Los jóvenes que ‘amarraron’ el río Caquetá

mayo 30 de 2019

La organización Semillas Nativas de la Amazonia trabaja en una labor titánica: hacer que uno de los afluentes más importantes de la región sea menos ancho y más profundo. Esta es su historia.

Los jóvenes que ‘amarraron’ el río Caquetá

| La idea es conseguir que el río tenga la profundidad adecuada para que las embarcaciones no se atasquen. | Por: Diana Rey Melo / SEMANA


Por: Fabián Parra


A principios del 2019, unos 15 jóvenes de la organización Semillas Nativas de la Amazonia (Senam) investigaron las razones del poco caudal del río Caquetá y dieron a conocer las causas y efectos de lo que realmente ocurre.

Los jóvenes, próximos a ser profesionales en el campo del medio ambiente, llegaron hasta José María, una pequeña inspección en Putumayo. Allí, a través de inspección visual y mediante encuestas a pescadores, transportadores y gente del común, establecieron que el asunto era muy grave dada la baja navegabilidad del río: el barco es el principal medio de abastecimiento de esa población, ubicada en zona ribereña del río Caquetá.
 

 

Miembros de Senam posan a orillas del río Caquetá.

 

 

El asunto era muy grave dada la baja navegabilidad del río: el barco es el principal medio de abastecimiento de esa población


 


En efecto, el transporte fluvial se ha reducido y muchas personas no han podido desplazarse a sus lugares de origen debido a que ese afluente, uno de los más importantes del departamento, padece el verano intenso de los últimos tiempos y padece también una lenta reducción del cauce.

Hacer algo para recuperar el río parecía imposible. No obstante, esos jóvenes se dieron cuenta de que la erosión en las orillas era el principal causante del secamiento del río. Cada vez que el río ‘se come’ la orilla debido al oleaje, este se ensancha causando que el agua sea insuficiente y que la arena aumente en superficie, quitando profundidad y haciendo que las embarcaciones y sus motores se dañen al ‘enplayarse’.
 

Vista del río Caquetá desde el puerto del municipio de Curillo. Archivo particular.



La preocupación no tenía que ver solamente con la población, también con lo que ocurría en términos ambientales. Eso, y que nadie se preocupara por hacer algo, incentivó a los jóvenes a encontrar una solución poniendo a prueba su conocimiento.

Luis Eduardo Rodríguez Valencia, uno de los coordinadores de la organización Senam, contó que existen especies de plantas que ayudan a recuperar las riberas de los ríos.  “Ayudan a amarrar la tierra”, dijo. Y más específicamente esos ríos, que son de tipo arenoso y quebradizo. “Es mejor tener un río poco ancho pero más hondo, que un río ancho con poca profundidad, como ocurre en muchos ríos de los Llano Orientales, específicamente en Yopal”, agregó.

 

Así se ven algunas de las áreas erosionadas en la ribera del río Caquetá. Archivo particular.


Así, al ‘amarrar’ la tierra, se evita que el oleaje del río erosione las orillas y ayuda a que éste mantenga un ancho específico. Esa fue, precisamente, la conclusión tras un recorrido río arriba: había lugares en donde la afectación era mínima dado que la vegetación permitía que no cambiara el ancho del río y por lo tanto el nivel de profundidad se mantenía estable en comparación con zonas del río donde la vegetación era casi nula.
 

A sembrar
 

Senam optó entonces por sembrar pequeños arbolitos por toda la zona de las riberas que están descubiertas. En la tarea involucraron a transportadores y gente de la zona. Para eso, además de sembrar, se pusieron a capacitar a los vecinos y a los dueños de esos terrenos, para que hicieran conciencia del porqué debían conservar.

Algunas de las actividades que más afectan las zonas de las riberas de este río son la ganadería extensiva y la siembra de monocultivos. Estas actividades son las principales causantes de que no existan árboles que ‘amarren’ la tierra. No obstante, gracias a la gestión y a organizaciones ambientales como Senam, se pueden ejercer actividades para controlar los efectos que puedan ocurrir o que más adelante lleguen a ocasionar un daño irreversible como, por ejemplo, que el cauce del Caquetá se llegue a desviar por la sequía.

Este proceso de reforestación ribereña logró convocar a una buena parte de la comunidad en un propósito que los beneficia a todos. Y aunque los resultados todavía no se ven claramente, debido a que es una gestión a largo plazo, en algún futuro el trabajo se verá reflejado en el río y en la comunidad.
 

Fabián Parra tiene 21 años y ayudó a crear Semillas Nativas de la Amazonia, un colectivo que promueve el desarrollo sostenible y fortalece las capacidades de la población rural.

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.