Nuevo informe revela la violencia paramilitar de la familia Isaza

octubre 08 de 2020

Un informe del Centro Nacional de Memoria Histórica da cuenta de la historia del grupo paramilitar de Ramón María Isaza desde su origen en 1977 hasta su desmovilización en 2006. ¿Qué encontró y cómo sigue afectando el ‘fantasma’ de este grupos a las regiones?.

Nuevo informe revela la violencia paramilitar de la familia Isaza

| Según un informe lanzado este año por el CNMH, en Colombia habían 39 estructuras paramilitares en 30 departamentos del país. | Por: Archivo Semana


Por: Natalia Prieto C
@NataliaPC_

A partir de las voces de 462 exparamilitares, 64 víctimas y 205 personas voluntarias se les da forma a casi tres décadas de crímenes en el Magdalena Medio. Masacres, narcotráfico, violencia de género y toda clase de violaciones a los derechos humanos son presentadas en el informe “Isaza, el clan paramilitar: las autodefensas campesinas del Magdalena Medio”

 

Como parte de la serie de informes sobre el origen y la actuación de los grupos paramilitares en las regiones, en esta entrega explican de forma cronológica la victimización de los pobladores de estos territorios tras la imposición de un régimen de violencia que en algunos lugares se prolongó, incluso, por 35 años.

 

La investigación da cuenta de los orígenes del grupo paramilitar de Ramón María Isaza Arango desde 1977; su cooptación por Henry Pérez a partir de 1983; su particular guerra con Pablo Escobar desde 1991; y su recomposición a partir de 1994, primero como Autodefensas de Ramón Isaza, luego en 1998 como Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (ACMM) y desde el 2000 como el Bloque Magdalena Medio que terminó expandiéndose a zonas del oriente antioqueño, Caldas, Tolima y Cundinamarca, hasta su desmovilización en 2006.

El informe, que obedece a una serie de investigaciones creada por la ley 1424 del año 2010 para aportar al esclarecimiento de la verdad del fenómeno paramilitar en Colombia, es el sexto de su naturaleza y el tercero sobre las estructuras que se originaron al sur del Magdalena Medio. Estas son sus principales revelaciones:

 


Origen de los ‘escopeteros’ como una “organización social”

El informe enfatiza que los llamados escopeteros, “más que una denominación de un grupo específico, hacía referencia al rol que algunos campesinos cumplían dentro de la organización paramilitar: eran los guías, los informantes y el apoyo tanto del Ejército como del que denominaban El Grupo. Este último entrenado o dedicado a labores de ejecución de acciones armadas contra los que consideraban colaboradores de la guerrilla y que acudía para atender alertas sobre presencia subversiva”

 

Camilo Ernesto Villamizar Hernández, coordinador del equipo de investigación y relator principal, explicó a Semana Rural que durante la investigación el equipo encontró que, en sus inicios, esta figura era la de una “organización social” en los años 70.Una figura de origen campesino en la que, por ejemplo, si había un jaguar que se estaba comiendo el ganado, los hombres del lugar se reunían con sus escopetas y daban caza al jaguar”, aseguró.

 

Esto explica, en parte, los orígenes del “relato histórico de legítima defensa” que profesaba el clan. Posteriormente, frente a un evidente abandono del Estado, se legitimó la acción paramilitar a través de la suplantación del mismo y se construyó una identidad en torno al paramilitarismo. El miedo a la guerrilla justificaba el mantenimiento del control y la regulación de los paramilitares en las poblaciones en las que estaban consolidados.

 


Víctimas de un conflicto ‘no reconocido’

Mucho se habla de la confrontación entre Isaza y Escobar, sobre todo por las diversas historias que se han llevado a la televisión nacional e internacional. En medio de este ‘drama de telenovela’, la realidad es que al día de hoy muchas víctimas de este enfrentamiento están esperando a ser reconocidas como tales.

 

En esa confrontación murieron muchas personas civiles por operaciones que hacía el cartel de Medellín en La Dorada. Esas personas no fueron reconocidas como víctimas porque no era un grupo guerrillero o un grupo paramilitar el que había causado las heridas. El cartel de Medellín no es considerado por la ley como parte del conflicto, cuando obviamente el narcotráfico ha sido parte oficial de este”, explica Camilo Villamizar.

 

La relación de Pablo Escobar y Ramón Isaza siempre fue tensa debido a su relativa vecindad y la presunta amistad de Escobar con el ELNdice un apartado del informe—. Los pobladores debían soportar el allanamiento de sus moradas y lesiones personales de un grupo que buscaba al otro”. 

 

Sin embargo, Villamizar hace énfasis en que los enfrentamientos no fueron como los han vendido las telenovelas.La realidad es que no fue una confrontación entre dos ejércitos o algo por el estilo, no había algo como una ‘resistencia heroica con pocos hombres’ al gran caso de Pablo Escobar. Fueron más bien un cúmulo de acciones entre los grupos”, asegura el investigador.


El ‘fantasma’ del paramilitarismo sigue en las regiones

El régimen de violencia con el que el clan Isaza mandó desde el año 77 hasta el 2006 es muy difícil de superar.Más de 30 masacres del frente Omar Isaza en el oriente de Caldas y en el Norte de Tolima; acciones como masacrar a 17 personas sin razón alguna durante una celebración de amor y amistad en el corregimiento de Frías; y muchas historias más son cosas que a uno como ser humano no le deben dejar nunca de sorprender”, reflexiona Villamizar.  

 

Pero el drama del paramilitarismo aún no ha terminado, pese a la desmovilización de buena parte de sus grupos tras el Acuerdo de Paz que firmó el gobierno de Álvaro Uribe en el 2005. Al día de hoy, las regiones que fueron más afectadas por este fenómeno se mantienen en un estado de “vigilancia permanente”, de intranquilidad. Los municipios parecen haberse ‘acostumbrado’ a esa figura autoritaria que comandaba los territorios.

 

Todo el mundo se siente observado, todo el mundo pregunta quién es quién y el forastero no suele ser bienvenido o es mirado con desconfianza”, explica Villamizar sobre los traumas y los cambios culturales que dejó el conflicto.Todos estos temas de acción y regulación tan profundos donde supuestamente hacían justicia con mano propia contra delincuentes menores, pero que ahora sabemos que la mayoría de los casos eran falsas justificaciones para cometer estos atentados, genera que muchas personas extrañen ese periodo. Hay un impacto sobre la cultura de la gente y la legitimación de la violencia", añade.

 

Después de los procesos de desmovilización entre los años 2005-2006 y el rearme entre 2006-2017 la estigmatización y el daño colectivo a los habitantes de estos territorios no termina. Uno de los hijos de Ramón Isaza, alias Roque, siguió delinquiendo hasta que fue castigado en el 2012. Pero incluso hasta finales de 2018 se escuchaban denuncias de que parte de esta familia estaría involucrada en esa continuidad de la violencia. 

 

En días pasados varios de estos municipios amanecieron con los grafitis de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia. Si bien la confrontación disminuyó con la desmovilización paramilitar, si bien disminuyeron muchos de los delitos que cometían estos grupos como las masacres, el desplazamiento forzado masivo o las desapariciones, vuelve esa sensación de zozobra por ver nuevamente estos municipios grafiteados”, expresa con preocupación el investigador, quien encontró que muchos de los desmovilizados consideran que el narcotráfico es la piedra angular del fenómeno de rearme, tanto en la exportación de cocaína como en la distribución del microtráfico en centros urbanos.

 

Aunque sea una tesis que genera controversia, varios miembros de la comunidad creen que hoy la principal diferencia radicaría en que si bien “siguen presentes”, no afectan como antes a la población civil y los homicidios se producen por ajustes de cuentas entre ellos mismos. La afirmación, pese a que no proviene de autoridades, de entrada recuerda todas las ocasiones en que se han tratado como “asuntos de faldas” o “problemas personales” las violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Por eso, el reto será investigar cada caso y encontrar las causas y sus responsables. En esto, la tarea sigue siendo grande.


Para conocer el informe completo, ingrese a este enlace.


 

 

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