Los mercados campesinos contra el coronavirus

junio 11 de 2020

Los pequeños comercios surgen como una alternativa de desarrollo ante los desafíos impuestos por la pandemia..

Los mercados campesinos contra el coronavirus

| | Por: Juan Carlos Sierra


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Los parques y plazas de algunos municipios extrañan el bullicio por los días de mercado. La cuarentena nacional prohibió varias de las actividades económicas; sin embargo, la persistencia campesina no aceptó quedarse en casa ni mucho menos dejar perder sus cultivos. Aprovecharon los mercados campesinos, un comercio local que con el paso de los años, y en especial con la llegada del coronavirus, cobró mayor importancia.

 

Estos pequeños comercios agroecológicos y étnicos constituyen un ejercicio de soberanía alimentaria y fortalecen las relaciones entre el campo y las ciudades. Hay una premisa importante: los mercados no son solo son espacios productivos económicos, sino también sociales.

 

Para conocer las experiencias y los retos de los productores, la Red Nacional de Agricultura Familiar, RENAF, convocó a varios productores campesinos del país que hacen parte de la campaña ‘Llevo el Campo Colombiano’, una iniciativa de la RENAF que surgió en el 2017 y reúne varios pequeños comercios para su visibilización y posicionamiento. Actualmente, el programa cobija más de 75 mercados en 13 departamentos y 56 municipios. 

 

SEMANA RURAL le presenta algunos testimonios:

 

Feria etnocampesina

Cuando el nodo RENAF-Mocoa planeaba realizar la primera feria campesina del año, decretaron la cuarentena nacional. El RENAF llegó al departamento en 2019 y alcanzó a realizar algunas ferias en zonas rurales y urbanas. Este año, el coronavirus truncó la agenda. Adriana Barriga, integrante del nodo, recuerda que las restricciones fueron la oportunidad para perfeccionar su estrategia de trabajo. Sin planearlo, el trabajo de los meses pasados sirvió para reunir a los productores y consumidores.

 

La primera etapa del nodo fue el reconocimiento de los campesinos. Para eso, realizaron una encuesta y una base de datos donde se especificó el nombre de cada productor, qué alimentos cultiva y si son para el consumo, donación o trueque. Esto sirvió como una especie de control. También aprovecharon que una de las compañeras del nodo tenía una tienda. Allí transportaban, exhibían y vendían sus productos. Pero, con la cuarentena nacional muchos de ellos prefirieron prevenir y quedarse en sus casas. Otros se limitaron al ‘pico y cédula’. La opción de la tienda no era viable por las restricciones. Ante eso, priorizaron un medio virtual: “La Canasta”, un grupo de WhatsApp creado en diciembre para ofertar los productos. Allí están los productores, los clientes y uno que otro interesado o curioso. Los mensajes incluyen peticiones del consumidor y ofertas del productor. 

 

Han obtenido buenos resultados. Adriana cuenta que, de una u otra manera, han sido afortunados. Aprovecharon los meses de la madre y el padre para hacer combos o bolsitas con los productos de los agricultores. Ahora, contemplan crear una ‘fan page’ en Facebook para exhibir los productos, aumentar su alcance y contar qué están haciendo. “Queremos ayudar a los agricultores y consumidores de esta feria etnocampesina”, dice Adriana.

 

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© Facebook Nodo RENAF-Mocoa

 

Red de Mercados Campesinos Ultrahuilqueños

El profesor Yael Garaviño es uno de los integrantes de este proyecto vinculado con 9 municipios del Huila, y que espera crecer mucho más. Ante la incertidumbre provocada por la covid-19, crearon una ‘Comanda’ en redes sociales. Es decir, una venta virtual de esos deliciosos productos que cultivan en las fincas familiares y en algunas huertas orgánicas.

 

Es una organización de puertas abiertas que también ha incluido a reincorporados. Aparte de la comercialización, la Fundación también ha trabajado en proyectos educativos para los jóvenes. Uno de ellos está suspendido por la cuarentena pero esperan retomar pronto sus labores. Además, otros integrantes están cursando un diplomado para mejorar sus técnicas y estrategias productivas y comerciales, con el fin de impulsar la red de mercados campesinos. “No solo es hacer el mercado, sino también organizarlo y regular la estrategia -cuenta el profesor Yael-. Creemos que podemos lograr una articulación regional muy importante”.

 

Desde hoy, trabajan en una nueva herramienta: el carrito de compras. Empezaron con las pruebas de ensayo para que el próximo sábado, día de reanudar las operaciones, todo salga bien. También planean imprimir la ‘comanda’ para aumentar su alcance.

 

Mercado Corcaraño

La capital de Caquetá ha sido sede de los mercados campesinos desde hace unos tres años. Al frente de la dinámica está Irialed Murcia, representante legal de Corcaraño, una organización de 22 mujeres que desea fomentar un comercio local y justo. Le apostaron a la venta de alimentos frescos, y cultivados o producidos por los labriegos del departamento para rescatar la cultura campesina. Hoy, ya cuentan 10 ediciones del mismo evento, 40 familias inscritas y unas 210 personas beneficiadas.

 

Debido a la emergencia sanitaria, la RENAF llegó para reactivar las tareas económicas y estipular unos protocolos de bioseguridad. Incluso, dichas medidas salieron antes que las del Ministerio de Salud. Entonces reciben los productos el jueves y el viernes, y el sábado, los venden. Para evitar los grandes grupos, seleccionan a diez personas que darán cuenta de los productos de aquellos que se quedan en casa. Se dividen en cuatro carpas. Cada una es liderada por alguien de la organización y ofrece algo en específico: productos frescos, transformados (por ejemplo, la panela), carnes o lácteos. La estrategia ha sido buena. En una jornada, han logrado vender hasta 13 millones de pesos. 

 

Este proyecto involucra a toda la comunidad. Los hombres ayudan con el transporte y venta de productos, las mujeres hacen las mismas labores y los jóvenes se encargan de las redes sociales. Es trabajo articulado. “La política de mujeres también incluye a los mercados campesinos como una manera de autonomía económica”, cuenta Irialed. Sin embargo, hay varios objetivos. Esperar fortalecer sus ejercicios de gobernanza e incidencia política, tener 10 puntos físicos para vender y jalonar el desarrollo de la región rural.

 

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© Facebook Mercado Corcaraño

 

Mercado agroecológico del Quindío

Su mercado tiene un formato galería, en el que el consumidor puede conocer el origen del producto, dónde se siembra y otras características propias. “Es un sitio donde la palabra tiene un papel fundamental”, cuenta Antonio Arbelaez, integrante del mercado. Han hecho tres mercados campesinos populares. El último alcanzó a realizarse antes de la cuarentena, a finales de marzo. Lograron vender unos 90 mercados.

 

Con la pandemia, el mercado quedó huérfano y ninguno tenía alguna experiencia en los canales virtuales. Siempre han asegurado que su fortaleza es la calle, sobre todo por ese encuentro cálido con los amigos y socios. Por eso, con un poco de desazón pero por motivos de supervivencia, le apostaron a los envíos. Todo es con recursos propios. Si el domicilio es cerca, van en bicicleta, y si es más lejos, en carro o moto.


Una de las dificultades es que no cuentan con un centro de acopio y su deseo de salir a la calle ha provocado una relación muy difícil con la Gobernación y la Alcaldía de Armenia. Para los integrantes de este mercado, las redes no son exclusivas de lo digital sino que se construyen en la calle. Nosotros no competimos con el compañero campesino”, cuenta Antonio. Su objetivo es crear alianzas con ellos para que todos puedan sobrevivir a la pandemia.

 

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© Facebook MAGRO

 

Mercaorinoquía

Esta cooperativa ya cuenta 9 años de actividad y 60 integrantes. Trabaja con 12 municipios de del departamento y tres de Cundinamarca. El éxito de la iniciativa también fue posible al apoyo de la Alcaldía de Villavicencio. En un inicio, el mercado se llevaba a cabo en polideportivos de la capital cada dos meses. Luego pasaron a ser cada mes, después cada 15 días y, ahora, cada semana. Con esa frecuencia han organizado 8 mercados, vendido 120 mercados cada fin de semana, en promedio, y recaudado unos 80 millones de pesos.

 

Duperly Martínez, integrante de Mercaorinoquía, admite que no estaba preparado para la pandemia. Pero se adaptaron y eligieron los domicilios para comercializar sus productos. Los integrantes de la Cooperativa ayudaron y ya disponen de 10 motos y 3 carros. Para las entregas, hacen una preventa por redes sociales desde el lunes hasta las 5:00 p.m. del jueves. El viernes y sábado es el acopio de alimentos; el sábado y el domingo, la entrega, y el lunes, el remate de lo que sobró. Al final, y usando los grupos de WhatsApp, envían una encuesta para conocer la percepción de los clientes y la acogida de la estrategia.


Ayer participaron en el noveno encuentro de la Red Regional de Mercados Campesinos del Meta. “Nos ha ido muy bien, por lo que queremos mantener la estrategia cuando acabe la cuarentena. Así logramos integrar a más productores y consumidores”, dice Duperly.

 

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© Facebook Mercaorinoquía

 

Comité Regional por la Soberanía y las Autonomías Alimentarias, SALSA

Los mercados campesinos no son exclusivos de las zonas rurales. Tal es el caso del Comité Regional por la Soberanía y las Autonomías, SALSA, que trabaja con productos de varios municipios de Cundinamarca y de algunas localidades de Bogotá. Carlos Pedraza, el secretario técnico del Comité, cuenta con emoción su modelo de trabajo en la ciudad.

 

El Comité cuenta con dos mercados principales: Tejiendo Territorio, un comercio desde el 2015 en La Candelaria, y Tierra Viva en Teusaquillo, que ya cuenta 7 años de trabajo. Otra estrategia surgió en el 2018, cuando el Comité y los productores crearon la plataforma “Comiendo Sano”. El cliente ingresa a la página, selecciona los productos en el carrito de mercado y compra. La entrega se hacía en la sede de SALSA.


El modelo funcionó hasta el 17 de marzo, por la cuarentena. Después de un mes de ideas y arduo trabajo, montaron una plataforma virtual para comprar los productos del mercado Tejiendo Territorio. Más de 35 familias participaron en la dinámica. “Como nos fue bien, decidimos retomar ‘Comiendo sano’. Claro, se adoptaron todas las medidas necesarias”, cuenta Carlos. Ahora, están enfocados en la venta virtual. Los domicilios se entregan a entre las 2:00 p.m. y 6:00 p.m. cada sábado, para garantizar la frescura de los alimentos.

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.