Santo Domingo: el pueblo que sobrevivió a todos los males de la guerra

febrero 25 de 2018

A este caserío del Meta llegaron todos los actores del conflicto armado. Hoy sus habitantes solo piden que el Gobierno les preste atención: quieren una carretera decente y protección al medioambiente..

Santo Domingo: el pueblo que sobrevivió a todos los males de la guerra

| Las tumbas de los civiles en el cementerio de Santo Domingo son simples cruces al lado de las enormes lápidas de los comandantes de las Farc que murieron en la zona. | Por: José Puentes Ramos - SEMANA RURAL


Por: José Puentes Ramos
josedapuentes

En Santo Domingo se juntaron casi todos los males del conflicto armado. Cada uno seguido del otro. Y por poco desaparecen a este caserío de la vereda Agualinda, en Vista Hermosa (Meta). Sus pobladores cuentan que el primer mal fue las Farc, que empezó a llegar a finales de los años ochenta del siglo pasado. Le siguieron la coca, la respuesta armada de las Fuerzas Militares, el desplazamiento, los paramilitares y el olvido estatal. 

 

 

Santo Domingo es un cacerío de la vereda Agualinda. Para llegar hasta aquí, se debe tomar un transporte desde el casco municipal de Vista Hermosa. Hoy son cerca de 3 horas y media de recorrido.

 

Luis David Castiblanco está sentado bajo el tejado de una tienda de la entrada de Santo Domingo para protegerse del sol. La temperatura es de 32 grados y apenas son las 10 de la mañana. Es el presidente de la Junta de Acción Comunal —JAC— y uno de los habitantes que mejor conoce la historia del caserío. En la década de los setenta era una zona poco habitada. La comprendían algunas fincas esparcidas y predios baldíos. Pelados. 

“Santo Domingo nace hace 35 o 40 años. Campesinos de varias regiones del país empiezan a llegar para colonizar estos terrenos. De ahí se fue regando la bola de que había lugares magníficos donde se podía vivir y trabajar”, rememora Castiblanco, quien es oriundo de Gachancipá, un pueblo cundinamarqués y cercano a Bogotá. Llegó a este punto del llano hace 20 años. “Por entonces, el mercado más próximo quedaba en la cabecera de Vista Hermosa. Era un viaje de 6 o 7 horas a caballo”.

 

smiley (De izq. a der.) Luis David Castiblanco y una de las calles de Santo Domingo. | Fotos: César García y José Puentes Ramos.  


De a poco, los campesinos fueron levantando sus casas, los cultivos, los corrales para el ganado y otros animales. Lentamente se convirtieron en una comunidad, que con la aparición de las Farc se fracturó. La guerrilla tomó el control.
 

“Sabíamos que la autoridad aquí eran las Farc. Aquí estaban los frentes 27 y 44. Uno se tenía que acoger a 30 o 35 normas de convivencia que ellos dictaban. Algunas de esas leyes eran:

Ser una persona dada a la región.

Cumplir con lo cívico. 

Asistir a sus
reuniones.


Así era; más o menos. No se permitía al ladrón, al vicioso, al violador, al cuatrero…”,

- Luis David Castiblanco

 

 


 

Santo Domingo: así fue vivir en un pueblo que gobernaron las Farc.

sad César García. 


 ZONA DE DESPEJE 

 

Santo Domingo y toda Vista Hermosa fueron incluidos en la zona de distensión durante las negociaciones de paz del Caguán, entre 1999 y 2002. Fue una etapa dura para los habitantes del corregimiento, pues si bien algunos guerrilleros ya vivían o transitaban constantemente por el poblado, se apropiaron del territorio e incrementaron la rigurosidad de sus normas. Por ejemplo, a Castiblanco lo amenazaron por ser pastor evangélico. En ese entonces estaba prohibido profesar cualquier religión. 

La vida en la zona llenó de zozobra a los campesinos, señala el presidente de la JAC. Todo aquel que estuviera adentro era considerado militante de las Farc y afuera lo esperaban los paramilitares a que saliera para asesinarlo. “Muchos dieron la vida. Estábamos aislados y sin abasto de alimentos. Ellos se arriesgaron. Sin querer, sin saber, dieron la vida”, reflexiona el líder comunal de Santo Domingo.
 


 

 EL CEMENTERIO DE LOS GUERRILLEROS 
En la entrada de Santo Domingo, a un costado de la carretera, queda el camposanto del poblado. Las primeras tumbas que se ven son de comandantes de las Farc. Son más grandes en comparación con las de los civiles —que son simples cruces con los datos del difunto— y están enchapadas con baldosa. Antes, tenían estatuillas de cobre y jarrones, pero con la salida de la guerrilla de Santo Domingo las tumbas fueron profanadas. Es uno de los recuerdos físicos que los habitantes de la cabecera tienen del conflicto armado. smiley José Puentes Ramos.

 


Tras el fin de la zona de distensión, que fue un breve alivio para los residentes de la vereda, aparecieron otros dos males: la lucha frontal de las Fuerzas Militares contra las Farc y el paramilitarismo. Era 2003 y la persecución a cualquier rastro de la guerrilla trajo consigo más violencia. José Antonio Guerrero Cano, de 69 años, recuerda esos duros momentos. Es uno de los campesinos que más tiempo lleva en el caserío. Dice que llegó proveniente de San Luis de Gaceno, un pueblo boyacense cercano al llano casanareño, hace 46 años.

El Ejército ingresó y las Farc salieron a correr. Aquí se cree que los militares entraron revueltos con paramilitares. Entonces, también se decía que quienes tenían alguna relación con la guerrilla debían perderse. Eso fue un problema tremendo, porque decían que cualquiera era auxiliador de ellos”, cuenta desde la entrada de su negocio, un pequeño almacén de productos veterinarios y sal para ganado. Queda en la calle principal de Santo Domingo, justo donde en muchas ocasiones hubo enfrentamientos entre bando y bando.   
 

 

 LA BONANZA COCALERA 

 

De la mano del conflicto armado vinieron los cultivos ilícitos. Guerrero Cano asegura que cuando empezó a vivir en Agualinda, en los años setenta, se cultivaba y vendía marihuana. Luego entraría una planta más rentable: la coca. Era el motor de la economía local. Tanto así que muchos campesinos cambiaron sus fincas y ganados por estos cultivos; recolectaban la hoja y se la vendían, en un principio, a los narcotraficantes y a la guerrilla.
 

smiley | FOTO: César García


Aquí ellos [las Farc] vendían la coca común y corriente. Así duramos más de diez años, hasta que les tocó irse luego de la zona de distensión. Los campesinos tenían que ir al monte para vendérselas”, afirma Guerrero.

A él no le llamó la atención el negocio de los cultivos ilícitos, pues considera que es el culpable de que por un tiempo la agricultura no prosperara en Santo Domingo. En las cuentas de la bonanza cocalera —que empezó a terminarse en 2003 luego del fin de la zona de despeje—, un jornal para recoger hoja de coca costaba entre 30 mil y 35 mil pesos y el horario era de 5 a 11 de la mañana; mientras, el pago por trabajar en un sembrado lícito no superaba los 15 mil pesos y se laboraba todo el día.

“Por eso, la mayoría de las fincas cayeron, porque no había gente para trabajar. Así que decidí vender mi finca. Me la compraron unos amigos de por aquí. Con eso medio arreglé una casa en Villavicencio y compre este ranchito, donde hoy vivo y tengo el negocio”, asegura.


 LOS ILÍCITOS LOS DESPLAZARON 

 

De a poco, los campesinos que decidieron sembrar coca comenzaron a migrar hacia otras regiones del Meta y el país, porque en Santo Domingo ya los cultivos ilícitos no eran rentables. La guerrilla no compraba y las acciones de las autoridades para erradicar aumentaron. En Agualinda se vieron aviones rociando de glifosato los sembrados. Algunas hectáreas con plantaciones lícitas terminaron contaminadas del químico, lo que incrementó aún más la crisis económica en esta región.

 


smiley | FOTO: César García


“Una vez alcanzamos a contar trescientas familias en Santo Domingo (entre 5 mil o 6 mil personas de acuerdo con las cuentas de Castiblanco). Cuando se dio el desplazamiento grande, quedamos 35 o 40 familias”, 

- Cervulo Cruz Pretel, de 82 años, proveniente de Montenegro, Quindío.

 

Cruz Pretel también vive en la calle principal del caserío. Atiende su ferretería y la taquilla de Cootransgüejar, la línea de transporte que viaja desde la cabecera municipal de Vista Hermosa hasta Agualinda. Es un trayecto que puede durar tres horas y media.

 

Es por eso que en Santo Domingo hay dos tipos de desplazados: los que huyeron para evitar morir en un cruce de disparos entre el Ejército y la guerrilla, y los que salieron a buscar dónde la coca era negocio. En 2007 se dio una intervención grande por parte del plan de erradicación de cultivos ilícitos que iba acompañada de ayudas para los campesinos pero, según la misma comunidad, no solucionó del todo el problema.


 

 LOS PENDIENTES DEL POSCONFLICTO 

 

La vía que comunica a la cabecera municipal con este corregimiento es destapada, polvorienta y empedrada. Las motos a veces se quedan varadas tras varios intentos de pasar el agreste camino. En los ríos y quebradas que la cruzan no hay puentes en buen estado. El año pasado, nos vendieron la idea de que con el plan 50/51 (de mejoramiento de vías terciarias en zonas de posconflicto) nos iban a arreglar la carretera. Vea cómo sigue en mal estado, reclama Castiblanco, quien añade que la alcaldía repartió los 50 kilómetros en varios tramos y que la comunidad de Santo Domingo salió beneficiada con tan solo 10 kilómetros.
 

smiley | FOTO: César García


Son varios los asuntos pendientes que el Estado tiene con Agualinda, una de las tantas veredas que bordean la serranía de La Macarena y que sufrieron por el conflicto armado. Más ahora que con el proceso de paz y la firma de los acuerdos con las Farc algunos campesinos han retornado. Pero el pedido urgente es el arreglo de la carretera de acceso antes de cualquier programa productivo.

 


“Y sobre los proyectos: tienen que ser acordes con la realidad de nosotros. Luego del proceso de erradicación de 2007, a los campesinos les entregaron hortalizas, plátanos y cítricos para reemplazar la coca. ¿Cómo se les ocurre que aquí pega la hortaliza cuando aquí, apenas se levanta uno, hace 19 o 20 grados de temperatura?”

- Luis David Castiblanco


 

Lo cierto es que, luego de soportar casi todos los males del conflicto, en Agualinda y Santo Domingo ya se vive en paz. Ya no hay coca ni grupos armados; tampoco enfrentamientos o amenazas a los campesinos. Esa tranquilidad estará completa con una carretera decente y protección al medioambiente.
 


 

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LUCAS VELA febrero 28 de 2018

Excelente contenido! Hace poco escuche la pregunta de si estariamos dispuestos a pagar por los contenidos Web y de una respondi, Por su puesto! Las infografias, los videos, las cronicas, son excelentes. Los felicito!!

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