Las tareas pendientes para garantizar la seguridad en el campo

febrero 27 de 2018

Garantizar la paz en los territorios que hoy disfrutan del fin del conflicto con las Farc es el gran desafío para las autoridades. Otros grupos armados y el incremento de la delincuencia común son los nuevos dolores de cabeza..

Las tareas pendientes para garantizar la seguridad en el campo

| Pese a que las autoridades han tomado medidas en los municipios priorizado por el posconflicto, las comunidades exigen más presencia de uniformados en las veredas y cabeceras municipales. | Por: Daniel Reina / Archivo SEMANA


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Desde los cinco años, Sergio Carvajal se acostumbró a ver las trincheras todos los días en las calles principales de Ituango, en el norte de Antioquia. Con su hermano después de escuchar las balaceras producto de los enfrentamientos entre la guerrilla de las Farc y las autoridades, recogía “por montones las cocas de las balas e incluso las vendíamos, recuerda.

Al principio le tenía miedo a las trincheras y a los hombres armados, con el paso del tiempo empezó a verlos como algo ‘normal’, aunque permanentemente vigilantes. Ya estábamos esperando que en cualquier momento se atacaran esas trincheras. Aunque ya gracias a Dios las quitaron y la gente está más tranquila”.

Sergio sabe que ahora puede caminar más fácil por las calles de su pueblo, aunque reconoce que a veces puede sentirse, al igual que otros ituanguinos, preocupado frente a un posible ataque de un nuevo grupo armado.

En Ituango, así como en otras zonas del país, los acuerdos de paz con las Farc han disminuido los hostigamientos, secuestros y masacres. Sin embargo, algunas zonas empiezan a padecer la presencia de otros grupos armados y el auge de la delincuencia común o el microtráfico. SEMANA RURAL, presenta un panorama de seguridad rural en algunas regiones de Colombia.


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ITUANGO


 

 ITUANGO 

Pese a la alegría de ver desaparecer las trincheras que estuvieron allí por más de 15 años, muchos habitantes de este municipio se inquietan al reconocer que hoy están nuevamente en peligro por cuenta del accionar del Clan del Golfo (Autodefensas Gaitanistas), que pretende controlar la producción y del tráfico de drogas por el Nudo de Paramillo; y el grupo denominado Frente 36 de las Farc que se resiste a la desmovilización.
 

smiley | FOTO: Yénifer Aristizábal.


Desde los cinco años, cuando pasaba de la escuela para su casa, Sergio Carvajal se acostumbró a ver las trincheras todos los días en las calles principales de Ituango. Con su hermano después de escuchar las balaceras producto de los enfrentamientos entre la guerrilla de las FARC y las autoridades, recogían “por montones las cocas de las balas e incluso las vendíamos”, recuerda.

Al principio le tenía miedo a las trincheras y a los hombres armados, con el paso del tiempo empezó a verlos como algo ‘normal’, aunque permanentemente vigilantes.
 

“Ya estábamos esperando que en cualquier momento se atacaran esas trincheras. Aunque ya gracias a dios las quitaron y la gente está como más tranquila. Ya no sentimos que nos están vigilando. Sentimos que podemos estar más libres y que podemos caminar tranquilos”

 

Dice este joven de 18 años, aunque reconoce que a veces puede sentirse, al igual que más ituanguinos, intranquilo frente a un posible ataque de un nuevo grupo armado.

Este temor no solo lo expresa Sergio, muchos habitantes, pese a la alegría de ver desaparecer las trincheras que estuvieron allí por más de 15 años, se inquietan al reconocer que hoy este municipio del norte de Antioquia está nuevamente en peligro por cuenta del accionar del Clan del Golfo (Autodefensas Gaitanistas), que pretende controlar la producción y del tráfico de drogas por el Nudo de Paramillo; y el grupo denominado Frente 36 de las FARC que se resiste a la desmovilización y renunció a la vida lícita acordada con el Gobierno colombiano en La Habana.

 

smiley | FOTOS: Cortesía Gobernación de Antioquia

 

Este mismo grupo patrulla por veredas y corregimientos de Ituango y Briceño, también en el norte de Antioquia. Frente a si es o no catalogado como disidencia, hay un debate entre mandos militares y políticos en Antioquia, sin embargo, lo que sí se conoce con certeza es que han aumentado los homicidios selectivos de antiguos miembros de las FARC que decidieron desmovilizarse y personas señaladas de colaborar con grupos paramilitares.

Algunos de los últimos y duros momentos relacionados con el nuevo conflicto en este municipio, fue la intimidación en la vereda Palo Blanco, a pocos minutos del casco urbano, por parte de hombres se presentaron como integrantes del Frente 36 de las FARC y que anunciaron una ‘limpieza social’ en la vereda contra “drogadictos y ladrones” y aquellos ‘colaboradores’ del Clan del Golfo.

La comunidad de esta vereda, y otras del municipio, nuevamente se encuentran en medio de dos actores que recurren a la violencia en busca del control absoluto del territorio, para el libre tráfico de armas, hombres y droga.

El desconsuelo y la impotencia frente al resurgir de la violencia, sacó a una multitud ituanguina a las calles del pueblo el pasado 5 de febrero a exigir la paz prometida en el municipio. Esta movilización se dio en medio de la tristeza por la pérdida de Michel Dayana Rengifo, una niña de tres años que murió tras el impacto de una granada que iba en contra de alias ‘Shakiro’, uno de los líderes del Clan del Golfo allí.

 

smiley | FOTOS: Cortesía Alcaldía de Ituango


Pese a que la comunidad exige respuestas frente a lo que está pasando en materia de orden público, la situación actual de este municipio genera más dudas que certezas y una de las más importantes es: ¿por qué aparece un autodenominado Frente 36 de las FARC cuando el grupo armado que hacía presencia allí era el frente 18, concentrado en Anorí?

El nuevo conflicto podría estar relacionado también con la migración de campesinos cocaleros que salieron de Briceño para la zona rural de Ituango y allí siguen produciendo o con asuntos pendientes producto de la alianza comercial entre las FARC y las Autodefensas Gaitanistas, en la compra de base de coca.

Además, la banda delincuencial Pachelly, de Bello, lidera uno de los focos problemáticos más angustiantes: el microtráfico, en especial en la zona urbana, cuyo aumento es cada vez más evidente.

Mientras tanto, son los campesinos y la población civil la que resiste en medio de un ambiente cada vez más enrarecido. En medio de un proceso de paz que muchos cuestionan actualmente pese a la disminución considerable de los hostigamientos y ataques a la fuerza pública, en el casco urbano.


CHAPARRAL


 

 CHAPARRAL 

Tomás Vargas, un campesino del corregimiento El Limón, dice que desde que se firmó la paz no ha vuelto a escuchar rumores sobre la presencia de miembros de grupos armados. Afirma que lo que preocupa a la comunidad hoy en día es la inseguridad. “Atracaron unas busetas y uno escucha que hubo robos”, dice.  

 

smiley | FOTO: César García.


Por denuncias como las de don Tomás fue que en el corregimiento de La Marina decidieron crear una de las cinco Guardias Campesinas por la Paz que se están organizando en Chaparral. Hombres, mujeres y jóvenes rurales hacen parte de estos grupos con el objetivo de reforzar la seguridad. No usan armas, sino que portan un ‘bolillo patriótico’ que exhiben únicamente como muestra de su autoridad.

Diana Hernández, corregidora de La Marina, cuenta que algunas personas todavía ven con escepticismo esta iniciativa porque los guardias no tienen armas. Desde el Ejército afirman que han reforzado la seguridad en las zonas campestres. Especialmente desde la implementación del Plan Horus —que busca fortalecer la seguridad en zonas que fueron afectadas por el conflicto armado— en cinco veredas que hacen parte de los corregimientos de La Marina y Las Hermosas. 

 

 "No creo conveniente esta iniciativa ya que esto es tarea de las Fuerzas Militares. Nosotros tenemos como finalidad primordial la defensa de la soberanía e integridad de todo el territorio nacional” 

- Coronel Jhon Freddy Gil Medina.
 

Pero Nelly Cuadros y sus compañeros de la guardia esperan continuar organizándose:


“No queremos pasar por encima de las autoridades. No somos enemigos de nadie. Queremos que la gente nos apoye y enseñarles a las personas que como campesinos también tenemos conocimientos que nos pueden servir a todos”.

 SAN CARLOS 

Desde niña, la sancarlitana Ángela Moreno recuerda que en la ruta que comunica a San Carlos con Medellín hay un sector por el que muchos temen cruzar. Es conocido como Punta Tafetanes y hace parte del municipio de Granada. En los tiempos del conflicto, los grupos armados usaron la oscuridad y falta de conectividad telefónica de la zona para retener a quienes transitaban por esa vía; en la actualidad, estas mismas condiciones son aprovechadas para cometer actos delincuenciales, como el atraco que cuatro hombres encapuchados ejecutaron a mediados de enero, en el que cerca de 100 personas fueron despojadas de sus pertenencias.

 

smiley | FOTO: César García.


El hecho ocurrió el 14 de enero a las siete de la noche. Uno de los tres buses de servicio público afectados fue en el que Ángela se transportaba de San Carlos a Medellín. “La guerrilla, la guerrilla”, fue lo que escuchó cuando los asaltantes golpearon las puertas del bus y le exigieron al conductor parar. Ángela sabía bien que no se trataba de la guerrilla, pues esta zona lleva alrededor de una década sin una fuerte presencia de grupos armados, pero con eso entendió que estaba en peligro, así que se apuró a esconder algo de dinero y uno de los dos celulares que llevaba con ella.

“No se identificaron como pertenecientes a ningún grupo; dijeron: ‘esto es un atraco a mano armada, nadie coge nada y se bajan’”, comentó Ángela. De la misma manera, retuvieron dos buses intermunicipales más y dos vehículos particulares, manteniendo a los pasajeros que transitaban la vía, en un tiempo aproximado de una hora y media, como espectadores y víctimas del atraco masivo.

Ese mismo día, un par de horas después, tres presuntos sospechosos del caso fueron capturados y puestos a disposición de la Fiscalía. Así lo explicó el comandante de la Policía de Granada, Elkin Millán, quien también informó que por parte de esta institución se están realizando patrullajes alrededor del sector de Tafetanes, mientras que la Sijín sigue en investigación del caso; para esto último son fundamentales las más de treinta denuncias que se recibieron por este acontecimiento.

 

smiley | FOTO: César García.


A pesar de que las autoridades no confirman que este tipo de atracos se hayan presentado con frecuencia en los últimos meses, para Ángela es fácil asociar este lugar con el punto exacto donde históricamente han sucedido robos y otros hechos delictivos.

Las autoridades locales, por su parte, manifiestan preocupación por ver convertida esta zona, nuevamente, en un lugar de miedo y zozobra. En opinión de Raúl Vélez, secretario de Gobierno de Granada, una de las soluciones urgentes, que reclaman a la Gobernación de Antioquia, es que sean instaladas unas antenas para la red de telefonía, lo que ayudaría a tener una capacidad operativa y de reacción mucho más eficiente. Asimismo, el funcionario hace un llamado a la corresponsabilidad ciudadana para la denuncia oportuna.

TURBO


 

 TURBO 

Autoridades acostumbradas a combatir el narcotráfico, a través de importantes y ambiciosas operaciones, ahora deben hacerle frente a la inconformidad de la comunidad frente a la creciente ola de inseguridad en el municipio. Las quejas son constantes por el aumento del hurto, raponeo y homicidio.

 

smiley | FOTO: Yénifer Aristizábal.


Ante esto, la comunidad ha buscado otras alternativas que complementen las acciones de la Policía. Para Joiver Torres, concejal de Turbo, “en algunos sectores la gente se siente desconcertada e insegura porque aún el orden público es complicado, debido a las pandillas urbanas, a jóvenes que se dedican a delinquir”. El no poder judicializar fácilmente a menores de edad involucrados en estos delitos es un dolor de cabeza para la Policía.

Con el fin de dar solución a esta problemática, nació la Iniciativa Comunitaria para la Convivencia, que funciona en tiempo real como mecanismo preventivo por medio de la aplicación móvil WhatsApp. Vecinos y autoridades se organizaron para poner en marcha esta estrategia en un sector del municipio, pero prefieren conservar en secreto el punto exacto desde el que se informa.

 

smiley | FOTO: César García.


“Se implementó la iniciativa en tiempo real, con patrullas de la Policía y su acompañamiento, para que ellos actúen de manera preventiva antes de que ocurra cualquier acontecimiento importante. Ha dado buenos resultados: en un día había cinco casos de robo y se pudo reducir a cero”, indica el concejal Torres y añade que ahora esta es una zona más tranquila y solidaria.

Por ahora solo se conoce de un grupo de WhatsApp con estas características en el municipio y ha sido pensado como ayuda para las autoridades: al ver que la Policía no puede tener presencia en todos los sectores de Turbo, las 24 horas del día, la comunidad puede decir que son los ojos y oídos de los barrios y que hoy están cooperando con ellos, concluye este político local.

 

MESETAS


 

 MESETAS 

Desde finales de los noventa y comienzos de los 2000, la tranquilidad en este municipio no existía. Los habitantes de este pueblo del Meta vivieron una época de muerte y desolación provocada por la guerra y el abandono del Estado. Esas noches iluminadas por disparos y pánico ahora son parte del pasado.

No obstante, en los últimos dos meses se presentaron algunos hechos violentos que hacen dudar de la tranquilidad en el municipio: el asesinato de un hombre a principios de febrero, atribuido a un ajuste de cuentas por el robo de ganado en veredas; la emboscada a un camión de la Policía que dejó como resultado seis heridos y la quema de un bus de la flota La Macarena, ambos ocurridos en enero.

 

smiley | FOTO: Stefany Linares


Las autoridades responsabilizan a las disidencias de las Farc del ataque contra los uniformados y la empresa de transporte, según informó Erick Giovanny Martínez, subteniente de la Policía de Mesetas.

Además, en el 2017 se registraron:
 

11 HOMICIDIOS
Atribuidos a riñas, accidentes y sicariatos de acuerdo con los informes policiales.

24 HURTOS
A personas, residencias, comerciantes, vehículos y ganaderos.

22 INCAUTACIONES
De estupefacientes y de celulares y motos robadas.

5 denuncias
VIOLENCIA SEXUAL

10 denuncias
VIOLENCIA INTRAFAMILIAR



En diciembre ocurrieron
EXTORSIONES TELEFÓNICAS,
provenientes de cárceles, en las que delincuentes pedían dinero a varios mesetenses a cambio de no atentar contra sus vidas.


La Policía y la Alcaldía han creado medidas de prevención para que estos hechos no opaquen la tranquilidad obtenida, donde se concientiza a toda la comunidad para evitar cualquier hecho violento en este municipio que hoy le apuesta a la agricultura y al turismo sostenible.

 


 EDICIÓN 

Yénifer Aristizábal
(
@YenAristizabal)

 

 REPORTERÍA 

Elizabeth Otálvaro, Karen Arias, Yénifer Aristizábal, Carolina Arteta y Stefany Linares.

 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.