marzo 15 de 2021

No estaban estudiando para el ICFES

Por: Juan Carlos González

El debate no lo quiero centrar en el bombardeo al campamento del grupo disidente de las Farc, liderado por alias Gentil Duarte, sino en las palabras del Ministro de Defensa cuando señaló que los menores muertos “no estarían aprendiendo para el ICFES” y sí, ministro, no estaban estudiando y menos para presentar la prueba de Estado.
 

No estaban estudiando porque Danna Lizeth Montilla, esa jovencita de 16 años que murió en el bombardeo, sencillamente no tenía internet para hacerlo. Tal como lo relató su papá, tuvo que irse de la casa para donde unos familiares que sí tenían conexión y luego fue reclutada a la fuerza.
 

Y si un menor es reclutado en las zonas con presencia de grupos armados tiene dos opciones: tomar el fusil o que lo maten. Así me lo narró una vez un conductor que me llevó de una vereda de Arauquita a Arauca. Pedro, como lo llamaré, tenía 13 años y caminaba 7 kilómetros diarios para ir a la escuela, un día llegó un camión de estacas y lo subió a él y a sus compañeros de colegio. Los llevaron a un campamento y los formaron. Les informaron que sus captores era la guerrilla del ELN y luego preguntaron quién no quería estar allí. Quién levantó la mano le dispararon en la cabeza con un fusil, el resto aceptó “de buena manera” ingresar al grupo.
 

Pero volviendo al tema del por qué no estarían estudiando para el ICFES, si los papás de Danna Lizeth Montilla no tenían para pagar internet mucho menos los $47.500 pesos que vale la prueba de ICFES, y es seguro que tampoco para mandarla a estudiar a una universidad.
 

Piensen que muchos de los jóvenes en zonas rurales no tienen la posibilidad de ingresar a una universidad y que para el caso del Guaviare las tasas de transición inmediata de la educación media a la superior (es decir el número de estudiantes que se gradúan de colegio y pasa a la universidad, inmediatamente) es de apenas del 23%, según cifras de 2016 del Ministerio de Educación.
 

Es decir que de 100 jóvenes que se gradúan en el departamento, 23 ingresan a la educación superior. La cifra no sería tan mala si uno no supiera que en esa carrera final por graduarse de bachillerato ya han desertado en el camino, desde la primaria y año a año en el bachillerato niños y niñas porque deben trabajar, o se embarazan y no regresan, o porque no tiene internet, o son reclutados por grupos armados ilegales o porque mueren. Entonces sabríamos mejor que de 100 niños que empiezan primero de primaria muy pocos llegan a la universidad, no sólo en el Guaviare sino en muchos departamentos del país.
 

La pregunta ministro que habría que hacerse es ¿cómo promover condiciones de desarrollo regional, a través de la educación rural? que permitan que los jóvenes no terminen reclutados a la fuerza por grupos ilegales.
 

Las zonas rurales y rurales dispersas requieren de una política de desarrollo macro y estratégica en varios frentes: salud, seguridad, economía, ambiental, etc. Y sobre todo con la educación como principal pilar. Sobre esta última se debe invertir en la oferta de programas de formación, pertinentes para las zonas: infraestructura universitaria, registros calificados rurales, docentes universitarios rurales, internet y servicio de energía permanente, etc. Y en la demanda: becas para estudiantes rurales, nivelación académica, calidad y pertinencia de la educación media, etc.
 

El reto es grande y se necesita de voluntad política de muchas carteras del Gobierno Nacional. Solo así dejaremos de llorar a nuestros jóvenes y pasaremos a celebrar sus logros. Ministro, sea parte de este cambio desde su cartera. Rescate a los jóvenes reclutados, no los ataque como si fueran “máquinas de guerra” como usted los denominó; véalos como seres humanos que desean formación integral, como todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de nuestra Colombia rural.


Juan Carlos González González es comunicador social y periodista, consultor en proyectos de desarrollo regional y educación superior rural y coordinador nacional de la estrategia Campo UNAD de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia - UNAD. 


 


Las opiniones de los columnistas en este espacio son responsabilidad estricta de sus autores y no representan necesariamente la posición editorial de SEMANA RURAL.


 

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