Propuestas para una educación rural integral

septiembre 19 de 2019

En el marco de la Cumbre por la Educación, expertos especializados en el tema rural se dieron cita para llegar a consensos y presentar ideas sobre cómo avanzar en términos de calidad, acceso e igualdad.

Propuestas para una educación rural integral

| Escuela en la vereda Campo Alegre, Convención, en la región del Catatumbo | Por: Santiago Ramírez


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

El miércoles pasado, en un salón de conferencias del centro de convenciones Ágora, en Bogotá, dos jóvenes del pacífico colombiano subieron a tarima para hacerle una pregunta al público presente: ¿Cuántos de aquí saben qué es educación rural?

 



Las pocas manos arriba y el silencio del público se convirtieron en respuesta, en una que reflejó cómo se percibe lo rural y lo urbano en sus diferentes dimensiones.


La escena ocurrió en medio de la Cumbre por la Educación, donde se llevó a cabo horas después la conversación Educación Rural Integral: Una mirada al desarrollo económico y educativo de las regiones, un panel que contó con Paula Acosta, gerente de SEMANA RURAL, como moderadora.

En un acto propositivo, la idea de buscar consensos sobre lo que se debe hacer para cerrar la amplia brecha entre las zonas urbanas y rurales en materia de educación fue fructífera.

Marcela Bautista, docente e investigadora de educación rural, explicó que en la ruralidad convergen todos los problemas estructurales del sistema educativo. "Este sistema está diseñado para que los jóvenes no se queden en sus territorios sino que, si desean avanzar en su educación, tengan que ir a centros poblados y luego a ciudades intermedias o grandes”, dijo.

Esa es la realidad. Las narraciones sobre lo difícil que es llegar a las escuelas rurales se han fortalecido gracias a denuncias y réplicas en medios de comunicación.

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De izquierda a derecha, Juan Carlos Martínez, Paula Acosta, Salvador de Jesús Cabrera y Marcela Bautista, foto Guillermo Torres

Ángela María Penagos, directora del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp), comparte con Bautista la idea de que hay que entender mejor la realidad rural, dejar de percibirla como algo estático y propender por la existencia de fenómenos de intercambio con la urbe para alimentar la educación.

Aunque también aclaró que el hecho de que los jóvenes se queden en zonas rurales “también es funcional para lo urbano”. Uno de los puntos interesantes a destacar es que la educación rural no puede girar en torno a la agricultura, sino que hay que ver más allá del cliché del campo. No hay una sola manera de definir la ruralidad.

El rector de la Universidad de la Salle, Alberto Prada Sanmiguel, dijo que desde la institución que dirige han logrado crear tres redes con profesores de las escuelas normales superiores. Este tipo de estrategias les han permitido saber cuáles son las necesidades y las facultades que debe tener un profesor para enseñar en zonas rurales. Dado que no se trata solo de que un profesor vaya sino que exista una cultura de arraigo, que la comunidad no lo vea como un actor pasajero, sino como un engranaje clave que ayude a formar líderes sociales y emprendedores en las regiones.

Salvador de Jesús Cabrera, director ejecutivo de Colegios Minuto de Dios, hizo una intervención interesante. La desigualdad con la que se evalúa a los estudiantes perjudica a quienes se formaron en zonas rurales, las Pruebas Saber, por ejemplo, son las mismas para todos los que se quieren graduar de bachillerato, pero mientras un estudiante en Bogotá puede tener hasta 15 profesores especializados, en zonas rurales hay uno o dos profesores para todos los grados y todas las materias. “Debemos trabajar articuladamente, las ONG y la Iglesia son las que más llegan, pero cada uno va y hace su trabajo sin consultar qué está haciendo el otro”

Juan Carlos Martínez, gerente de ruralidad MEN, aseguró que el 80% de la calidad depende de la docencia, por lo que habría que intervenir ahí.

Entre las propuestas del panel también estaban mejorar la conectividad física y digital, estructurar mejor las condiciones de trabajo en zonas rurales, cerrar la brecha de analfabetismo sobre todo en zonas rurales dispersas y construir más bibliotecas abiertas.

Aunque hay intenciones para mejorar la educación rural, este es un camino largo en el que se debe trabajar en conjunto y hacer acciones especializadas en cada problema. Sin embargo, las condiciones de vida de las zonas rurales no mejorarán si solo se interviene la educación.

 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.