Los paneles solares que están transformando la última esquina de Colombia

marzo 28 de 2019

Un proyecto independiente está ayudando a mejorar la realidad de la Alta Guajira. Ahora, las comunidades Wayuú que habitan allí pueden usar computadores, celulares y hasta cortarse el pelo con máquinas eléctricas.

Los paneles solares que están transformando la última esquina de Colombia

| En total, el MAC ha instalado cuatro sistemas de paneles solares en la Alta Guajira | Por: Twitter @CamiloPrietoVal


Por: Mafe Matera
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Poner a cargar el celular o simplemente prender un bombillo en la noche parecen acciones cotidianas, pero hay poblaciones en Colombia en las que todavía son un lujo. Ese es el caso de las comunidades Wayuu de la Alta Guajira. Allí, la electricidad es un privilegio que apenas están disfrutando los indígenas que habitan la zona, no por cuenta de una compleja red sino a través de alternativas de energía renovables.

Desde finales del año pasado, el  Movimiento Ambientalista Colombiano (MAC), una organización sin ánimo de lucro que promueve la protección del ambiente, empezó este proyecto para llevarles energía a comunidades en la Guajira. Camilo Prieto, su director, recuerda que la idea surgió cuando la organización recibió un correo de los habitantes de la Alta Guajira: les pedían baterías AA para encender unas linternas de mano. “Nosotros no sabíamos para qué era, luego descubrimos que eran para las tejedoras Wayuu que trabajaban de noche. Iluminaban con linternas porque en sus comunidades no hay luz”, cuenta.

Desde entonces, con ayuda del Ejército Nacional, la Fuerza Aérea y la Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional y voluntarios civiles, comenzaron a instalar paneles solares en municipios de la Guajira. La primera unidad de energía fotovoltaica la instalaron en la ranchería Murujuyy (Uribia), en octubre de 2018, y hace menos de un mes ubicaron tres sistemas de paneles más en Marrollomana (Manaure) y Onolaulia (Uribia).

 


Los paneles funcionan gracias a células fotoeléctricas que reciben la luz del sol y la transforman en energía eléctrica. Este proceso sucede en cuestión de segundos y requiere de otros dispositivos, como un inversor y una batería para que el sistema funcione. Las cuatro redes fueron diseñadas por un grupo de ingenieros de la Universidad Nacional de Colombia, y cada hora producen entre 1 y 2 kilovatios, aproximadamente la energía que se necesita para usar un computador durante un mes.

Esta es una alternativa acertada para esta zona del país porque tiene un clima árido y semiárido, casi siempre soleado. Además, las comunidades están aprovechando su mismo entorno, por eso no deben pagar nada por tener acceso a este tipo de energía. Lo único de lo que deben encargarse es del mantenimiento del sistema. El MAC capacitó a los Wayuu para que ellos mismos se encarguen de limpiar los paneles cada semana, ya que de eso depende su rendimiento.
 


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Podría parecer que este proyecto solo les da la posibilidad a estas comunidades Wayuu de tener energía, pero el impacto va más allá. Los paneles fueron instalados específicamente en escuelas ambientales construidas por el Movimiento con ayuda de los locales dentro de las rancherías. Esto significa que los niños y jóvenes -principalmente- pueden usar computadores y tabletas para mejorar y modernizar su proceso de aprendizaje. 

Antes, los indígenas debían caminar mínimo una hora hasta llegar al punto con electricidad más cercano, pero ahora que pueden acceder a este servicio en sus propias comunidades, su calidad de vida tiene una mejoría significativa. Prieto asegura que aprovecharán la energía durante las campañas de salud que desarrolla el MAC en el territorio. Con electricidad, ya pueden llevar equipos médicos a las rancherías y brindar un servicio más completo.

Otro dato interesante es que los hombres han aprendido a usar máquinas de cortar cabello eléctricas. Quienes se han familiarizado con la herramienta están trabajando como peluqueros ocasionales en sus comunidades y eso está dinamizando sus sistemas económicos internos.

 

 © Twitter @CamiloPrietoVal

 © Movimiento Ambientalista Colombiano

 

Las comunidades están felices con los beneficios que han percibido hasta ahora. Del proyecto se están beneficiando 1.980 indígenas, por eso el MAC pretende replicar la idea en Vichada y Guainia en los próximos meses, si los recursos con los que cuentan se lo permiten.

Un sistema generador de energía solar como los que implementa este proyecto cuesta al menos 10 millones de pesos,  además de los costos de transporte e instalación. La iniciativa requiere una inversión alta que hasta ahora se paga con dinero donado por voluntarios en todo el país y empresas que deciden donar sus servicios.

Mientras el MAC reúne más recursos para instalar otros  sistemas de fotoceldas en la Alta Guajira, trabaja en otras iniciativas que adelanta en la zona. Construyeron cinco aulas ambientales para “generar discusión acerca del medio ambiente y fortalecer la apropiación territorial”.  Los espacios fueron adecuados dentro de las rancherías, en lugares indicados por los palabreros de cada comunidad, las autoridades máximas dentro de la cultura Wayuu. 

En las aulas hay un profesor permanente que dicta dos talleres semanales en wayuunaiki, la lengua nativa de los indígenas. Así, el Movimiento ha contribuido también a disminuir la deserción escolar. "Con todo el proyecto, las aulas y los sistemas de energía, pretendemos alcanzar distintas metas de desarrollo sostenible relacionadas a energías, medio ambiente y educación en la región", asegura Prieto. 

 


Por: María Fernanda Matera Sandoval | Periodista
@MafeM_

 

 

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