julio 12 de 2018

Columna sin editar Rosmery Quintero | OCDE y las oportunidades para el agro colombiano

Por: Rosmery Quintero

Luego de 4 años de arduo trabajo, el pasado 30 de mayo Colombia logro formalmente su ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Con esto, nuestro país se convierte en el   miembro número 37 de dicha organización, y el tercer país latinoamericano en ingresar a la misma, tras México y Chile.

 

Con lo anterior, Colombia da un gran paso en la modernización de la gestión estatal, económica y social, dado que los países miembros de la OCDE, son ejemplo de buenas prácticas de gobierno ante el mundo. Esto sin duda, mejora las   perspectivas de crecimiento a largo plazo, así como su imagen ante los inversores extranjeros, quienes prefieren aportar sus capitales, en aquellos territorios donde existan las condiciones de estabilidad necesarias para su crecimiento.

 

Ahora bien, para poder aprovechar al máximo los beneficios de pertenecer a este organismo, es necesario que nuestro país continúe realizando importantes reformas de orden político y económico. En este sentido, sería vital el desarrollo de estrategias que apunten al aumento de la productividad y competitividad de los sectores claves de la economía; en especial, el agropecuario.

 

Nuestro país presenta grandes brechas sociales y económicas entre los centros urbanos y las zonas rurales dispersas, las cuales incrementaron por motivos inherentes al largo conflicto armado. Sin embargo, el panorama actual es diferente; el postconflicto es una realidad que prevé grandes oportunidades, puesto que el sector productivo agroindustrial será el verdadero jalonador del desarrollo para aquellas regiones históricamente olvidadas.

 

La OCDE reconoce esto, y en su informe de revisión de políticas agrícolas (2015), afirma que Colombia ha tenido significativos avances en lo que a gestión agropecuaria se refiere, sin embargo, para que   alcance el potencial esperado, se requiere un rediseño de políticas que propendan por la mejora del entorno económico y regulatorio en dicho sector. Esto inevitablemente, impactará en la reducción de los altos índices de desigualdad que se tienen en este ámbito.

 

El centro de las propuestas que la OCDE hace para nuestro país es el aprovechamiento de los diferentes tratados de libre comercio que tenemos, mediante el aumento de la productividad y competitividad de las más de 43 millones de hectáreas agrícolas con que cuenta. En este sentido, la Organización recomienda que:

 

  1. El apoyo a la agricultura debe centrarse en reformas estructurales a largo plazo, partiendo de un reajuste de las partidas presupuestales, así como énfasis en la mejora de la infraestructura de transporte.

 

  1. La mejora de los derechos sobre la tierra y la utilización del suelo deberían contribuir al crecimiento a largo plazo del sector agrícola, se debe priorizar la actualización del catastro multipropósito, así como garantizar y registrar los derechos sobre la tierra.

 

  1. Mejorar el marco institucional de la política agrícola, se requiere una mejora de la institucionalidad encargada de la gestión del sector, así como una mejor integración entre carteras que tiene impacto sobre el desarrollo agropecuario.

 

  1. Reforzar el sistema de innovación agrícola, este es el aspecto que más importancia tiene, debido a su relación directa con la productividad de las unidades agropecuarias. es importante que se mejoren los instrumentos de asignación presupuestal y que se priorice la asistencia técnica a los agricultores de menor tamaño.

 

  1. Mayor integración en los mercados agroalimentarios internacionales, para aprovechar de mejor manera los tratados de libre comercio, se debe evaluar la franja de precios y de ser necesario, migrar a un sistema más provechoso. Mejorar el sistema fitosanitario con revisiones de calidad en puntos específicos de la cadena.

 

En conclusión, pertenecer a la OCDE es un gran logro para nuestro país, y una gran oportunidad para impulsar el desarrollo social partiendo de la mejora productiva de nuestro sector agroindustrial. Es necesario que la institucionalidad publica (nacional, departamental y local), la academia y el sector empresarial, nos focalicemos en la labor; para ello, se necesitaran recursos que permitan aprovechar la oportunidad, y que no se convierta en un factor que incremente la complejidad de hacer empresa en Colombia.

 

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