Los indígenas Awá se defienden de la covid-19

junio 18 de 2020

Alba Guaitarilla es una líder indígena que lucha por los derechos de las mujeres y por evitar que la pandemia llegue a su comunidad en una región cercada por la violencia, la pobreza y el machismo..

Los indígenas Awá se defienden de la covid-19

| | Por: Cortesía Ayuda en Acción


Por: Ayuda en Acción Colombia
@aeacolombia

Alba Guaitarilla hace parte de la comunidad indígena Awá en Nariño. Nació en Guachacal, un pueblo cercano a la frontera con Ecuador, pero por circunstancias de la vida terminó viviendo en el Resguardo La Milagrosa, junto a quien hoy es su esposo y con quien tuvo cuatro hijos. En varias oportunidades su vida, como la de muchas personas de la comunidad donde vive, ha estado cercada por la violencia. Esas lomas de la vereda Ospina Pérez, por ejemplo, han sido escenario de hostigamientos permanentes de las FARC, del ejército, que mermaron con la firma del proceso de paz pero que parecen asomarse nuevamente con leves indicios: grupos disidentes de las FARC y también del ELN ya han dejado banderas por ahí, han vuelto a aparecer para dejar mensajes de que nunca se fueron. Solo espera que esos tiempos donde a veces terminaban escondidos en la iglesia o en la casa de la cultura, con sus hijos pequeños en ese entonces, no vuelvan nunca más. Era solo en esos lugares de paredes de concreto donde se sentían a salvo de las balas que iban y venían ya que su casa de madera no era suficiente para protegerlos. 

Pero lejos de renegar por esto, Alba es una mujer valiente quien, junto a su esposo que trabaja como docente en un centro educativo del cabildo Isipú, ha sacado adelante a sus cuatro hijos, ya todos mayores de edad. Ahora ella es la coordinadora del programa Mujer y Familia, de la organización Cabildo Mayor Awá de Ricaurte –CAMAWARI, que nació en 1992 con 10 resguardos y 17 cabildos, con el propósito de buscar ayudas, de gestionar proyectos, de reclamar beneficios para las comunidades. En esta región predominan las necesidades básicas insatisfechas y gracias a su liderazgo y a la gestión de la organización se han sacado adelantes escuelas y se han mejorado las condiciones de las vías: entre los ríos, no había puentes para cruzarlos, para no ir tan lejos.

Alba trabaja con las mujeres, las representa, habla permanentemente con todas, trabajando por sectores. Busca luchar contra el machismo que impera todavía en la zona. Hay hombres que todavía quieren imponerse en la fuerza, como si vivieran en otros tiempos que no debieron ocurrir nunca. Lo primero que ha hecho es reclamar más apoyo para que se haga una capacitación sobre el tema de la equidad y género. Increíblemente todavía hay hombres que les pegan a las mujeres, que les impiden la salida. “No entienden que somos libres, que tenemos libertad para ser libres”, dice.

 

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© Cortesía Ayuda en Acción

Las mujeres de la comunidad se han visto afectadas por el conflicto con violencia sexual por parte de sectores armados, por el reclutamiento de grupos ilegales, pero también por las condiciones laborales y las condiciones para desarrollar sus trabajos domésticos bajo limitadas condiciones de aireación (concentración de humo en cocinas) y el acarreo de agua y alimentos desde sitios lejanos (especialmente en tiempo de verano) exponiendo sus vidas para evitar el desabastecimiento.

El resguardo La Milagrosa, conformado por 5 cabildos, también está en confinamiento, intentando alejarse de un virus que ya deja más de dos mil casos confirmados en el departamento y al 11 de junio deja 87 muertos. La propia guardia indígena se encarga de abrir y cerrar un portón para que se respete el pico y cédula y así evitar los contagios. La organización Cabildo Mayor Awá de Ricaurte –CAMAWARI está un poco a la deriva porque no hay abastecimiento suficiente de alimentos y la mendicidad ha aumentado. Pero también hay preocupación por cómo adquirir elementos de higiene y cómo posibles contagiados puedan enfrentar al virus. 

La Fundación Ayuda en Acción, en alianza con Renta 4 Global Fiduciaria, está apoyando a Alba y a resguardos de la región, por primera vez con la entrega de 200 mercados para familias vulnerables. Ayuda en Acción ya había entregado otros 200 en Cúcuta. Todas las ayudas que lleguen a nuestras comunidades en este momento son oportunas porque todos los productos de la canasta familiar están muy costosos, motivo por el cual el apoyo por parte de Ayuda en Acción es de gran importancia, hasta el momento el pueblo Awá aún no han recibido ningún otro tipo de ayuda, por lo cual esta ayuda se presenta en el momento oportuno”, dice.

 

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© Cortesía Ayuda en Acción

Así como en la frontera con Cúcuta la situación también ha sido crítica, en la frontera con Ecuador el panorama también es preocupante. Allí ha hecho presencia Ayuda en Acción para aliviar de alguna manera tantas necesidades. En el departamento de Nariño, la población indígena Awá está conformada por más de 22 mil personas, organizadas en 37 resguardos ubicados en los municipios de Ricaurte, Tumaco, Barbacoas, Mallama, Samaniego, Roberto Payán, Santacruz de Guachavez e Ipiales.

Los Awá han sido tradicionalmente recolectores, pescadores y cazadores por tradición y se encuentran asentados en zonas de difícil acceso por condiciones geográficas y en viviendas dispersas dentro de sus territorios, especialmente a lo largo de los ríos de la región. Adicionalmente, la ubicación estratégica de su territorio para explotación de recursos minerales (oro, zinc, plata, platino), para el desarrollo de grandes megaproyectos (Eje Multimodal Amazónico de la IIRSA) y para la implementación de proyectos agroindustriales (palma africana), ha ubicado a los Awá en medio del conflicto, confrontaciones y violaciones de los derechos humanos.

 

En los últimos años, la comunidad Awá ha sido afectada tanto por acciones del conflicto armado interno, como por condiciones climático-ambientales presentes en la zona. Así, la presencia permanente de grupos armados y enfrentamientos ha ocasionado riesgos a la población civil indígena tales como militarización del territorio ancestral, estigmatización, hostigamientos, asesinatos, torturas, bloqueos, saqueos, abusos sexuales, y especialmente desplazamiento forzado y confinamiento. De igual manera, los Awá son vulnerables a riesgos naturales por deslizamiento, inundación y sequía.

 

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