Niños del campo celebran su día cuidando la naturaleza

abril 25 de 2020

El Día del Niño cogió al país en medio de una pandemia y con la población confinada. Pero en las zonas rurales colombianas hay menores que no desaprovecharon la oportunidad para refrendar su compromiso con el medioambiente a través del juego y la curiosidad..

Niños del campo celebran su día cuidando la naturaleza

| | Por: Juan Camilo Mantilla


Por: Ángela María Agudelo Urrego
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‘Polinizadores del territorio’ es una escuela sin fronteras que cuida y defiende la naturaleza. Acoge a unos 300 niños y jóvenes campesinos de Antioquia, Santander y Meta, tres departamentos con problemáticas ambientales. A través de actividades, recorridos y lecciones, los 'estudiantes' y ‘profes’ reflexionan sobre el valor de la vida y el medio ambiente, incluso en medio de la cuarentena.

 

Andrés Jiménez y Juan Camilo Mantilla son voceros y representantes de la escuela y del proyecto. Cada mes, viajan a los departamentos para acompañar los procesos educativos y encabezar una jornada lúdica que dura todo un día. Pero, el aislamiento y la cuarentena nacional los obligó a quedarse en sus casas, frenar sus traslados e ingeniarse una manera didáctica para aprender y enseñar a la distancia.

 

Las clases no han parado y los ‘profes’ aprovecharon los canales virtuales. En Facebook e Instagram tienen la página ‘Somos Polinizadores’, donde comparten publicaciones, videos caseros y piezas didácticas para aprender y compartir el conocimiento. Además, cada departamento tiene un grupo en WhatsApp para hacer llamadas, enviar material pedagógico y recomendaciones, y hacer un seguimiento a las dinámicas de cada territorio. Por otro lado, la cuarentena les ha permitido trabajar en la sistematización de la escuela.

 

 

 


«No me gustaría que por ambición las personas dañen los bosques y acaben con los hogares de los animales»

Andrés Camilo, 9 años. San Vicente de Chucurí, Santander.


 

© Juan Camilo Mantilla

La escuela se creó en el 2018. Primero, crearon y definieron la propuesta de cada territorio. Le dieron un sentido a lo que querían. Luego, en octubre, inició la fase del enamoramiento. Juan Camilo recuerda que empezaron los grupos de trabajo y las actividades en fincas o en sus propias casas. A finales del año pasado, siguieron con la etapa de reconocimiento y cuidado. Allí definieron el plan investigativo y el trabajo que realizarían junto a los niños.

 

Durante este proceso se encontraron con una dificultad que hizo las veces de motivación. En el campo colombiano, el relevo generacional significa un problema. Los jóvenes prefieren migrar a las ciudades y el campo está envejeciendo. Por eso, la Escuela ofrece un proyecto entretenido y pedagógico que atraiga a los niños y les permita conocer más sobre los lugares que habitan. Es una posibilidad para enamorarse más de la naturaleza y del trabajo comunitario que se hace dentro de los municipios, cuenta Juan Camilo. 

 

La escuela trabaja tres temas clave: el agua, las aves y los mamíferos. Los pequeños ‘polinizadores’ han hecho avistamiento de aves, siembra de alimentos orgánicos, cuidado de semillas, jornadas de protección de ríos y quebradas, y reconocimiento de la flora y la fauna de sus territorios. Juan Camilo cuenta la emoción de los niños al encontrar especies que antes no habían visto o al cruzar por zonas desconocidas de su propio municipio. Los recorridos se convierten en una aventura que va de la mano con la sorpresa y la curiosidad.

 

©Juan Camilo Mantilla

 

 

 

 

 

 

 


«Deseo que la naturaleza se sane»

Sara, de 9 años, en Támesis, Antioquia.


 

Además de la labor hecha por Juan Camilo y Andrés, cada departamento cuenta con un dinamizador local. Estos integrantes están encargados de la convocatoria, de asegurar la continuidad de los talleres y estar en contacto con Juan Camilo y Andrés. El proyecto cuenta con el apoyo de la organización ambientalista Censat Agua Viva, el Movimiento Social en defensa de los ríos Sogamoso y Chucurí de Santander, la Red de Acueductos Comunitarios de Villavicencio, el Colectivo Ambiental Chambires de Cumaral (Meta) y el Cinturón Occidental Ambiental COA del Suroeste de Antioquia.

 

Cada clase y jornada es una oportunidad para sembrar semillas de cambio y reflexión. Carolina Zamora, integrante de Censat Agua Viva, cree que la importancia de esta escuela radica en el reconocimiento de los niños y niñas como defensores de la naturaleza y de sus derechos universales. Este trabajo les da la posibilidad de ser también mensajeros del cuidado y la responsabilidad que todos, como sociedad, tenemos con el medio ambiente. Las niñas y los niños del campo tienen mucho que aportar al cambio que necesita nuestro planeta ya que tienen una conexión directa con la tierra -cuenta Carolina-. Desde pequeños se han formado en agricultura, cuidado de animales, la importancia del agua. Esto los convierte en verdaderos polinizadores del territorio

 

La Escuela ha mezclado las risas, la diversión y la pedagogía. Cada actividad significa una nueva lección para que niños y niñas desarrollen una conciencia ambiental para entender la importancia de cuidar la naturaleza. Los aprendizajes y recorridos son un llamado a respetar la vida, sobre todo en la actualidad, un momento en el que es prioridad detener la destrucción del medio ambiente.

 


«Qué viva el cielo, que viva el sol que vivan las aves, con su color»

Daniel de 8 años de La Playa, Meta.


 

 

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© Juan Camilo Mantilla

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