Los jóvenes que le apostaron a quedarse en los cafetales

diciembre 17 de 2020

El grupo Empalme Generacional propone una caficultura innovadora y con responsabilidad social, ambiental y económica en Mistrató (Risaralda). Mientras muchos jóvenes migran a la ciudad, ellos creen que el futuro está en el campo.

Los jóvenes que le apostaron a quedarse en los cafetales

| De izquierda a derecha: Hamilton Alzate, Melia Alzate Perea, Juan Sebastián Vélez, Erica Alejandra Medina y Rodrigo Muñoz | Por: Jonnathan Sarmiento


Por: Natalia Prieto C
@NataliaPC_

Pasadas las seis de la tarde, Isaí saca su guitarra color vino y empieza a tocar acordes aleatorios. Bajo un cielo de tonos de naranja, mientras los últimos rayos de luz iluminan el puente de Mistrató y el olor a café emerge de las tiendas que rodean la plaza, a Melia las palabras le salen como desbordadas: “La caficultura, ufff, es una cosa muy seria -dice a modo de advertencia-. Somos los héroes de sueños sin diploma pero con una esperanza formal. La caficultura tiene forma de familia, color de lucha y resistencia: se necesita estar firme ante el sol y la lluvia...”

 

Recita con la pasión de una campesina enamorada de su tierra, hace una pausa para tomar aire y continúa: “...para calmar las franjas débiles pensamos en el empalme de jóvenes sobanderos, y para tomar nuestro café, más que encontrar sus brillantes notas, nos exigimos creer que son nuestras notas y que terminan hablando por nuestras vidas”. Sus palabras parecen las de una anciana que lleva décadas de cafetal en cafetal, pero son las de una mujer de 27 años.

 

Melia Alzate Perea es hija de Margarita y nieta de Pascuala. Su infancia, entre chapolas y almácigas cargadas de café, la identifica como campesina, mujer y poeta: con orgullo se dedica a plasmar la realidad de la mujer rural entre versos y aromas. Junto a ella, Alejandra, Rodrigo, Juan Sebastián, Hamilton y 14 jóvenes más, trabajan para rescatar la tradición cafetera. La juventud es su bandera y el café su inspiración.

 

 

En Mistrató (Risaralda), el grupo Empalme Generacional trabaja desde 2018 para reinventar el mundo cafetero. Aprendieron de sus padres, abuelos y bisabuelos la tradición del cultivo y le imprimen a cada grano su sello personal. Todo esto mientras luchan contra uno de los males más grandes del campo: la falta de relevo generacional.


«Se vuelve paisaje en las familias cafeteras o campesinas que el papá cuente su diario vivir en la finca y que nosotros los jóvenes estemos en otro cuento»

Hamilton Alzate, miembro del grupo empalme generacional. 


 

En Colombia las difíciles condiciones del campo han sido el principal motivo para que muchos jóvenes migren hacia la ciudad en búsqueda de nuevas oportunidades. El Índice de Pobreza Multidimensional en los centros poblados y rural disperso para el año 2019 fue de 34,5 por ciento, comparado con el 12,3 por ciento en las cabeceras del país. Esto implica que las condiciones educativas, condiciones de la niñez y juventud, trabajo, salud, servicios públicos y condiciones de la vivienda son mucho más precarias en el campo.

 

“Hubo un momento en que me desligué de la caficultura por los mismos temas de falta de garantías -explica Juan Sebastián Velez, integrante del grupo Empalme- no era rentable y es al sol y al agua. Me fui a Chile, vi las necesidades y supe de la riqueza que yo tenía en mi casa. Así que tuve que volver”. Cuando llegó, hace dos años, empezó a trabajar en la apicultura porque seguía ‘dolido’ con el café. Solo unos pocos meses hicieron falta para que encontrara a un nuevo grupo de apoyo y se enamorara de nuevo de la caficultura.

 

“El trabajo en colectividad es lo más enriquecedor, uno se da cuenta que por medio del trabajo en equipo uno puede lograr muchas cosas y adquirir muchos conocimientos que solo, serían mucho más difíciles de encontrar. Uno se da cuenta de que tiene capacidades y que puede explotarlas, se llena de confianza gracias a que esos compañeros están ahí tratando de dar apoyo siempre”, cuenta Juan Sebastián.

 

Empalme Generacional inició hace dos años con seis jóvenes, hijos de los integrantes de la asociación de cafés de alta calidad Asojardín Café. En pleno 2020, con 19 integrantes desde los 14 años hasta los 35 y el apoyo de Solidaridad Network, trabajan en todas las actividades de la línea del café, desde la cosecha hasta la comercialización. “Nosotros queremos eliminar los sesgos y las tradiciones que son negativas. Seguir hablando de la caficultura desde la innovación”,  aseguran los jóvenes, quienes trabajan en procesos de recolección, transformación (tueste), laboratorio (catación) y calidad. Su apuesta es hacer de la caficultura un oficio con enfoque de género, responsabilidad social, económica y ambiental.

 

“Esto se vuelve una bola de nieve a la inversa: ya cuando conoces la parte de transformación, la magia, de ahí te empiezas a conectar hacia atrás y sabes lo importante que es la cadena. Entonces empiezas a acordarte de tus mojadas en el cafetal y ya no le tienes tanta pereza. Recuerdas el trabajo de tu padre, de tus hermanos, de tus abuelos y empiezas a enamorarte, en esas actividades se conformó el grupo de jóvenes”, dice Hamilton Alzate.

El café de Risaralda se cultiva en los 14 municipios del departamento. Más de 19 mil familias cultivan 45.127 hectáreas de café. El 93 por ciento de sus caficultores son pequeños productores de menos de 5 hectáreas. Según datos de la Federación Nacional de Cafeteros, en el departamento los caficultores menores de 35 años son tan solo el 6,3 por ciento. Mientras que los mayores de 51 años representan el 69 por ciento.

 

Según el Dane, los departamentos más viejos son Quindío, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca con una proporción de 83 a 103 mayores de 60 años por cada 100 menores de 15 años. Los más jóvenes, por su parte, se hallan en Vaupés, Guainía, Vichada y Amazonas.

 

Esta situación se ha convertido en un signo de alerta para distintos gremios y entidades. La carga de producción en el campo está recayendo sobre personas mayores sin que haya un relevo generacional. Esa es la necesidad que el grupo de empalme quiere afrontar Queremos que los ‘más pelados’ se den cuenta que aquí sí se puede vivir, que se puede vivir del campo, la caficultura y que la tradición y la cultura son supremamente importantes. Ese es el trabajo que hacemos, es una labor compleja pero tenemos la esperanza de que algo se puede lograr, tenemos que apropiarnos de lo nuestro, ese es el objetivo principal”, explica Juan Sebastián.
 

Según el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade), en 1950 el volumen de la población rural era levemente más alto respecto del urbano, pero el pronóstico más reciente indica que en el año 2050 menos de un 15 por ciento de la población vivirá en el campo. 

 

“Yo estoy de acuerdo con el joven que abandona el campo -asegura Melia-. Creo que es más sensato salir, estrellarse de cierta forma con otra realidad y volver con otra perspectiva. Después de que vienes untado de todas esas realidades, entiendes que ese es el punto en el que debes estar”. Para ella y todos los jóvenes de Empalme, la ‘cuna’ no define sus logros. Están seguros de que el campo puede proporcionar muchas oportunidades de vida.

 

Su próximo proyecto es sacar una marca edición de jóvenes. Los inspira pensar que, saboreando las notas de su propio café, la gente podrá conocer y enamorarse de su historia: “Vamos a poder decir que hay un grupo de jóvenes en Mistrató que cree en el campo, que abrió oportunidades económicas y de sustento en sus familias y que participan en cada una de las cadenas del café. Contando con la unión de todas esas fuerzas, mirando los logros que hasta el momento hemos alcanzado y teniendo un producto físico, algo que hable por nosotros, podríamos ser infinitos”.

 

¡Suscríbete!

Y recibe primero una selección de los mejores contenidos y novedades de SEMANA RURAL. Nada de spam, promociones comerciales ni cosas aburridas.

Ingresa el correo que más utilices, gracias por ayudarnos
Al suscribirme, acepto los términos y condiciones y autorizo el tratamiento de mis datos personales conforme a las finalidades y demás condiciones descritas en la política de tratamiento de datos personales de SEMANA.





¡Comparte!



Foto de perfil del autor del comentario






Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.