Chocó camina hacia la construcción de verdad

diciembre 26 de 2019

‘Memoria para la paz: relatos desde Chocó’ es el resultado de una investigación de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico (CIVP) que muestra cómo el conflicto, la minería y los cultivos ilícitos han atentado contra la forma de vida de los pueblos afro. Servirá de insumo para la Comisión de la Verdad.

Chocó camina hacia la construcción de verdad

| Los ríos del Chocó han sido víctimas silenciosas del conflicto y la minería ilegal. | Por:


Por: Camilo Alzate


“Uno sube por el río Andágueda, se va por canoa, y da tristeza ver el río como quedó a través de la minería ilegal. Uno lo que consigue son los terrenos de piedra, se centra en la montaña y se encuentra con los pozos de agua, todo lo contaminaron. Después les metieron unos malditos planchones, dragones, o no sé qué diablos, como se llamen, cogieron el río y lo pusieron lamentable. Uno ve para ambos lados los montones de piedra y el río parece un cadáver”

Esta narración es de un habitante de Bagadó que explica cómo la minería ilegal amparada por los grupos armados destruyó los ecosistemas de su región. El relato está contenido en el libro “Memoria para la paz: relatos desde Chocó”, que hace parte de un trabajo investigativo preliminar de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico (CIVP) en varias zonas de ese departamento que recoge “testimonios actuales y diálogos comunitarios sobre casos de violaciones de derechos humanos. Con un componente de análisis que pretende generar “reflexiones sobre los diversos factores que han causado daño en el territorio y los impactos que han quedado”, según señalan los autores. 

La labor de recopilación de testimonios fue realizada por los investigadores Nubia Salamanca y Jesús Flórez a lo largo del 2018 en visitas las cinco subregiones del departamento: Bajo Atrato – Darién, río San Juan, Medio y Alto Atrato, río Baudó y la Costa Pacífica chocoana. Además, la CIVP se plantea el estudio de casos concretos en cada una de estas subregiones de cara a un informe final que será publicado a finales de 2020, con otros casos en otras regiones del Pacífico como Nariño, Cauca y Buenaventura, y que será aportado como insumo al trabajo de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, presidida por el sacerdote Francisco de Roux.

 


 


 

smiley

La investigación para la realización de 'Memorias para la paz: relatos desde Chocó' se realizó en Bajo Atrato – Darién, río San Juan, Medio y Alto Atrato, río Baudó y la Costa Pacífica chocoana. © CIVP

Por ahora, la CIVP ha presentado este primer insumo del departamento de Chocó, donde “la gente mencionó abiertamente casos de asesinatos, de violaciones a las mujeres, amenazas, desaparición, confinamientos, masacres, casos tan aberrantes como la mutilación” según explica la investigadora Nubia Salamanca, quien agrega que además de las anécdotas de violencia que fueron recogidas, a la Comisión Interétnica le interesa, sobre todo en un marco más amplio, entender las dinámicas de la confrontación, para poder “mostrar cómo esa violencia afectó a las comunidades, a la gente, a su cultura y ese relacionamiento que tenían con el medio ambiente, y finalmente hacer un análisis desde la misma gente de cuáles fueron los factores del daño en los territorios”.

En tal sentido el libro señala por cada subregión las afectaciones y daños que ha ocasionado el conflicto armado en el Chocó en aspectos humanos, socioculturales, económicos, ambientales y organizativos. Estos daños pueden ser tan obvios y conocidos como los secuestros, asesinatos o desplazamientos de las comunidades, pero también pueden resultar difíciles de dimensionar para un habitante urbano que no conozca las tradiciones y costumbres de los pueblos étnicos del Pacífico. 

Así, por ejemplo, en el río San Juan los pobladores aseguran que dos consecuencias graves del conflicto son la “tristeza en la comunidad” y otra la “pérdida de las plantas medicinales” a causa de los cultivos de coca y las fumigaciones. En la Costa Chocoana los testimonios señalan como aspecto negativo del conflicto que hay un “alto costo de la economía en el municipio porque se cree que todos los habitantes son cocaleros”. En el Darién los participantes indígenas denuncian que por culpa del desplazamiento han “perdido las prácticas culturales” y algunas de sus jóvenes se han “transformado el ombligo”

 


 


 

smiley

El libro muestra como la violencia afectó la cultura de los pueblos afro y su relacionamiento con el medio ambiente. © CIVP

Esta es la clave para entender por qué la CIVP tiene un carácter autónomo y sobre todo una mirada étnica: obedece a las aspiraciones y tradiciones de los pueblos originarios del Pacífico que, según apunta el antropólogo Jesús Flórez -el otro investigador que participó en la elaboración del informe- son pueblos que buscan “darle continuidad a la memoria que han construido en este largo proceso de colonización”. Para ello han elegido el enfoque del daño territorial como un concepto abarcador que aglutina toda su investigación, puesto que no sólo quieren develar las afectaciones a personas o comunidades, sino un panorama de cómo la violencia y los factores de daño asociados a ella terminaron por trastocar todas las lógicas y costumbres ancestrales de los pueblos en relación con su tierra. Jesús Flórez lo resume en pocas palabras: “entendemos el territorio como víctima del conflicto”.

Los investigadores enumeran diferentes factores detectados, como la minería legal e ilegal a gran escala, el narcotráfico y los cultivos de uso ilícito, la extracción de madera, la agroindustria o la presencia de megaproyectos en los territorios. Todos han tenido algún tipo de conexión con la violencia y los actores armados. Todos han generado daños en los territorios y las comunidades.

Aunque este informe no pretende erigirse como una verdad judicial, si apunta a servir de insumo para el esclarecimiento y la reconciliación en el departamento, convirtiéndose en la “expresión de los sentimientos que aún están muy presentes en las víctimas”. El fin del conflicto con las Farc ha abierto un nuevo escenario donde las comunidades empiezan a perder el miedo y sienten que sus historias tienen que ser escuchadas y conocidas por el resto del país. 

Esta es la apuesta de la CIVP para los territorios del Pacífico: que la memoria sirva a la construcción de paz y reparación, para que se cierren por fin las heridas del conflicto aclarando las responsabilidades, o así lo entienden los pobladores, cuyo anhelo está resumido en el testimonio de otro poblador del Bajo río Atrato: “el mismo Estado es conocedor de la situación de nosotros acá en las comunidades, mientras no se acaba ese sistema de corrupción en el poder, no se puede decir la verdad abiertamente (…) No sólo las guerrillas de las FARC o el ELN hicieron daño en el territorio, también el mismo Estado a través de los paramilitares. Si no lo contamos ¿cómo esperamos saber la verdad? Si nos quedamos callados también somos corruptos”

 

¡Suscríbete!

Y recibe primero una selección de los mejores contenidos y novedades de SEMANA RURAL. Nada de spam, promociones comerciales ni cosas aburridas.

Ingresa el correo que más utilices, gracias por ayudarnos
Al suscribirme, acepto los términos y condiciones y autorizo el tratamiento de mis datos personales conforme a las finalidades y demás condiciones descritas en la política de tratamiento de datos personales de SEMANA.





¡Comparte!



Foto de perfil del autor del comentario






Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.