Menos desempleo pero peores condiciones: así es trabajar en el campo colombiano

abril 30 de 2018

Datos oficiales muestran una reducción en la tasa de desocupación de las zonas rurales. Pero en el día a día, los campesinos viven una precaria situación laboral. Otra de la razones por las que los jóvenes huyen del campo..

Menos desempleo pero peores condiciones: así es trabajar en el campo colombiano

| Como no hay seguros, la gente puede perder una enorme inversión si no le va bien en la cosecha. | Por: Guillermo Torres / Revista SEMANA


Por: SEMANA RURAL
SemanaRural

En el último trimestre de 2017, el desempleo rural se situó en 4,3 por ciento, el más bajo en una década y muy por debajo del dato nacional. Esta tendencia se mantuvo en el arranque de 2018, cuando la desocupación en el campo se ubicó en 5,8 por ciento, manteniéndose por debajo de la tasa nacional, que en marzo se situó en 10,8 %. Las explicaciones son diversas y oscilan entre aquellos que la atribuyen a que tras los acuerdos de paz ahora sí se puede entrar a las veredas y a los corregimientos y los que comentan que, el ascenso de hectáreas de cultivos de coca (188.000 hectáreas sembradas, según la Oficina de Política Nacional para el Control de las Drogas –ONDCP, por su sigla en inglés– de Estados Unidos), demandaron mano de obra.

El DANE, entidad encargada de elaborar los datos del mercado laboral, agrega que los centros poblados y rurales dispersos también presentan niveles de ocupación históricamente altos. Entre 2016 y 2017, se registraron 82.000 personas adicionales ocupadas en la otra Colombia. La población ocupada allí es de 4,8 millones de personas. Distintas fuentes dan cuenta de que por lo menos 11 millones de colombianos habitan las zonas rurales del país.

 

smiley | FOTO: Julián Lineros / Corbanacol

      

Para explicar este hecho, agremiaciones como la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) introducen el concepto del ‘pleno empleo’, esta vez para el campo, que se presenta cuando están trabajando todas las personas que quieren y pueden trabajar, algo que en realidad es más teórico que práctico, pues ni las economías más avanzadas logran llegar a ese punto.

Ahora bien, ¿en qué se ocupa la gente del campo? Los últimos datos dicen que se están empleando como trabajadores por cuenta propia, obreros y empleados particulares. Estos renglones concentran 71,7 % de la población ocupada. Además, se presentó un crecimiento de 27,3 % en la posición de trabajador sin remuneración, como es el caso de los hijos que ayudan a sus padres en actividades económicas o los familiares de los cuidadores de fincas o jornaleros, entre otros. El trabajador sin remuneración influyó en el aumento de la población rural ocupada 2,2 puntos porcentuales adicionales. El campo no solo ocupó laboralmente a la gente, sino que lideró el crecimiento de la economía nacional.

 

 


“La mayor contribución al crecimiento de la población ocupada se dio en las ramas de la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca e industria manufacturera. Estas contribuyeron en conjunto con 1,4 puntos porcentuales”.

- Dane -


 

En ANIF comparten la teoría de que el repunte del agro es una de las razones para un mejor mercado laboral rural, pero también lo atribuyen al auge del narcotráfico, al triplicarse las áreas con cultivos ilícitos durante 2014 - 2017. “(…) se trata de una mezcla de ambos factores, pues los crecimientos satisfactorios del agro son en buena medida atribuibles a la superación del fenómeno climático de El Niño en 2016 y no tanto a su modernización (este sector continúa aguardando los distritos de riego y las vías secundarias-terciarias del posconflicto). Además, es bien sabido que la tasa de participación laboral (personas buscando empleo) en la zona agrícola es baja, por cuenta del “pancoger” y/o por su elevada participación en la ilegalidad de los cultivos ilícitos, cuyos trabajadores no aparecen como personal buscando”, señala un comentario económico de ANIF.

 


 LOS ROSTROS DETRÁS DE LOS NÚMEROS 

 

Estos datos cuantitativos coinciden con análisis cualitativos que caracterizan al trabajador rural con una nula o baja protección en seguridad social, bajos niveles de formación e ingresos inestables e inciertos, pues la gente puede perder una enorme inversión con una plaga, una oleada o un invierno. Quizá estas precarias condiciones están llevando a los jóvenes a mirar otros horizontes.

 

smiley | FOTO: MinAgricultura


 

“(…) la mayoría de jóvenes relacionan el campo con retraso (…)”, dice un joven de 22 años del Magdalena a quien la organización Search for Common Ground entrevistó dentro de un grupo de 41 jóvenes entre los 18 y 29 años en 21 municipios que están saliendo de la guerra. De este grupo, el 56 % expresaron que no tienen ningún interés por el trabajo agropecuario. Las razones que aducen es que no solo no es un trabajo atractivo, sino difícil, poco rentable e inseguro.

Y así haya atractivos laborales y económicos, como ocurre con la agroindustria del banano, los jóvenes tampoco le están apostando a emplearse en estos oficios. Stiven Madero, de 21 años, creció viendo salir a su papá de madrugada y llegar en la noche nuevamente a casa. Y le dijo esto a SEMANA RURAL: Por los años de trabajo él fue perdiendo la movilidad y murió esperando una pensión que nunca le dieron”, señala.

 


 

 ENTREVISTA CON 

 JUAN CARLOS GUATAQUÍ 


INVESTIGADOR DE ESTUDIOS LABORALES
DE LA UNIVERSIDAD DEL ROSARIO

Este estudioso del tema sostiene que el impacto del proceso de paz permitió que se diera una demanda de empleos rurales, que antes estaba represada.

           

Los datos muestran que hay un mejor comportamiento de la tasa de desempleo en las zonas rurales que en las urbanas…

La definición internacional dice que una persona ocupada es aquella que en la semana inmediatamente anterior tiene un empleo remunerado de por lo menos una hora, por lo que es muy probable que, en las zonas rurales, la persona se ocupe por una hora. En la ciudad es más improbable que esto se dé porque hay inspección y vigilancia y consideraciones sociales de qué es un empleo digno y qué no lo es.

 

El DANE muestra una tendencia a la baja en porcentaje de desempleados rurales…

Sí. La dinámica laboral reciente en las zonas rurales colombianas ha sido impresionante. Es el sector que más ha contribuido a la generación de empleo, de acuerdo con la encuesta de hogares.

 

¿Por qué no había dinámica?

Desde la apertura económica, se ha dicho que uno de los sectores rezagados fue el agropecuario, porque fue el más afectado. Ya estamos a casi 20 años de eso. A ese argumento hay que sumarle que el conflicto tuvo un carácter marcadamente rural, que implica que no había seguridad ni física, ni jurídica, ni económica, ni forma de sacar los productos. De cara a la población, el desplazamiento forzado afecto la fuerza de trabajo de la actividad económica rural.

 

¿Qué le quitó el palo a la rueda?

Lo que le quitó el palo a la rueda fue el acuerdo de paz. Ese es el argumento. El posconflicto generó una dinámica económica que estaba reprimida. Eso es importante reconocer. Y eso incrementó el empleo agrícola y reducción del desplazamiento.

 

¿En cuánto a las condiciones? ¿Cuáles son las condiciones del trabajador rural?

Comparemos: un empleo urbano tiene salario mínimo y régimen contributivo (aporte a salud, pensiones y riesgos laborales). A eso se le conoce como formalidad laboral. La condición de un jornalero, por más que reciba remuneración, es informal. El campo tiene un rezago de entre 70 y 80 % de informalidad.

 


 TEXTO:  Bibiana Mercado

 

 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.