La protesta social, el personaje del año 2018 en las regiones

diciembre 30 de 2018

Campesinos, indígenas, estudiantes y mujeres de las regiones expresaron su inconformidad por medio de protestas. Conozca las reflexiones que dejaron 10 de estas. .

La protesta social, el personaje del año 2018 en las regiones

| Agresiones contra líderes sociales y comunidades, el acceso a la educación pública y la sustitución de cultivos ilícitos motivaron las movilizaciones en 2018. | Por: Manuela Henao


Por: Marcela Madrid V.
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La protesta social fue protagonista en 2018. Aunque la mayoría de las portadas fueron para los estudiantes universitarios de las grandes ciudades, hubo decenas de marchas, plantones y paros liderados por campesinos, indígenas, cocaleros o comerciantes en diferentes regiones del país.

La Fundación Ideas para la Paz encontró que las movilizaciones sociales aumentaron un 59 % entre agosto y octubre de este año (los primeros 100 días del gobierno de Iván Duque) respecto a 2017.

También identificaron tres temas principales: las agresiones a líderes sociales y comunidades, la educación pública y la sustitución de cultivos ilícitos.

 

«Estas reivindicaciones se fueron gestando antes de la posesión de Duque y, a su llegada como presidente, se han manifestado con mayor preponderancia por el choque o impacto que han tenido con las políticas del actual mandatario».

FUNDACIÓN IDEAS PARA LA PAZ

 

Hablamos con los líderes de 10 protestas que marcaron el 2018 en las regiones. Nos contaron qué lograron al movilizarse y cuáles lecciones les quedaron. Hubo una conclusión en común: “Si no nos unimos y salimos a las calles, la intervención del Estado será poca o incluso nula”, como lo resume el líder campesino Geovaldis González.


 

Las 10 protestas que marcaron el 2018

» Haga clic en cada marcha  
 

Urabá
Peajes
con sentido

Buenaventura
El legado de 'Don Temis'


Campesinos de Ariari 
Cosechas con futuro



Catatumbo
No más convivencia con guerra

Lebrija 
Inclusión en la Ruta del Cacao



 

Mujeres
Paz con enfoque de género
 

Cocaleros de Caquetá
Sustitución 


 

Campesinos montemarianos 
Infraestructura rural

 

Urabá chocoano
Minga

por la vida
 

Hijos de la Manigua
Educación
pública

 




Urabá: peajes con sentido

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En enero, habitantes del Eje Bananero protestaron para pedir la reubicación de dos peajes que perjudicarían a los usuarios de transporte público. © FELIPE CASTILLO CAYCEDO.


¿Por qué marcharon?

El 2018 empezó con un paro cívico en el Urabá antioqueño que convocó masivamente a los habitantes de los cuatro municipios que conforman el Eje Bananero: Carepa, Chigorodó,Turbo y Apartadó.

El objetivo de esta protesta, que inició de manera pacífica, era pedir la reubicación de dos nuevos peajes. El argumento era que, como estaban planteados inicialmente, afectarían a los usuarios de transporte público y no a los transportadores de los puertos.

¿Qué lograron?

Tras casi un mes de protestas, que terminaron en disturbios, el Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Infraestructura aceptaron la petición de reubicar los peajes. Iván Acevedo, uno de los líderes de la iniciativa, menciona otra acción que desencadenó esta manifestación: “Aparecieron recursos para terminar la vía entre El Tigre y Cañasgordas, que se hará con gerencia y mano de obra local. Es muy significativo”.

¿Qué aprendieron?

“La región de Urabá hoy se ve más fuerte. Sus habitantes sienten que son una sola comunidad y que puede defender sus derechos con base en una protesta sana de negociación. También, que si el Estado no los escucha, se puede levantar como lo hizo”, dice Acevedo.
 




Buenaventura: el legado de 'Don Temis'

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Los habitantes de Buenaventura se volcaron a las calles a fin de despedir a su líder y reclamar protección para los defensores amenazados. © MANUELA HENAO.


 

¿Por qué se manifestaron?

Buenaventura recibió el año con una dolorosa noticia: el asesinato de Temístocles Machado, uno de los líderes más apreciados en el municipio. A pesar del ambiente de temor que se vive en el lugar, especialmente entre los defensores de derechos humanos, el de ‘Don Temis’ no fue un entierro discreto: miles de habitantes salieron a despedirlo y a pedir justicia en su caso.

El sepelio también fue una súplica para que terminaran los homicidios y las amenazas a los líderes sociales. Así lo recuerda Leonard Rentería, uno de los organizadores del homenaje: “La gente gritaba con mucha fuerza por la defensa de la vida. Vi mucha impotencia, pero también ganas de transformar la violencia. Ese día enviamos un mensaje a los actores armados”.

¿Qué aprendieron?

Tras el asesinato y el homenaje de quien fue ejemplo de liderazgo en Buenaventura, “los defensores se empoderaron más. A pesar del miedo permanente, ha habido una mayor unión y eso facilita la autoprotección”, cuenta Leonard.

¿Qué falta?

El grito colectivo de los bonaverenses en enero no fue suficiente para proteger a sus líderes. Rentería calcula que un centenar de ellos estarían amenazados en el municipio por defender causas como el derecho a la consulta previa y denunciar casos de corrupción. Aunque algunos tienen esquemas de seguridad, cree que “no ha habido suficiente respaldo de la institucionalidad para salvaguardarlos”.

Sobre el caso de Temístocles, unas semanas después del sepelio capturaron a dos hombres que habrían participado en el crimen. Aún no se sabe quién mandó a disparar, por eso Rentería asegura que “no ha habido justicia real”.
 




Campesinos del Ariari: cosechas con futuro

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Campesinos del sur del Meta marcharon hasta Villavicencio para pedir soluciones a los problemas de comercialización de sus productos. © CORTESÍA.  


 

¿Por qué marcharon?

Un centenar de campesinos de la región del Ariari, en el Meta, marcharon en abril desde el municipio de Granada hasta Villavicencio para gritarle al Gobierno y al país que sus cosechas se estaban perdiendo por falta de apoyo.

¿Qué lograron?

La movilización concluyó con un acuerdo entre los campesinos y el entonces ministro de Agricultura, Juan Guillermo Zuluaga. Los compromisos incluían las principales demandas de la protesta: incentivos monetarios a productores de yuca, arroz y maíz; proyectos productivos; aliviar las deudas con los bancos y establecer precios justos entre los productores y las centrales de abastos.

¿Qué falta?

Álex Ramírez, líder campesino de Vista Hermosa, explica que gran parte de lo pactado se empezó a cumplir entre octubre y noviembre. Todavía falta una promesa que considera clave: subsanar los créditos con los bancos. “Muchos campesinos han sido embargados y otros, reportados. No han podido pagar porque la comercialización ha sido injusta”.

 




Catatumbo: no más convivencia con la guerra

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Los habitantes de la subregión del Catatumbo han salido a las calles varias veces para pedir seguridad en su territorio. © CORTESÍA.


 

¿Por qué marcharon?

En abril, miles de habitantes del Catatumbo, en Norte de Santander, salieron a las calles para pedir el cese de la confrontación entre el ELN y el EPL, un riesgo permanente para la población. “Tenemos miedo de movernos hasta 100 metros, porque podemos terminar en medio de un enfrentamiento, caer en un campo minado o encontrarnos con alguien que nos espera para matarnos”, explica Olger Pérez, líder de la región.

¿Qué lograron?

Pérez cuenta que, después de la movilización en varios municipios, el Gobierno se comprometió a hacerle seguimiento a la crisis humanitaria. Agrega que las respuestas “han sido puros pañitos de agua tibia. Crearon un Puesto de Mando Unificado en Ocaña y lo quitaron luego de dos días”.

También asegura que la única acción del Gobierno ha sido aumentar la presencia de militares. Para el líder, es evidente que esta medida no ha logrado detener los asesinatos, las confrontaciones ni los secuestros.

¿Qué aprendieron?

Décadas de movilizaciones pacíficas les han enseñado a los pobladores del Catatumbo que hacerse escuchar es la única manera de que el desarrollo llegue a su territorio. “En el primer paro, en 1987, yo tenía 18 años y hoy tengo 52. Esa vez fuimos 12.000 campesinos exigiendo infraestructura y servicios públicos. El hospital de Ocaña existe gracias a eso”.

 




Lebrija: inclusión en la Ruta del Cacao

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El proyecto Ruta del Cacao, que conectará a Bucaramanga con Barrancabermeja, provocó protestas por parte de la población rural. © CORTESÍA VANGUARDIA LIBERAL.


 

¿Por qué marcharon?

En abril, habitantes de 40 veredas de Lebrija, Santander, hicieron un plantón frente a las oficinas de la Ruta del Cacao para pedir varios ajustes a este proyecto, que conectará a Bucaramanga con Barrancabermeja. Los principales reparos tienen que ver con la instalación de dos peajes que afectarían la comercialización de los cultivos y con la contratación de mano de obra local.

¿Qué lograron?

A raíz de la protesta se crearon mesas de diálogo con líderes, funcionarios locales, ministerio público y representantes de la concesión Ruta del Cacao. Según Raúl Castellanos, líder comunitario, desde ahí se ha avanzado en varios puntos: “Ya se encontró la manera de emplear a la gente de la zona. Respecto a los peajes, estamos haciendo un censo de la población para proponerle al Ministerio de Transporte que, en las 40 veredas, eximan del pago a quienes tenemos vehículos”.

¿Qué aprendieron?

Para Castellanos, el mayor resultado de esta movilización fue lograr un diálogo fluido con su contraparte, tanto del sector público como privado: “Las alcaldías y la Gobernación nos han colaborado mucho (...) tenemos comunicación directa con el gerente de la Ruta del Cacao”.

 




Mujeres: paz con enfoque de género

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Cientos de mujeres de todo el país se reunieron en 12 encuentros simultáneos para construir una propuesta de paz con enfoque de género. ©TWITTER JUNTANZA DE MUJERES POR LA PAZ.


 

¿Por qué se reunieron?

Alrededor de 3.000 mujeres de varias regiones se reunieron en la Juntanza de Mujeres Conectadas por la Paz. Fueron 12 encuentros simultáneos para pedirle al Gobierno y al ELN la inclusión del enfoque de género en las negociaciones. También, para hacerle seguimiento a cómo se implementa este tema tras el acuerdo con las Farc.

¿Qué lograron?

Audes Jiménez, vocera de la Juntanza, cuenta que durante el encuentro lograron dialogar por internet con los voceros del ELN para presentarles su propuesta de enfoque de género. De los delegados del Gobierno no tuvieron respuesta. Asegura que les preocupa la incertidumbre de los diálogos. “Hay cierto silencio frente al tema y además están pidiendo unas condiciones que pueden generar más obstáculos en lugar de abrir caminos”, dice Jiménez.

¿Qué aprendieron?

Para Jiménez, lo más valioso de este ejercicio fue lograr construir entre tantas mujeres, de diversos orígenes y sectores, una propuesta concreta de paz con enfoque de género. “Fue muy interesante conectar problemas de diferentes lugares del país que tienen que ver con el conflicto armado. Entendimos que es posible juntarnos de verdad, sin que primen intereses particulares”.
 




Cocaleros de Caquetá: sustitución con garantías

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La marcha en San José de la Fragua incluyó a cultivadores que forman parte del PNIS y a quienes piden ingresar. © CORTESÍA ÓSCAR NEIRA.


 

¿Por qué marcharon?

Alrededor de 300 cultivadores de coca marcharon en el municipio San José de la Fragua, Caquetá, con dos grandes reclamos: que el Gobierno cumpla con los pagos y proyectos productivos a los inscritos en el Programa Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) y que reciba a nuevas familias dentro del Programa.

“Inicialmente en Caquetá se inscribieron 22.000 familias en el Programa, pero solo están recibiendo pagos 6.800”, denuncia Rigoberto Abello, representante de la Coordinadora de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (Coccam) en Caquetá.

¿Qué lograron?

Tras cuatro días de movilización, los cultivadores no llegaron a un acuerdo con el Gobierno. “La respuesta llegó de donde menos la esperábamos”, dice Abello. Se refiere que el general del Ejército César Parra se comprometió a no erradicar forzadamente en donde hay acuerdos de sustitución voluntaria.

La marcha también logró despertar la atención de la comunidad internacional, pues la Misión de Verificación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) siguió presionando públicamente al Gobierno para el cumplimiento de los compromisos del PNIS.

¿Qué viene ahora?

El Congreso convocó a una audiencia pública el pasado 10 de diciembre sobre el estado de la sustitución de cultivos ilícitos, en la que delegados de San José de la Fragua y de otros 11 municipios de Caquetá advirtieron que seguirán movilizándose: “Estamos haciendo asambleas para la agenda de 2019 y viendo cómo nos articulamos en un paro nacional”, explica Abello.
 


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Campesinos montemarianos: infraestructura rural
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Habitantes rurales de María La Baja, San Jacinto y Carmen de Bolívar estuvieron en la caminata de tres días. © EQUIPO DE COMUNICACIÓN RURAL OPDS.


 

¿Por qué marcharon?

A finales de octubre, más de 400 campesinos de los Montes de María caminaron desde sus municipios hasta la Gobernación de Bolívar para reclamar por un centenar de compromisos incumplidos desde hace un año y que estaban relacionados con vías, energía, agua y protección de la producción alimentaria.

¿Qué lograron?

Tras 31 horas de diálogo firmaron un nuevo pacto con más de 80 compromisos específicos, funcionarios responsables y plazos. Antes de que terminara el año, varias entidades debían visitar la zona para avanzar en algunos puntos.

Para Geovaldis González, uno de los líderes de la marcha, aunque esto se hizo, el desplante ocurrió el 20 de diciembre cuando los mandatarios locales no llegaron a la mesa de seguimiento de los acuerdos.

¿Qué lección les dejó?

“Si no nos unimos como comunidad ni salimos a las calles, la intervención del Estado va a ser poca o incluso nula”, dice González.
 


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Urabá chocoano: minga por la vida

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 Cientos de indígenas embera, wounnan y zenú que llegaron a Bogotá se unieron a la marcha por la educación pública. ©VALERIE AMOR.


 

¿Por qué marcharon?

La impotencia de no poder salir a pescar, a cazar o a estudiar por temor a perder la vida hizo que más de 400 indígenas embera, wounaan y zenú del Urabá chocoano se movilizaran en noviembre a Bogotá para pedirle al Gobierno nacional seguridad en sus resguardos.

Pasaron tres noches en las calles de la capital mientras lograban un acuerdo sobre decenas de demandas incumplidas: desminado humanitario, reparación colectiva, restitución de tierras, protección a líderes, fortalecimiento de la guardia indígena, entre otras.

¿Qué lograron?

El tercer día de diálogos se firmó un compromiso entre los líderes de la minga y varias entidades del Gobierno con 27 tareas en tres temas centrales: paz, seguridad y derechos humanos; territorio y gobierno propio y asuntos sociales.

¿Qué se ha cumplido?

El primer paso para cumplir lo pactado era la visita del Estado al territorio por primera vez en muchos años. Esto no fue posible: la reunión fijada en Riosucio tuvo que programarse en Apartadó (Antioquia) porque el pueblo estaba inundado. Roberto Carpio, líder wounaan, dice que todos los compromisos se están trabajando y que perciben voluntad por parte de las instituciones.
 


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Los hijos de la manigua: educación pública

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Los estudiantes de Uniamazonía caminaron 500 kilómetros desde Florencia hasta Bogotá. © CORTESÍA ESTUDIANTES UNIAMAZONÍA.


 

¿Por qué marcharon?

La masiva movilización por la educación superior pública también se sintió en las regiones. En noviembre, 45 estudiantes de la Universidad de la Amazonia caminaron desde Florencia hasta Bogotá, donde se unieron a las marchas nacionales. En el camino, estudiantes de Neiva, Tolima y Cundinamarca se sumaron a la caminata de los denominados Hijos de la Manigua.

¿Qué lograron?

El pasado 13 de diciembre, tras dos meses de paro universitario, los estudiantes y el Gobierno firmaron un acuerdo que promete inyectarle $ 4,5 billones a las universidades públicas.

¿Qué falta?

Miguel Villanueva, uno de los líderes estudiantiles de Uniamazonia, reconoce que este es un gran paso y advierte que falta lo más importante: “Nuestra pelea realmente era por cómo se financiará la educación superior a largo plazo. Esperamos reunirnos en enero para definir cómo vamos a exigir los cambios estructurales que necesita la Ley 30”.
 


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POR: Marcela Madrid Vergara | Editora 'Desde el Territorio'
@marcemv91


 

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