Los floricultores se las arreglan para ponerle color al Día de la Madre

mayo 06 de 2020

Desde mitad de marzo los exportadores de flores recibieron la cancelación de más del 50% de las ventas programadas para lo que resta del primer semestre de 2020. De cara al día de la madre, así se encuentra este sector del agro .

Los floricultores se las arreglan para ponerle color al Día de la Madre

| Miles de rosas han sido desechadas por los floricultores que no han podido vender su producción debido a la pandemia. | Por: Guillermo Torres


Por: Tannia Ardila
@tanniamarcela1

 

“A nosotros la pandemia nos llegó desde diciembre”, dice Augusto Solano, presidente de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores). Cuando se empezaron a confirmar los primeros casos de coronavirus a finales de 2019 y los primeros días de enero, los pedidos de flores también iniciaron a ser cancelados paulatinamente. Primero en China, después en Europa y ahora en Norte América.



Esto, como era de esperarse, se tradujo en pérdidas para toda la cadena de producción de flores en Colombia. En el país hay aproximadamente 7.800 hectáreas sembradas de flores y son alrededor de 140 mil familias las que dependen de este sector del agro, sin contar los trabajos indirectos que genera. 

 

Álvaro Villamizar, director ejecutivo de la Cadena Productiva de Flores y Follajes de Colombia (Caproflor), afirma que desde que inició la cuarentena nacional las ventas de los productos de exportación se han reducido entre un 90 y 95 por ciento. Para el comercio interno las cifras son similares: “hasta el momento se está llegando solo al 25 por ciento de ventas a nivel nacional”, dice el dirigente gremial.

 

La época por la que llegó la cuarentena afectó gravemente las finanzas de los floricultores pues en promedio las exportaciones de los cinco primeros meses del año representan más del 60 por ciento de las ventas anuales. Este sector de la agricultura, pese a que puede seguir trabajando durante las medidas de confinamiento, depende mayoritariamente del mercado exterior. “El futuro del sector está condicionado a la reactivación de los mercados internacionales. Algunos países de Europa comienzan a abrir sus economías, pero de manera muy lenta”, afirma Solano.

 

Sin importar los niveles de ventas, los productores han tenido que buscar solución a la drástica disminución del flujo de caja para poder mantener los puestos de trabajo y costear el mantenimiento de los cultivos. Para esto muchos recurrieron a los bancos, pero no encontraron las respuestas que esperaban.

 

 

El único país que ha mantenido las importaciones, aunque en menor medida, es Estados Unidos. Esto gracias a la venta en supermercados. © Guillermo Torres

 

 

“Los bancos no han sido solidarios con Colombia. No están cumpliendo con las tasas de interés que anunció el Gobierno. A los pequeños y medianos productores les ha tocado endeudarse con las tasas de interés que imponen los bancos para poder cumplir con el flujo de caja”, afirma Villamizar.

 

Ante esta situación, Asocolflores considera que la solución no son los préstamos. “Sabemos que los resultados del Día de la Madre estarán por debajo de lo presupuestado y por ello hemos solicitado al Gobierno, a través del Consejo Gremial Nacional, entregar subsidios a los salarios de las empresas más afectadas”, explica el directivo del gremio.

ProColombia, la entidad del Gobierno nacional que promueve el comercio exterior, se ha puesto en la tarea de buscar soluciones para el sector, que es precisamente uno de los más importantes para el país a nivel internacional. Flavia Santoro, presidenta de la entidad, afirma que las flores preservadas tienen un gran posicionamiento en Europa, Estados Unidos y Asia, por lo que es necesario trabajar fuertemente con los compradores internacionales para que conozcan la calidad, durabilidad y variedad de las flores colombianas, de manera que las pérdidas no sean mayores. 

 

 

Al inicio de la cuarentena los trabajadores mayores de 55 años se fueron a sus casas mientras se realizaba la desinfección de los puestos de trabajo © Cortesía Caproflor

 

 

¿Qué está pasando ahora? 


Para continuar con la producción y no perder los cultivos, los floricultores han establecido algunas medidas de protección sanitaria para los trabajadores. Algunas de ellas fueron el establecimiento de turnos y cambio de horarios, lo que permitió que la producción continuara con un número más reducido de personal para mantener la distancia. También se adecuaron dispensadores de gel antibacterial a la entrada de los cultivos y se organizaron jornadas de desinfección en los puestos de trabajo.

 

Aunque los productores prevén que las ventas subirán durante el día de la madre, las condiciones bajo las que se encuentran impiden que el aumento sea significativo. La disminución en los vuelos de las aerolíneas a nivel internacional y el incremento de sus tarifas han sido los principales obstáculos para que nuestras flores lleguen a otros países durante esta celebración. Si a eso le sumamos el importante descenso de los pedidos, podríamos suponer una reducción muy grande en las exportaciones para esta temporada”, explica Solano.

 

 

De la floricultura dependen  alrededor de 140 mil empleos. Según Caproflor alrededor del 80 por ciento son mujeres cabeza de hogar © Cortesía Caproflor

 

 

Por meses, los productores habían preparado la producción y las estrategias de venta a nivel nacional para el Día de la Madre y el Día del Amor y la Amistad, las dos fechas que significan mayores ingresos para los floricultores. En medio de la pandemia, con las ciudades confinadas, han ideado estrategias de publicidad que les permitan aumentar las ventas este domingo, y desde ahora se proyectan para septiembre. 

Por ejemplo Caproflor ha lanzado varias piezas para hacer publicidad digital con mensajes como “Gracias a nuestras madres campesinas” o “Un regalo de la madre tierra”, así como promociones especiales para quienes quieran pedir flores a domicilio para este domingo. Por su parte, Asocolflores entregará miles de flores a las mujeres de la tercera edad que viven en los hogares de la Secretaría de Integración Social del Distrito en Bogotá.

Tanto Solano como Villamizar coinciden en que la solidaridad en el sector ha sido la clave para sostenerse durante la crisis. “Entre los distintos socios nos hemos ayudado a vender. Todos estamos pendientes y si alguno necesita un tipo de flor que no tiene se la pide al otro sin problema”, dice Solano.


Mantener la buena calidad en los productos, pese a las dificultades, es también la ficha clave de los floricultores para competir y fidelizar a sus clientes, especialmente en un mercado internacional con competidores que venden su producción a precios muy bajos. “La mano de obra que se paga en Kenia es ínfima, incluso solo es un plato de comida. Con la situación actual es difícil competir con esos precios pues ellos pueden vender una rosa a 19 o 20 centavos de dólar y  en Estados Unidos se vende en 55 centavos”, dice Villamizar, seguro de que si en el país se mantienen los mejores protocolos de sanidad las flores colombianas siempre van a ser las preferidas.

 


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