Las jóvenes de Carepa que derribaron el tabú de la sexualidad

febrero 04 de 2021

Forman parte de Poderosas de Urabá, una propuesta educativa para enseñar sobre los derechos sexuales y reproductivos, y empoderar a las jóvenes de la región. Esta es su historia.

Las jóvenes de Carepa que derribaron el tabú de la sexualidad

| | Por: Cortesía Poderosas Urabá (círculo de niñas y jóvenes de Carepa, Antioquia)


Por: Ángela María Agudelo Urrego
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A sus catorce años, Karol Yineth Plaza descubrió su mayor poder. Corría el 2019 cuando conoció a la ‘profe’ Lina Corredor, quien acababa de llegar a Carepa, municipio del Urabá Antioqueño. Era una heroína que vestía jean y camiseta, y que hablaba con una habilidad hipnótica, casi mágica, sobre la educación sexual, un tema que solía ser incómodo e incluso un tabú. Karol la escuchaba con atención. Aprendió que cualquier tipo de acoso está mal, que “el consentimiento es el apellido del sexo” y que su cuerpo también es un territorio. Ese año dejó el miedo, contó su experiencia y deseó que ninguna otra niña y joven fuera víctima de acoso. Reveló la fortaleza que tenía en su corazón y advirtió que, al igual que ‘su profe’, ella también era una mujer poderosa.


Hoy Karol tiene quince años y en su voz no queda rastro del temor ni de las dudas. Es una joven valiente que habla con berraquera y replica esas lecciones que la ‘profe’ le enseñó en su momento. Lina, orgullosa y feliz de lo que ha logrado, cuenta que es tan solo una de las heroínas que trabaja en Carepa para ayudar a las niñas y jóvenes del municipio. Sus colegas son otras profesoras, cuyo poder más grande es el que brota desde la pasión. Lina, Catalina Mora, y otras ‘profes’ de Carepa crearon Poderosas Urabá, una red de docentes que promueve la educación sexual integral para niñas y jóvenes del municipio antioqueño.


El origen de esta iniciativa surgió a más de 500 kilómetros de distancia, donde las olas del Caribe reposan en las playas cartageneras. Mariana Sanz de Santamaría llegó en el 2018 a Barú para enseñar en uno de los colegios locales. Mariana hacía parte de Enseña por Colombia, un movimiento que lleva profesionales interesados en la educación a colegios con altas necesidades. Durante su experiencia notó que la sexualidad era un tema invisible, y que factores como la menstruación y la inasistencia escolar estaban relacionados. De acuerdo con la Fundación PLAN, una de cada tres mujeres no asiste al colegio cuando tiene el periodo. Las niñas de Barú no eran la excepción. Desde ahí, Mariana le apostó a la pedagogía y la confianza, y creó Poderosas Colombia. Inició con los círculos de mujeres, unos espacios de diálogo para brindar información, compartir experiencias y realizar actividades alrededor de varios temas como el cuerpo femenino y la maternidad deseada.


Los buenos resultados no tardaron en llegar. Con su gestión, Mariana logró reducir el embarazo adolescente en 76%, formó a más de 40 jóvenes en derechos sexuales y reproductivos, y creó una alianza con Profamilia para entregar más de 300 anticonceptivos. Además, fortaleció las habilidades en lectoescritura, oratoria, argumentación y liderazgo, y repitió los encuentros en las comunidades de Santa Ana e Islas del Rosario. Luego de dos años, Mariana regresó a Bogotá pero sus estudiantes poderosas tomaron la batuta y continuaron con el proceso.
 

    

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© Poderosas Colombia en Instagram


Mientras, Lina y Catalina apenas estaban en la mitad de su proceso con Enseña. Ambas vivieron y trabajaron en Carepa durante el 2019. En diciembre, regresaron a Bogotá y junto a otras cuatro profesoras, decidieron replicar el trabajo de Mariana pero en Urabá. “Hagamos esto en Carepa —les dijo Lina, aunque reconocía que el desafío era mayor por la cantidad de habitantes, el número de colegios y docentes, y el contexto de Urabá. Según el Observatorio Colombiano de Mujeres, Antioquia es el departamento con más embarazos adolescentes en toda Colombia—. Hagámoslo a lo grande y empecemos a soñar”.

 

Así surgió Poderosas Urabá. Al inicio, convocaron a niñas y jóvenes de décimo y once de cuatro colegios de Carepa. Fue un éxito: el 98% de sus estudiantes aceptaron y decidieron convertirse en Poderosas. Su momento era después de clases, pues las ‘profes’ identificaron algunas barreras invisibles que impiden hablar, de una manera segura y con confianza, en los salones. Había tensión, miedo o recelo por parte de los compañeros hombres, o de los funcionarios que aún están ligados a una educación demasiado tradicional.

 

Iniciaron con los encuentros presenciales y, antes de la pandemia, alcanzaron a realizar dos. Las sesiones virtuales no eran una opción debido a la falta de dispositivos y la nula conexión a internet en las zonas rurales del municipio. El coronavirus supuso un desafío inesperado para las ‘profes’ y duplicó su trabajo, por lo que Lina y sus compañeras prefirieron esperar y reanudar cuando la situación mejorara. “Nos preguntaban «Profe, ¿cuándo vuelve Poderosas?» o «¿por qué no hacemos la clase por llamada?» —recuerda Lina—. Nosotras nos negamos. Les respondimos que nos organizaríamos y que lo haríamos bien, como ellas se lo merecían y nosotras lo habíamos soñado”.

 

La espera valió la pena. Hoy, Poderosas Urabá trabaja en los seis colegios del municipio (La Cadena, La Provincia, El Cerro, Piedras Blancas, Luis Carlos y José María) y cuenta con el apoyo de 10 profesoras. Sin embargo, Lina y Catalina coinciden en que su labor significa más que enseñar. También son psicólogas, enfermeras, y hasta hermanas mayores.Las ‘profes’ son muy buenas, nos enseñan cosas que no imaginamos y nos ayudan a mejorar —cuenta Karol—. Tienen una habilidad para que uno sienta confianza y no miedo de hablar sobre esos temas difíciles. La ‘profe’ Lina me decía «No me veas como tu profesora sino como tu amiga, como una mujer que también puede pasar por las mismas cosas»”. Al igual que otras regiones del país, en especial aquellas golpeadas por el conflicto armado, ellas se convierten en aliadas dentro y fuera de los salones de clase.
 

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© Cortesía Poderosas Urabá


Este año, Poderosas Urabá tiene un cronograma de acuerdo con el calendario escolar para retomar sus actividades. El trabajo estará dividido en dos partes: la primera etapa será de enero a mayo, y se enfocará en la formación de dos lideresas por cada colegio, y la segunda, de junio a noviembre, para difundir lo aprendido en la primera fase. Karol está emocionada e impaciente, pues ella será una de las estudiantes que participará en la etapa uno. Estará encargada de aprender, preguntar y descubrir más cosas para luego, contarle a sus compañeras de La Provincia.

 

Debido a la pandemia, realizarán jornadas en alternancia con las profesoras de Urabá y con el acompañamiento telefónico de Lina, Catalina y las otras ‘profes’ Poderosas. En total, serán nueve sesiones con ocho módulos: ‘el autoreconocimiento’, ‘la anatomía femenina’, ‘mi cuerpo, mi territorio’; ‘sexualidad’, ‘consentimiento’, ‘maternidades deseadas’ y ‘violencia’.  Es decir, cada tema corresponderá a un círculo, que durará de tres a cuatro horas. Además, respetarán esas reglas que estipularon en un principio, como “lo que se habla en el círculo se queda ahí, debemos hablar en primera persona, vamos a reconocer nuestras emociones y no vamos a asumir”. “Los módulos refuerzan el poder de decisión. Nosotras no les damos un manual de cómo tienen que ser o cómo actuar —cuenta Catalina—. Claro, queremos fortalecer un proyecto de vida, pero la idea no es imponer. Queremos ciudadanas y ciudadanos activos, y garantizar el reconocimiento de sus derechos, sobre todo los sexuales y reproductivos”.

 

La segunda fase se centra en que lideresas estudiantiles y sus ‘profes Poderosas’ repliquen en sus colegios lo que aprendieron en la primera fase. Tienen tres objetivos: tener capacidad instalada, garantizar una transferencia de conocimiento y una metodología directa con estudiantes y profesores, y fortalecer un proyecto de educación sexual integral según el contexto y las necesidades del territorio.
 

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© Cortesía Poderosas Urabá


Nacimos el año pasado pero la idea es continuar”, dice Lina. Poderosas Urabá quiere llegar a otros municipios cercanos como Apartadó o Chigorodó, e incluso a otros rincones del país. Dentro de su lista de objetivos también está Poderosos Urabá, una oportunidad para que los niños y jóvenes aprenden y conversen sobre nuevas masculinidades. Ya cuentan con el diseño y el currículo de la propuesta, pero falta encontrar a los ‘profes’ poderosos que la lideren. Lina y Catalina admiten que sus estudiantes confían en ellas, pero que no es lo mismo que hablen de ciertos temas como el deseo o la sexualidad que si lo hablan con un hombre.

 

Sin embargo, las ‘profes’ reconocen que el dinero es una traba importante. Durante el último mes, tocaron puertas y buscaron alianzas con organizaciones como la Fundación Uniban y la Secretaría de Educación y de Salud, pero aún no han recibido una propuesta económica. Lina y Catalina alzan su voz y reiteran las veces que sea necesario: requieren apoyo económico para sostener el proyecto y ayudar a más personas.


Ambas viajarán el sábado a Carepa para iniciar con el módulo 2021. Regresan con esperanza y alegría, pues anhelan reencontrarse con sus estudiantes y que a fin de año puedan contar más de 600 beneficiarias. Mientras, Karol cuenta los días para iniciar su formación como lideresa estudiantil y, con una risa inocente, dice que si fuera por ella cambiaría el mundo para eliminar tanta injusticia: “Quiero que las demás sepan qué tan importante es aprender, porque a veces suceden cosas y uno no sabe cómo actuar, qué pensar, cuáles son nuestros derechos. Quisiera darle importancia a las cosas que lo necesitan, como las violaciones, los acosos, los embarazos a temprana edad…”. Lina, Catalina y las otras 'profes' confían en que será así. Anhelan que sus estudiantes logren romper las barreras invisibles, eliminar los tabués y superar el miedo que aún ronda por la región. Sobre todo que, al igual que Karol, descubran esa fuerza que oculta el temor, esa valentía y berraquera que brota desde el corazón y las convierte en las niñas, jóvenes y mujeres Poderosas de Urabá.
 

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© Cortesía Poderosas Urabá


¿Cómo ayudar a Poderosas Urabá?

Para obtener recursos y garantizar su sostenibilidad, Poderosas de Urabá vende una camiseta y una bolsa de tela con el logo del proyecto, diseñado por las estudiantes de la cohorte 2020. Con el dinero también quieren apoyar a más niñas, en especial a aquellas que viven en las veredas o no tienen el dinero suficiente para ir hasta el pueblo.

 

En este enlace podrán realizar la compra de los productos, también disponibles en sus redes sociales (Facebook e Instagram). Poderosas Colombia tiene envíos nacionales y espera hacer envíos internacionales, ya que personas de México y Estados Unidos han expresado su interés en adquirir ambos productos.

 

Si quieren apoyar o conocer a Poderosas Colombia, pueden visitar su perfil en Instagram.

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