Retratos: en la piel Ticuna

octubre 18 de 2018

Un viaje de desconexión a San Pedro de los Lagos, en medio de la selva amazónica, fue la oportunidad de un fotógrafo no solo para entrar en la intimidad de los Ticuna, sino para lograr un estudio fotográfico que hace honor a la dignidad y a la esencia de esta comunidad ancestral.

Retratos: en la piel Ticuna

| La culebra rueda por todo su torso mientras Ronny Vásquez limpia su escopeta y sigue cazando cerdos de monte, en medio de la selva del Amazonas colombiana. | Por: Gillmar Villamil


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

Para el pueblo Tikuna (Maguta), el territorio es el espacio donde habitan las madres y los dueños de lo que existe; los poseedores de las plantas (Makutuku), de los animales (Dayai), de los peces (Yewae) y de todo lo que habita en el mundo de arriba, es decir el viento y las aves (Oma). El orden del territorio lo establecen los chamanes (Auneku) y los abuelos de cada uno de los clanes.

El tabaco conecta todos los mundos y los ayuda a comunicarse con sus antepasados (Yunatugu). El territorio es ese lugar de creación y el recuerdo vivo de sus ancestros. Esto representa la comunidad de San Pedro de los Lagos. un paraíso selvático a ocho kilómetros de Leticia, por donde pasa la quebrada Yahuarcaca.
 

 



El pueblo Ticuna encuentra la armonía de vivir inmersa en el ejercicio de sus costumbres, en este caso, la Pelazón (Yuu), en donde se reúnen rituales que le hacen oda a la fertilidad, a la abundancia, a la limpieza y a la curación, entre otros.

Matilde y Pedro Parente, abuelos de la comunidad, son quienes tienen un vínculo más primario y sagrado con sus ancestros. En sus miradas yace la tranquilidad que emana la sabiduría de la naturaleza, los años de consejos y enseñanzas, una doctrina que combina las labores con el cuidado de la tierra.

 

La abuela fundadora, Matilde Parente,  hace 85 años que llegó a la zona y se estableció con su compañero creando la comunidad San Pedro de los Lagos, su vitalidad y capacidad de trabajo no tiene igual. © GILLMAR VILLAMIL 

 


 

San Pedro de los Lagos ha hecho germinar generaciones libres que juegan en medio de la lluvia, en quebradas, chagras y en la selva. Generaciones criadas al ritmo del canto de las aves. Forjadas con la paciencia que dan las cosechas frutales. Los chicos esperan su primer regalo: una canoa, un remo o unas varas para pescar. Los niños crecen con otros juguetes: nutrias y delfines. Se educan con la idea de que no son los dueños de la tierra, sino parte de ella.

 

Orlando Rufino, con su carácter de líder, es una de las figuras más importante dentro de los Ticunas de San Pedro de los Lagos. Es el miembro que tiene más relación con los mestizos y frecuenta viajes a Leticia, en busca de provisiones y suministros. © GILLMAR  VILLAMIL


 

 

Mi nombre es Gillmar Said Villamil. Decidí emprender este viaje para visitar la comunidad de San Pedro de Los Lagos para tomarme un tiempo, me sentía cansado y agobiado de la rutina del trabajo en la capital, de sus sonidos, de su aire y anhelaba un respiro.

Sin mayor pretensión que descansar y dictar un taller con amigos fotógrafos mexicanos, que también querían conocer la zona, nos dirigimos hacia el destino. Nunca había visitado una comunidad indígena tan acogedora, tan amable y tan dispuesta a cualquier petición como esta. Los abuelos fundadores, ya un tanto entrados en años, pero con la vitalidad de los más jóvenes, nos recibieron a nuestra llegada en la noche. Una ceremonia de bienvenida fue la excusa para presentarnos ante los demás miembros. De entrada se me atravesaron muchas imágenes, pero decidí dejarme llevar por las palabras de los abuelos, las risas de los niños, el sonido de los cascabeles, y esa atmosfera mística en la que te olvidas que tienes una vida distinta.

 

Daniel Esteban Rufino aún no caza con arma de fuego, pero sí colabora con el arco y la flecha. “El silencio del arco me permite ser más silencioso, la escopeta hace mucho ruido”. © GILLMAR VILLAMIL


 

 

A la mañana siguiente, podíamos caminar por la zona con total libertad. Sabían a qué íbamos y nos concedieron permiso. El resto era observar y documentar.

Por la avanzada edad de los abuelos, me atormentaba pensar que pronto ya no estarán, y sentí debía hacer perdurar su recuerdo. Recordé aquellos retratos de los grandes maestros, Sebastián Salgado, sobre todo. Y ahí sobre la hamaca, donde me preparaba para dormir, surgió la idea de hacer esta sesión de fotografía.

Alex, nuestro fixer (o productor de campo) y habitante de la comunidad, lo hizo posible.  Le comenté lo que quería hacer y él habló con cada miembro sobre la idea. Aceptaron con la nobleza y carácter de solidaridad que prevalece en los Ticuna. 
 


 

 

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Cuando es tiempo de lluvias las quebradas crecen, los ríos aumentan su cauce y los lagos llenan su nivel acostumbrado. Es el momento favorito de Jairo Parente, uno de los cazadores más importantes de San Pedro de los Lagos. El arpón y el arco parecen una extensión de sus brazos.
 
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Elegimos el lugar a unos 300 metros de las casas, a un lado de una chagra sembrada de piñas, Situamos el set, unas hojas de palma y plátano fueron el sinfín. Después del almuerzo, fueron llegando uno a uno con sus vestimentas características. Les pedimos que se armaran de los elementos que caracterizaban su personalidad: pescadores, constructores, chamanes. Me erizaba el hecho de pensar podría darles con mis fotos un pedazo de mí y ellos con sus rostros una parte de ellos. 

Mi princial objetivo era hacerlo con responsabilidad, darles dignidad y carácter. En cierto sentido, se trataba de dejar un documento histórico y antropológico de lo que son y serán, preservar su imagen y que en el resto del país los conozcan.

 

Nallive es la chamán de la comunidad Ticuna en San Pedro. Su conocimiento en plantas y su funcionalidad la han hecho ser la principal curandera del resguardo. También usa medicina occidental para algunas situaciones. © GILLMAR VILLAMIL

 



 

P O R : GILMAR VILLAMIL
@villamilvisuals
 

Soledad, Atlántico, 1975. Fotógrafo, diseñador industrial y docente. Su dedicación por la fotografía crece inspirada en el costumbrismo y en la rica tradición de su pueblo caribeño. Estudió en México bajo la tutela de Narciso Contreras en la Escuela Activa de Fotografía. Su trabajo documental ha sido publicado en medios como SemanaEl Tiempo, Esquire Latinoamérica, Archivo Latino de Argentina. En esta ocasión se internó en la selva amazónica para participar en el especial #TicunasRevelados, para Semana Rural.

 

 


 

Otros trabajos de la serie fotográfica TICUNAS REVELADOS:
 

Ticunas en el lente de seis fotógrafos

Neoticunas: la generación que dejó entrar la modernidad

 

 

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