
  • 2 lbs. de tomate larga vida
  • 1 lb. de papa criolla
  • 1 atado de aromáticas
  • Adicionales: kale, arveja o curuba

 

Canasta #2:  Precio: $43.500

  • ½ de queso
  • ½ cubeta de huevos de campo
  • 1 atado de acelga
  • ½ cebolla larga
  • 1 atado de espinaca
  • 1 lb. de fresa
  • 1 lechuga
  • 3 lbs. de papa pastusa
  • 1 lb. tomate larga vida
  • 1 lb. de papa criolla
  • 1 atado de aromáticas
  • Adicionales: kale, arveja o curuba
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