‘Tierra para las mujeres: punto clave para un país equitativo’

noviembre 12 de 2020

El tercer día de la Gran Cumbre Semana Rural: 'La mujer rural transforma a Colombia' resaltó la importancia de la tenencia de tierras en la labor de la mujer rural como eje del futuro del campo. Aquí algunas de las conclusiones..

‘Tierra para las mujeres: punto clave para un país equitativo’

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Por: SEMANA RURAL
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La importancia de la inclusión de la mujer en políticas integrales de tenencias de tierra y las propuestas del Estado para disminuir la brecha entre hombres y mujeres propietarias fueron algunos de los temas tratados en el panel ‘Tierra para las mujeres: clave para un país equitativo’, en el tercer día de la Gran Cumbre Semana Rural 2020. 

 

En la charla participaron Marcela Morales, subdirectora de la Unidad de Restitución de Tierras; Gina Paola Pérez, directora de Mujer Rural del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural; Omaira Bolaños, vocera de la campaña global Mujeres por la Tierra; Eve Crowley, representante adjunta para América Latina de FAO, y Aurora Martínez, lideresa campesina  embajadora de la reconciliación. Las panelistas hicieron énfasis en que el desarrollo integral del futuro del campo sólo será posible si las mujeres tienen autonomía económica, empoderamiento y tierras.

 

Eve Crowley aseguró que desde la FAO han identificado que darle tierras a las mujeres mejoraría la seguridad alimentaria y ayudaría en la reducción de la pobreza. Cerrar la brecha de la tenencia de tierras entre hombres y mujeres podría aumentar la producción de las mujeres en sus fincas de un 20 a 30 por ciento a nivel global, aumentar la producción agrícola de los países en desarrollo de un 2,5 a 4 por ciento y disminuir el hambre de 150 millones de personas. Explicó que actualmente hay un reconocimiento global de la desigualdad de derechos entre los hombres y mujeres, problemática que impide el logro de los objetivos de desarrollo sostenible.

 

“Nosotros vemos la tierra como un portal potente para acceder a otros beneficios necesarios: inversión en educación, reducción de la violencia basada en género, resiliencia, alimentación, nutrición de sus hijos, seguridad, entre otros. Las mujeres constituyen el 43 por ciento de la mano de obra agrícola en el mundo, pero no tienen el acceso igual. En América Latina y el Caribe no hay más de 31 por ciento de mujeres con títulos sobre tierras”, explicó Eve.


«Cuando las mujeres tenemos tierra y somos dueñas de algo nos empoderamos más: a nivel administrativo, financiero y demás. Nos sentimos más útiles y seguras ante la sociedad y la familia»

Aurora Martínez, lideresa campesina y embajadora de la reconciliación


 

Otra de las discusiones giró entorno a la necesidad de promover una política integral con un enfoque colectivo que incluya las especificidades de mujeres indígenas, campesinas y afrodescendientes. Omaira Bolaños afirmó que en Colombia estas comunidades cuentan con tradiciones milenarias de sistemas comunales de tenencia colectiva y manejo colectivo de la tierra y sus recursos, por lo que la concepción de propiedad para derechos de las mujeres puede ser limitada, si no aborda el concepto amplio de tenencia: pluralidad, riqueza cultural, económica y social de los sistemas comunitarios. 

 

Las propuestas para mejorar este acceso, desde la campaña global Mujeres por la Tierra, implican mayores beneficios en los mecanismos que aseguren que las mujeres sean parte de la gobernanza de la tierra, proponiendo estrategias que aseguren su derecho a la participación efectiva en la toma de decisiones.  También es importante reconocer que las mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes, son sujetos de derecho, pares políticos y económicos, no solo desde lo relacionado a la capacidad de generar y acumular riqueza, sino con otro tipo de activos internos: la comunidad misma, la biodiversidad, su identidad étnica y cultural y el conocimiento ancestral.

 

“La seguridad de los derechos sobre la tierra para las mujeres debe ir en un modelo integral que permita medir avances en la participación de las tomas de decisiones en las economías locales que históricamente han sido invisibilizadas -explicó Omaira- A pesar que todos los países han ratificado la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de la ONU, ningun país cumple con todas las condiciones necesarias para hacer efectivo el convenio”.

 

Desde el Gobierno Nacional, Gina Paola Pérez comentó que en el Plan Nacional de Desarrollo se incluye el capítulo “Pacto para la equidad de las mujeres rurales”, donde se plantean acciones específicas para dar cumplimiento a la ley 131 del 2002. Desde ahí se busca impulsar que las mujeres puedan acceder a los diferentes activos productivos incluyendo la formalización de la tierra. 

El Ministerio de Agricultura, junto a la Agencia Nacional de Tierras y la Dirección de Mujer Rural, han trabajado por incluir el enfoque de género en toda la oferta institucional.  Gracias a eso lograron la construcción de una ruta de priorización para que las mujeres accedan a las tierras. Así mismo, la ANT ofrece un programa de subsidio integral de acceso para mujeres rurales, con el cual pueden obtener hasta el 100 por ciento del valor del predio a través de la postulación de un proyecto productivo. 

 

Pérez aseguró que la meta en el PND es lograr que 12.142 mujeres cuenten con derechos de tenencia reconocidos mediante títulos a su nombre o títulos compartidos con su pareja. “Hasta el momento va el 70 por ciento. Entre agosto de 2018 y septiembre de 2020 se han beneficiado 9551 mujeres (el 50 por ciento del total beneficiario) con 43.945 hectáreas”, explicó.

 

Otro de los temas abordados fue el adjudicamiento de las tierras baldías. Sobre esto, desde la Dirección de Mujer Rural aseguraron que trabajan en la reglamentación de la ley 1900 de 2018, que establece criterios de equidad de género en la adjudicación de tierras baldías, logrando la priorización de las mujeres rurales que ejerzan la jefatura de su hogar para que tengan mayor puntuación en el marco de acceso y formalización de sus tierras.

 

Sobre las acciones para hacer más eficaz el acceso a tierras para las mujeres y mejorar sus condiciones de vida, la conclusión fue unánime: entregar un terreno no es suficiente. Las propuestas resaltan la importancia de un programa integral que incluya procesos de capacitación, participación en programas de proyectos productivos y el empoderamiento de la mujer en la toma de decisiones. 

 

Eve Crowley aseguró que es importante que los derechos estén apoyados por la ley, permanezcan en el tiempo, no sean vulnerables al cambio del estatus de la mujer en la comunidad, sean ejecutables, no requieran de otro esfuerzo adicional para ejercerlos y que se haga énfasis en la importancia de los derechos a los territorios colectivos.

 

“La tierra en sí, sin tener la tecnología, crédito, capacitación, no rinde como debería, requiere esas tres cosas. Hay otros apoyos que tenemos que pensar, la disponibilidad de datos segregados para monitorear los impactos de las políticas que se aplican, un protección social con enfoque de género, aliviar la pobreza, minimizar los riesgos y asegurar las necesidades de cuidado, ya que el 75 por ciento de todo el cuidado no remunerado está hecho por mujeres”

 

La identificación de las necesidades de las mujeres rurales, el fortalecimiento del enfoque de género, aumentar el presupuesto, evaluar continuamente el impacto que tienen las políticas, ofrecer un proceso de empoderamiento de todos los derechos y tener en cuenta el sistema de cuidado, fueron otras acciones que las participantes presentaron como necesarias para disminuir la brecha de desigualdad.


«Necesitamos que los títulos vengan acompañados de proyectos productivos sostenibles y amigables con el medio ambiente, y con una comercialización asegurada, para que las mujeres tengamos un sustento de vida»

Aurora Martínez, lideresa campesina y embajadora de la reconciliación


 

El objetivo del segundo día de la II Gran Cumbre Colombia Rural es resaltar a la mujer rural como eje del futuro del campo. En la medida en que las mujeres tengan autonomía económica, empoderamiento y tierras, se reducen las brechas de desigualdad social y ellas aportarán al progreso de sus familias y de sus comunidades.

 

Los invitamos a conectarse con la segunda edición de la Gran Cumbre Colombia Rural a través de las plataformas digitales del Grupo Semana.

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.