¿Qué impacto está teniendo la pandemia sobre el empleo rural?

enero 29 de 2021

Contrario a lo que se dijo durante los primeros meses del confinamiento, el coronavirus sí dejó a miles de habitantes rurales sin empleo y con dificultades en sus ingresos mensuales..

¿Qué impacto está teniendo la pandemia sobre el empleo rural?

| | Por: Guillermo Torres Reina


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

La llegada del coronavirus al país supuso un imaginario que, con el paso del tiempo, se fue desmitificando: el menor afectado sería el campo. Los análisis y el día a día evidenciaron las desigualdades históricas, el vínculo urbano-rural y la urgencia de implementar acciones efectivas para respaldar la seguridad alimentaria del país. SEMANA RURAL realizó el conversatorio ‘Efectos de la pandemia sobre el empleo y los ingresos rurales en Colombia’, un espacio para comprender la problemática impuesta por el coronavirus y plantear algunas soluciones favorables para los campesinos colombianos.

 

Carlos Córdoba, director para Colombia del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp), mencionó que a finales de 2019 los datos sobre el desempleo colombianos eran similares a los del 2012. Si bien las primeras imágenes de la pandemia fueron las restricciones en ciudades, los vínculos urbano-rurales se hicieron evidentes con el tiempo.La pandemia cogió al sector rural en malas condiciones —dijo—. Lo que sucedió  es que el impacto se rezagó”. Mientras que la primera crisis urbana fue en abril, los impactos sobre la demanda se sintieron en mayo, lo que demostró que el campo no estaba blindado o inmune a los impactos de la pandemia.

 

Por su parte, Ángela Penagos, directora de la iniciativa Agroalimentaria de la Universidad de los Andes, se refirió a la centralización de los sistemas agroalimentarios, con la referencia de que el 40% de los alimentos se comercializa en Corabastos y que muchos territorios del país no cuentan con su propia central de abastos.

 

Esta situación -explica Penagos- sumada a la falta de adaptabilidad del país, pueden poner en riesgo la seguridad alimentaria de algunas regiones. “Colombia no tuvo un problema de oferta pero sí de suministros, por lo que los sistemas agroalimentarios hay que repensarlos, descentralizarlos, hacerlos más participativos y con enfoque regional”, dijo la investigadora. De igual manera mencionó que, a pesar que el PIB creció, al observar los sectores desagregados se evidencia que el año solo favoreció a la ganadería, la silvicultura y los productos maderables. En cambio, el sector agrícola solo creció un 1,7% y el café cayó en comparación  con el año 2019.

El sector rural colombiano, productor de alimentos, ha sido ampliamente resquebrajado y no precisamente por la pandemia”, dijo Luis Gerardo Arias, secretario de Agricultura de Boyacá. Las principales barreras de los campesinos, según el funcionario, fueron el desplazamiento, la caída del consumo y del mercado laboral, y la desmotivación de los jóvenes de vivir en el campo por cuenta de los malos resultados de sus padres. “Resulta absurdo que un sector tan importante para el desarrollo y la sostenibilidad, junto a salud y educación, sea uno de los más desprotegidos”, dijo.

 

Nelly Velandia, líder de la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas, Indígenas y Afro de Colombia, es precisamente una de esas campesinas boyacenses que vio cómo la pandemia afectaba el diario vivir de quienes habitan la ruralidad.

 

Durante su intervención, Velandia -crítica de las importaciones de alimentos- recordó que mientras los alimentos se quedaban en las zonas productivas por las restricciones o el temor a contagiarse, muchas personas en las ciudades aguantaban hambre. “Nadie nos puso atención cuando advertimos que compraran nuestras cosechas en vez de importar alimentos. Esto nos dejó lecciones: o le ponemos cuidado al campo, se atiende a campesinos, mujeres, adultos y jóvenes, o una crisis futura va a ser mucho peor”, sentenció esta líder, que sugirió un mayor compromiso por parte de la institucionalidad para establecer acuerdos y acciones de mejora con la población campesina.

 

En el encuentro, el director de Rimisp presentó los resultados de un estudio que adelantó este centro de pensamiento sobre los efectos en el mercado laboral durante los meses de confinamiento. Uno de los más impactantes es que de marzo a julio de 2020, en el campo se perdieron 580 mil empleos. “Es como si en un departamento como el Huila se perdieran todos los empleos de un día a otro”, afirmó Córdoba.

 

Un agravante del asunto es lo fuerte que pegó este fenómeno a las mujeres y los jóvenes. De los empleos informales perdidos (jornaleros, cultivadores, cosechadores o aquellos que viajan de un municipio a otro para trabajar), el 54% corresponde a mujeres y el 34% son jóvenes. Además, un gran porcentaje de las mujeres tuvieron que dedicar más horas a las labores del cuidado y del hogar pues los menores de edad no tuvieron la oportunidad de asistir a las escuelas.


En cuanto a la pobreza monetaria, y a pesar de que falta conocer algunos datos con corte a diciembre, el secretario Arias afirmó que los datos son alarmantes. Solo con la papa, se dejaron de generar más de 250.000 empleos y se perdieron 300.000 toneladas de alimento. "Cuando un productor puede vender su cosecha a precio justo, eso hace que toda la cadena se mueva —dijo—. Cuando un productor pierde, no solo pierde él y su familia, sino toda la cadena productiva”.

 

Ante la situación, el Gobierno de Boyacá ha insistido con una política pública integral para los campesinos, la compra pública sin intermediarios, y la reactivación con proyectos de inversión e infraestructura, como la construcción de vías terciarias, sistemas de riego y otras construcciones o programas que pueden brindar un valor agregado.

 

Con estas preocupaciones sobre la mesa, el viceministro de Asuntos Agropecuarios, Juan Gonzalo Botero, se refirió a “la revolución del ámbito agropecuario” con las líneas de crédito, la disminución de las tasas de interés y los alivios financieros, respaldados por el Congreso de la República. Además, resaltó los buenos resultados económicos del sector y el hecho de que durante el 2020 se rompió el récord de exportaciones del sector agropecuario con más de 7.800 millones de pesos. “Creemos que con las herramientas que estamos creando, inicia un proceso muy importante en el sector agropecuario para generar soluciones en los niveles de pérdida”, comentó Botero.

 

El viceministro también hizo énfasis en las estrategias creadas por el Gobierno como ‘Agricultura por contrato’’, con el que esperan llegar a 300.000 productores durante la presidencia de Iván Duque, para generar mejores condiciones de vida en el campo, el aumento de los ingresos y el fortalecimiento del empleo rural.

 

Con la preocupación de que lo que se está haciendo no es suficiente para aliviar los problemas del empleo y los ingresos de los habitantes rurales, se presentaron algunas propuestas al Gobierno nacional. El secretario Arias propuso establecer una política pública integral para revisar la formalización del trabajo teniendo en cuenta las diferencias territoriales; no limitar las ayudas del campo solo a lo agrícola, y asumir el control de los precios de los agroinsumos.

 

En el mismo sentido, Ángela Penagos reiteró la importancia de los sistemas agroalimentarios descentralizados basados en la producción de alimentos, las cadenas de distribución inclusivas y la protección social con una renta básica, focalizada en hogares con jefatura de mujeres y presencia de jóvenes.

 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.