Más de 300 ciudadanos salvaron el millar de árboles que quedó sin refugio en el Parque Chicaque

octubre 10 de 2019

Los 1.000 árboles nativos, que quedaron sin hogar por la destrucción del vivero de esta reserva natural de Cundinamarca, fueron sembrados en un predio aledaño a la represa del Sisga, ubicada en el municipio de Chocontá. Con los aportes económicos de la ciudadanía, Chicaque reconstruirá su principal centro de producción de especies nativas.

Más de 300 ciudadanos salvaron el millar de árboles que quedó sin refugio en el Parque Chicaque

| Los 1.000 árboles nativos del Parque Chicaque fueron sembrados en terrenos afectados por la ganadería y agricultura. | Por: Jhon Barros


Por: Jhon Barros
@barrosjhon

Marcela Penagos quería que el cumpleaños número 22 de su hija mayor fuera especial y se saliera de lo tradicional. Descartó por completo llevarla a un centro comercial, armar maletas para visitar algún pueblo de tierra caliente, organizar una fiesta donde el bullicio y el desorden marcaran la parada o comprarle un regalo costoso con los últimos adelantos tecnológicos.

Según esta cosmetóloga y esteticista de 38 años, que vive en el occidente de Bogotá, Gabriela no es una joven tradicional. “Es una defensora de la naturaleza, los animales y las causas sociales. No le gusta mucho la rumba y asiste a todas las manifestaciones que defienden alguna buena causa. Hace voluntariados para cuidar abuelitos y le encanta ir a caminatas por espacios llenos de vida y aire puro. Ella rompe con los esquemas tradicionales de la juventud”.

La forma de ser de su hija la llevaron a buscar por redes sociales alguna actividad que defendiera los recursos naturales. “Ví que estaban buscando gente y apoyo para sembrar 1.000 árboles nativos por la represa del Sisga. Lo que más me llamó la atención es que esos árboles corrían el riesgo de morir, ya que los fuertes vientos de julio y agosto destruyeron su hogar: el vivero del Parque Chicaque, un pulmón verde en San Antonio del Tequendama, Cundinamarca”.
 

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Marcela Penagos escogió una siembra de 1.000 árboles en terrenos de la represa del Sisga como el regalo de cumpleaños de su hija. ©Jhon Barros

«Lo que más me llamó la atención es que esos árboles corrían el riesgo de morir, ya que los fuertes vientos de julio y agosto destruyeron su hogar: el vivero del Parque Chicaque»

Marcela Penagos, una de las asistentes a la siembra en el Sisga
 

De inmediato, Marcela se comunicó con el Parque Chicaque para ampliar la información. Le dijeron que la campaña para salvar los árboles tenía dos opciones: hacer solo un aporte económico, que sería destinado para transportar los árboles desde el parque hasta la represa y reconstruir el vivero, o pagar y asistir el 5 de octubre al Sisga y untarse de tierra para ayudar a sembrar el millar de árboles. Ella escogió la segunda.

Días previos a la siembra empezó a enviarle pistas a su hija por WhastApp sobre la celebración. Le escribía cosas como: prefieres celebrar en un sitio cerrado o en un espacio al aire libre, te gusta trabajar en equipo o sola, quieres aportar un granito de arena para que la naturaleza se cure o ir a un restaurante. Ella me contestaba con mucha incertidumbre. El día de su cumpleaños, que fue el 4 de octubre, le envié una carta donde le revelé parte de mi regalo”.

Marcela y Gabriela no viven juntas. La primera vive con su hijo menor y la segunda con su papá, acuerdo al que llegaron luego del divorcio. “Mi hijo le llevó la carta, la cual, además de plasmarle todo mi amor y admiración, decía que íbamos a sembrar juntas un recuerdo. A lo último le escribí: te espero el 5 de octubre temprano por la estación de los Héroes, lleva ropa cómoda, abrigada y mucha energía”.
 

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Los 1.000 árboles que crecían en el vivero del Paque Chicaque corrían el riesgo de morir. Los vientos de julio y agosto destruyeron la infraestructura, por lo que quedaron desprotegidos. ©Jhon Barros

Ciudadanos verdes

El pasado 5 de octubre, más de 300 personas llegaron a las 6 de la mañana al centro comercial los Héroes en Bogotá, donde diez buses los conducirían hasta la represa del Sisga, ubicada en el municipio de Chocontá. Allí sembrarían los 1.000 árboles nativos del Parque Chicaque que corrían el riesgo de morir por la ausencia del vivero.

“Llegamos juntas a la cita. Gabriela aún no sabía de qué se trataba la actividad, pero estaba contenta y ansiosa. Cuando vio a toda la gente con palas y guantes le revelé la verdad: seríamos parte de esta campaña para salvar los árboles de Chicaque. Ella me abrazó y con lágrimas en sus ojos me dijo: es el mejor regalo que he recibido mamá. Se nota que me conoces perfectamente”, asegura Marcela.

Luego de un viaje de casi dos horas, los centenares de participantes llegaron a un predio privado de la vereda Tilatá Alta listos para sembrar. Un camino destapado los condujo a una parte montañosa, que en el pasado fue afectada por la ganadería y los cultivos de papa y cebolla. Todos marcharon cargando los árboles de especies como chuguaca, roble, matabuey, palma caña víbora, arrayán, gomo, lechero, gaque, huesillo blanco y mortiño.
 

 

Los huecos ya estaban abiertos, proceso adelantado por “1.000 en un día”, fundación creada en 2018 con el fin de hacer restauración ecológica, la cual decidió apoyar la causa del Parque Chicaque.

Pero Marcela no quería que el cumpleaños de su hija se limitara a introducir el árbol y cubrirlo de tierra. La siembra tenía que ser simbólica, como se lo dijo en la carta: sembrar un recuerdo.

Con la ayuda de Nelly Maldonado, ingeniera forestal de Chicaque que lideró la campaña para salvar los árboles de la reserva natural, madre e hija cogieron una pala metálica para abrir un nuevo hueco, donde sembrarían una palma caña víbora.

“Me contó un ritual muy bonito de los muiscas. Cuando las mujeres estaban en embarazo, cada mes tejían un cordón y lo enterraban en la tierra. Pedían un deseo cada 30 días por el nuevo ser que estaba por llegar”, dice Marcela.
 

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Con sus aportes y participación, más de 300 ciudadanos salvaron a los 1.000 árboles del Parque Chicaque. ©Jhon Barros

Esta bogotana hizo algo parecido. Luego de abrir un hueco de medio metro aproximadamente, introdujo la palma, la cubrió de tierra negra y la bautizó Gabriela, como su hija. “Mientras cubría el hoyo con tierra, dije en voz alta nueve deseos para mi niña, como que Dios esté siempre en su vida, que tenga salud, que siempre sonría y que estemos juntas para siempre. Me dieron las coordenadas de la palma, que espero visitar pronto”.

Gabriela, quien actualmente estudia comunicación social y periodismo, sembró otra palma. Quedó más que contenta con el regalo de su mamá. “Me dí cuenta que me conoce demasiado. Yo amo a la naturaleza y me encanta cambiar la rutina de la ciudad. El ritual que hizo mi mamá con su palma fue hermoso. Es la primera de muchas siembras que haremos juntas”.
 

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Los jóvenes fueron grandes protagonistas en la siembra de 1.000 árboles en terrenos de la represa del Sisga. ©Jhon Barros

«No esperábamos tanta gente. Esto demuestra que una causa ambiental sí moviliza al país. Fue muy lindo ver a las familias juntas plantando»

Nelly Maldonado, ingeniera forestal del Parque Chicaque
 

Masiva participación

Nelly Maldonado, ingeniera forestal de Chicaque, quedó sorprendida con la masiva participación de los ciudadanos en la siembra por la represa del Sisga.

“No esperábamos tanta gente, la verdad. Recibimos muchas llamadas, correos y mensajes por redes sociales de ciudadanos que querían participar y hacer su aporte económico para salvar los árboles. Muchos no pudieron asistir porque tuvimos que cerrar los cupos. Esto demuestra que una causa ambiental sí moviliza al país. Fue muy lindo ver a las familias juntas plantando”.

Según Maldonado, la convocatoria traspasó fronteras. Además de los más de 300 colombianos que aportaron y asistieron a la jornada en el Sisga, la campaña recibió apoyo económico de varias personas de Estados Unidos, Alemania y Brasil, "quienes vieron la nota escrita por SEMANA RURAL sobre la campaña”.
 

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Los más de 300 ciudadanos sembraron árboles de especies como chuguaca, roble, matabuey, palma caña víbora, arrayán y gomo. ©?Jhon Barros

Con los fondos recolectados, el Parque Chicaque volverá a construir su vivero, que quedó totalmente destruído por los vientos de los meses pasados.

“Este vivero nació hace cuatro años como un proyecto de investigación forestal de la Universidad Distrital, es decir que no tiene un propósito comercial. Hemos logrado producir más de 10.000 árboles nativos, muchos plantados en algunas zonas de Chicaque. Con los recursos de los participantes, montaremos la estructura del nuevo vivero y construiremos áreas para el almacenamiento de las semillas, cada una para un tipo de especie distinta”, afirma Maldonado.

La fundación “1.000 en un día” fue la encargada de los temas logísticos de la actividad, como garantizar el transporte de los árboles y las personas, refrigerios, seguros de riesgo, servicio de guianza de expertos ambientales y brigadistas, todo financiado con los aportes de la ciudadanía.
 

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El predio privado donde fueron sembrados los 1.000 árboles fue afectado en el pasado por la sobrecarga ganadera. ©Jhon Barros

Andrés Ronderos, creador de esta iniciativa, informó que tiene proyectado sembrar más de 50.000 árboles en diversas partes de Colombia, en jornadas de 1.000 en 1.000. “El ideal es hacer siembras por lo menos cada 45 días, pero dependemos de lo que diga la naturaleza. Entre noviembre y marzo, época de verano, no podemos sembrar. Queremos expandirnos a otras partes del país, no solo a la sabana de Bogotá. Estamos en conversaciones con personal de Cali para plantar en los terrenos afectados por los recientes incendios”.

“1.000 en un día” nació por una necesidad personal de este diseñador de sembrar árboles. Luego de aprender sobre el tema con expertos forestales y ambientales, decidió hacer convocatorias para sembrar en predios privados.

“Le decimos a los propietarios de los predios privados que le destinen una parte de su tierra a la naturaleza, y que así ayudarán a consolidar un bosque que nos aportará oxígeno y regulará el clima. 22 árboles generan el oxígeno que requiere un ser humano para respirar en un día, por eso le debemos muchos árboles al planeta”.
 

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