Boquemonte, el tesoro natural para redescubrir Soacha

octubre 25 de 2018

En la zona rural de Soacha está el parque Arqueológico y Ecoturístico Boquemonte, una joya de la naturaleza que aloja arte rupestre, historia indígena muisca y más de 1.500 especies de fauna y flora.

Boquemonte, el tesoro natural para redescubrir Soacha

| El Parque Arqueólogico y Ecoturístico Boquemonte antes era un lote baldío, fue reforestado completamente y está listo para recibir visitantes. | Por: César García


Por: Ángela Palacios
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Los primeros resultados que arroja Google si uno busca la palabra "Soacha" son noticias de bandas de microtráfico, desplazamiento, dificultades de transporte y servicios básicos, y la lucha de las madres de ese municipio por obtener justicia algún día en el caso de los llamados falsos positivos. Pero Soacha va más allá de los 328 barrios que componen su área urbana, y que se juntan con el sur de Bogotá de manera imperceptible. Apenas a 20 minutos de esas calles inundadas de comercio y tráfico caótico, este municipio, con más habitantes que Pereira, Manizales, Montería y Santa Marta, ofrece una joya turística para desconectarse y aprender de la cultura indígena de la región.

Llegamos a Soacha por la Autopista Sur, luego de una hora de recorrido desde el norte de Bogotá. Antes de 'subir' a nuestro destino, pasamos por la plaza central de Soacha –tristemente célebre por el atentado y posterior asesinato de Luis Carlos Galán, y que hoy tiene una escultura en memoria de este político-, para probar el postre de tres leches con agrás y la leche asada, postres típicos del altiplano.

En la vía a Mondoñedo, y luego de un desvío hacia la vereda Cascajal, el bosque de niebla nos da la bienvenida. El Parque Arqueológico y Ecoturístico Boquemonte es una reserva natural que según su fundadora, Arsenet Usaquén, hace parte de la zona rural del municipio y es territorio de producción agropecuaria, páramos, humedales y bosques de niebla. “El 80% de Soacha es zona rural y tan solo el 15% es urbano, es decir, lo que vemos día a día en los noticieros”, insiste Arsenet.
 

Las replicas de pintura rupestre es uno de los atractivos que ofrece el paque ecoturístico, todas se han hecho imitando las que se encuentran en el Parque San Agustín. © CÉSAR GARCÍA


 


Eran las 9:30 am. pero no se veía el sol. Doña Arsenet nos contaba que éramos afortunados porque los visitantes, a diferencia de otros destinos, no llegan allí en busca de un cielo despejado, sino de paisajes blancos como el que nos recibió a 2.710 metros de altura.

El parque Boquemonte nació en 1999, cuando la familia de Arsenet compró un lote baldío y lo reforestó completamente. Desde entonces, se han sembrado más de 10.000 árboles, lo que atrajo a conejos silvestres, aves endémicas y hasta osos perezosos. Según ambientalistas y expertos que trabajan con el parque, lo más probable es que en 20 años este tipo de ecosistemas sea muy difícil de encontrar tan cerca de las ciudades, a causa del calentamiento global.

Una guía local nos ofreció una taza de tinto para calentar el cuerpo y del suelo tomó pétalos de la flor del ‘amarrabollos’, una planta que comían los indígenas para evitar la ‘chicha’ (en muisca, diarrea), que les producía tomar ‘facua’ (en español, chicha). Parte del trayecto consiste en eso, rescatar la riqueza del lenguaje y las prácticas indígenas muiscas y su relación con la naturaleza, una comunidad que durante siglos tuvo a este territorio como hogar.
 


En este recorrido no puede faltar  la almojában soachuna . © CÉSAR GARCÍA


Comenzamos el recorrido

Las escrituras de Boquemonte datan de 1909 y por eso se preserva parte de su arquitectura, como una casa en barro y lavamanos en piedra. El recorrido avanza en un pequeño valle donde encontramos caballos rescatados y adoptados que se comportan más como mascotas que como bestias de carga. Se puede recorrer la reserva en cabalgatas y el parque también ofrece la opción de interactuar con animales domésticos en una granja.

Otro de los atractivos de Boquemonte es el sendero ecológico que se completa en aproximadamente hora y media. Aunque nuestra caminata estuvo pasada por agua, en esta zona generalmente la lluvia no pasa de un “espanta bobos”, como nos dice Arsenet, la típica llovizna capitalina. Durante el recorrido hay réplicas del parque arqueológico San Agustín, del Huila.

Sin ningún aviso previo, en la mitad del recorrido nos encontramos con un kiosko que conserva fielmente restos de niños indígenas muiscas de hace casi 3.600 años, los mismos que habitaron Soacha y encontraron en la hacienda Terreros, lo que hoy es un famoso centro comercial.
 


«Este tipo de reservas sirven como respiradero para Soacha y Bogotá, porque absorben el CO2 de las ciudades y lo convierte en oxígeno»

CAROL OLAYA , guía de Boquemonte.


 


Este  parque  conserva  restos de interés  arqueológico. © CÉSAR GARCÍA
 

La casita es un espacio para conocer mejor la cultura de los indígenas, sus prácticas ancestrales, apreciar e intentar descifrar el arte rupestre. Las leyendas locales se usan para concienciar a los visitantes sobre el cuidado de los animales y la naturaleza.
Por eso nos cuentan historias fantásticas sobre el origen de, por ejemplo, las manchas del jaguar, que atribuyen al maltrato que le ha causado el hombre. Esta particularidad hace de Boquemonte un destino muy recomendado para familias con niños.

En el regreso hay un canopy  (o tirolesa) sobre un precipicio de 270 metros. La sensación es difícil de describir porque está diseñada para que en el recorrido rompas la neblina y no veas el final del trayecto, una puesta en escena única para los amantes de las actividades extremas.

Para combatir el frío de entre 8 y 14 grados también está el muro de escalada con una vista particular, mezcla de valle nublado con una especie de pesebre con ovejas y otros animales.

En 'Boquemonte' puedes interactuar con los caballos como si fueran mascotas. © CÉSAR GARCÍA


 

La travesía por el parque Arqueológico y Ecoturístico Boquemonte termina con un refrigerio caliente o frío, lo que uno escoja. Dentro de la oferta están las deliciosas almojábanas soachunas y aguapanela con queso, una opción recomendada si el frío se instala en manos y pies.

Mientras comíamos, crecía la sensación de estar de visita en una finca familiar. Durante la conversación, la guía local  nos explicó que la reserva conserva el nombre original de la que hoy es la vereda Cascajal, antes Boquemonte, que se refiere a la ‘gran boca del monte’ que produce el efecto Foehn, cuando dos montañas atrapan la neblina por combinar un lado húmedo y otro seco.


Aunque todo esto se puede vivir en un solo día, la recomendación es acampar una o dos noches en la reserva, para sembrar árboles, avistar aves endémicas de la región y si tienen suerte, toparse los osos perezosos que a veces se ven colgados de los árboles.

«Disfrútenlo, respírenlo, tóquenlo y tómenle fotos porque en unos años no podrán», advierte Doña Arsenet.

 


 

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¿Cómo llegar?

Hay rutas los fines de semana que salen del parque principal de Soacha hasta el parque Boquemonte. Funcionan en la mañana y cuestan $ 1.000 pesos.

En carro, desde Bogota: por la Autopista Sur hasta Soacha y luego por la vía Mondoñedo. Por la Autopista Sur hasta Chusacá y luego por la vía Mondoñedo. También por la calle 13 y la calle 80, vía Ramal -Boquemonte.

Desde fuera de Bogotá se toma la vía Anapoima - la Mesa y luego Mondoñedo, vía Ramal Boquemonte.
 

¿Qué llevar?

Ropa cómoda y abrigada, calzado deportivo resistente o botas de caucho, bloqueador solar, agua o bebidas hidratantes, impermeable como precaución, snacks dulces. 

 

¿Dónde comer?

En Boquemonte existe la opción de hacer picnic, lo importante es avisar con antelación al parque para que adecúen el espacio o te ayuden con la comida. También se ofrece sancocho de gallina los fines de semana y postres típicos de Soacha.

 

¿A quién contacto para reservar?

El servicio en Boquemonte es de martes a domingo de 9:00 a.m. a 5:00 p. m. y la entrada cuesta 10 mil pesos.

Para reservar la visita o consultar más información comunícate con Juan Nicolás Ussa y Arsenet Usaquén al 316 868 5320 - 316 603 67 02. También puedes escribir un correo a reservaboquemonte@gmail.com.
 


POR: Ángela Palacios | Periodista de turismo
@AngelaPalaciosG


 

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