Un salvavidas para los arrecifes coralinos

septiembre 30 de 2019

Los corales son una barrera natural que protege del fuerte oleaje a las costas y hoy están a punto de desaparecer por el cambio climático y la contaminación que los amenaza. Ante está situación, varias entidades de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, adelantan un programa de restauración a gran escala de los arrecifes coralinos. .

Un salvavidas para los arrecifes coralinos

| La meta para este año es haber trasplantado 4.000 colonias de coral. | Por: Coralina


Por: Leonardo Numpaque Moreno
@leonumpaque

Miles de turistas llegan cada año a las playas de San Andrés con el fin de presenciar los arrecifes coralinos, sus colores y su biodiversidad. Sin embargo, desconocen la importancia de ellos y el estado de deterioro en el que se encuentran.

“Se suele entender que los corales son plantas, pero en realidad son animales y los arrecifes en donde están son considerados rocas,  pero funcionan como guarderías de huevos de muchos peces que nosotros consumimos", explica Rubén Alzate, biólogo marino de Coralina y uno de los líderes del programa de restatuación de los arrecifes coralinos.

El biólogo agrega que los arrecifes de coral tienen una biodiversidad  comparable con la selva del Amazonas y protegen los pastos marinos, los manglares y la línea costera. Esto permite mantener el sostenimiento de las playas.
 

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La acidificación del mar consecuencia del calentamiento global es una nueva amenaza contra los corales en todo el mundo. ©Coralina

Sin embargo, los corales no han sido inmunes al accionar de los humanos que han traído contaminación y el cambio climático está afectando directamente la supervivencia de estos ecosistemas.

Por eso en el archipiélago se inició un proyecto de restauración a gran escala de los arrecifes coralinos a finales de 2017. Buzos profesionales, científicos, voluntarios y la comunidad raizal, representada por los pescadores artesanales, participaron de esta iniciativa que logró sembrar más de 13.000 fragmentos de coral y construyeron ocho guarderías masivas con una capacidad para 20.000 fragmentos.

La restauración se realiza con pedazos de coral del tamaño de un dedo de la mano. Estos pedazos son llevados a una zona priorizada, casi siempre entre los 8 y 10 metros de profundidad y allí son atados a unas cuerdas que están ancladas, luego con el pasar del tiempo va sacando ramificaciones para trasplantarlas en los arrecifes.

“En 2018 este proyecto fue considerado como uno de los más grandes en América Latina, ahora tiene mayor apoyo de las entidades del Estado, entendiendo que la restauración y recuperación de los arrecifes coralinos es posible”, dijo Alzate.
 

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Después de 18 meses que el cultivo de coral haya crecido y ramificado es trasplantado y fijado a los arrecifes para que continue la restauración ©Coralina

SEMANA RURAL, conoció de primera mano este programa de restauración coralina, durante una inmersión guiada por Adolfo Salinas quien desde hace 35 años es instructor de buceo y líder de la empresa Buconos, una de los principales aliadas de la Corporación Ambiental Coralina. 

Adolfo empieza su guía con una inducción de lo que es el buceo y recalca que es una actividad muy antigua “el hombre desde el comienzo se metió al agua para pescar, divertirse o esconderse”. Además, detalla las medidas de seguridad que se deben tener bajo el agua y la debida manipulación de los equipos.

“El calentamiento global está haciendo mella en los ecosistemas oceánicos. Con esta actividad -el buceo- buscamos que la gente se enamore del mar y lo cuide", dice Alfonso.
 


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Antes de sumergirse Alfonso cierra los ojos y pide permiso al mar para entrar, pues dice que este mundo acuático es hermoso pero se debe respetar todo lo que se encuentra debajo.

Iniciando el trayecto a pocos metros de profunidad, es posible ver los primeros corales que adornan el océano, los peces poco a poco comienzan a salir de los arrecifes y los pastos marinos se mueven al ritmo de la corriente del mar. Contemplar la inmensidad del océano y su biodiversidad, como dice Alfonso, hace que las personas respeten la vida del marina y entienden la importancia de conservar estos ecosistemas.
 

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Pescadores artesanales, buzos y vountarios han hecho realidad este programa de restauración. © Coralina

´Reforestando´ el mar

El recorrido debajo del agua continúa hasta llegar a un cultivo de corales que ha sido restaurado gracias a los transplantes de fragmentos realizados en el archipiélago en 2018, especialmente del coral cuerno de ciervo (Acropora cervicornis) y el coral cuerno de alce (Acropora palmata), especies vitales para la formación de arrecifes de rápido crecimiento.

Luego de los transplantes realizados, los voluntarios de esta iniciativa han realizado labores de cuidado y mantenimiento a estas guarderías durante 18 meses. "Cuando los fragmentos han alcanzado el tamaño de un balón de baloncesto se convierten en colonias y son trasladadas a los arrecifes", agrega Alzate.

Actualmente se han desplazado 3.000 colonias y para final de 2019 la meta es llegar a las 4.000.
 

 

«La restauración y recuperación de los arrecifes coralinos es posible»

Rubén Alzate

¿Es suficiente la restauración para solucionar el problema?

Juan Carlos Gutiérrez, biólogo de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, AUNAP, dice que este trabajo es loable y admirable pero asegura, que antes se deben tomar otras medidas para que la restauración tenga éxito. “Primero hay que solucionar el tema del calentamiento global, sino, es como sembrar las mejores semillas en la tierra más estéril”, afirma este biólogo.

No obstante, Rubén Alzate afirma que esa es una de las preocupaciones que tienen por eso después del trasplante los fragmentos son monitoreados. “Hemos encontrado que el 80 por ciento de lo que hemos colocado está sobreviviendo, es la supervivencia más alta de lo que se ha reportado a nivel mundial”, y agrega que ya se ha visto el retorno de peces, crustáceos, equinodermos a interactuar con ellos.

 

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Este programa ha arrojado frutos, como el regreso de peces y otras especies para interactuar como antes con los arrecifes coralinos. © Coralina

El reto es gigante y ambos biólogos consultados por SEMANA RURAL concuerdan en que un futuro sin corales es un escenario que nadie quiere contemplar. La erosión marina se expandiría en efecto dominó y las poblaciones costeras quedarían expuestas a los embates de las olas del mar, por otra parte, podrían haber “desplazados ambientales” ante problemas sociales como el desempleo o hambre generados por las dicicultades a la hora de pescar.

Por último el experto de AUNAP, afirma que se debe tener claro que esta situación no es fortuita, sino que es consecuencia de la actividad humana que no ha podido comprender que dependemos de la naturaleza y agrega que ya hay expertos que aseguran que el planeta ya pasó por el punto de no retorno.

La humanidad tiene la responsabilidad de tomar acciones que sumen a disminuir la huella de carbono como el es el caso del programa de restauración coralina ha demostrado ser exitosa. 

 

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