Tres emprendimientos chocoanos que demuestran que sí se puede

enero 30 de 2018

Estas ideas de negocio están innovando en una región con carencias económicas y sociales. Un ejemplo para pequeños empresarios que están surgiendo en la Colombia profunda. .

Tres emprendimientos chocoanos que demuestran que sí se puede

| En Chocó emprenden para salir de la pobreza | Por: José Puentes Ramos


Por: SEMANA RURAL
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Es una contradicción. Chocó es uno de los departamentos más ricos en biodiversidad y tiene potencial agroecológico, pero a su vez es una de las regiones con más carencias económicas y sociales de Colombia. De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la tasa de desempleo en Quibdó para julio de 2017 alcanzó el 16,6 por ciento, la cifra más alta a nivel nacional.

La mayoría de los quibdoseños pertenece al estrato 1 según la encuesta de percepción ciudadana del 2016, de la organización Quibdó Cómo Vamos. En el mismo estudio se puede ver que el 69 por ciento de los hogares de la capital chocoana se consideran pobres, el 84 por ciento recibieron menos de tres comidas diarias y el 52 por ciento solo cursaron hasta el noveno grado de bachillerato.

Pese a estos negativos indicadores, los chocoanos se las ingenian para salir adelante con lo poco que tienen a la mano. Este es el caso de estos tres emprendedores que crearon negocios a partir de productos típicos en su región. Rosaura vende las artesanías que elaboran comunidades indígenas que no tienen comprador; Cristian creó nuevos sabores de helado con frutos de la selva y Etty convirtió una tradición familiar en una empresa. SEMANA RURAL conoció sus historias.
 


 

 ‘LA CHOCOANITA’ DE LAS ARTESANÍAS 

Unos amigos de Rosaura Hinestroza, una joven quibdoseña de 27 años, viajaron hace dos años a su región para conocer las maravillas naturales de las que tanto ella hablaba. No querían irse del Chocó sin llevarse un souvenir que les recordara el paseo. Recorrieron toda la ciudad hasta que por fin encontraron unas artesanías que les gustaron. “Pensé en ese momento: aquí falta algo que promueva más la cultura del Pacífico”.

Bajo esa idea nació ‘La Chocoanita’, una tienda virtual que distribuye collares, manillas, gorros, bolsos y demás accesorios con diseños y materiales propios del Chocó. Usamos las fibras de dos árboles que crecen en la selva de mi tierra: el damagua y el cabecinegro”, cuenta Hinestroza. Los productos son elaborados entre su grupo de colaboradoras y comunidades indígenas que viven en Quibdó, como los emberá. Si le interesa comprar, visite www.lachocoanita.com

 smiley| FOTO: José Puentes Ramos


 

 smiley| FOTO: José Puentes Ramos


 

 LOS SABORES DE LA SELVA EN UN HELADO 

Cristian Alberto Ríos convirtió un proyecto universitario en una empresa innovadora en el sector alimentario. Es el creador de ‘Frío Frutos de los Ríos’, una heladería artesanal que transforma productos típicos del Chocó en este popular postre. La idea germinó luego de que un profesor de su carrera (Ingeniería Agroindustrial) le planteara un problema: ¿cómo crear un helado con nutrientes para los niños?

“Recuerdo que con los compañeros de la época hicimos varias pruebas. Incluso probamos un helado de curuba, que sabía mal”, dice Ríos. Hace dos años se presentó a una convocatoria del Fondo Emprender del SENA y recibió un capital semilla para empezar su negocio. Hoy no fabrica helados de curuba, pero sí de guayaba agria, badea, chontaduro y de ‘milpesos’, un fruto selvático que solo se consigue en Chocó.


 

 UN CHOCOLATE HEREDADO DE LA ABUELA 

Hay un olor que remite a Etty Parra a la infancia: el del chocolate. Su abuela, quien reside en Tadó, un municipio a 66 kilómetros de Quibdó, le ha dedicado su vida a la agricultura, en especial al cultivo de un cacao particular. Se trata del pajarillo, una variedad que solo crece en Chocó. “Ella recolecta el grano, lo procesa y hace bolitas de chocolate para prepararlo a la familia”, cuenta la joven.

Sin embargo, muchos de los vecinos de su abuela no sabían cómo aprovechar el cacao que crecía en las fincas. Incluso creían que era maleza. De allí nació La Manigua, una marca de chocolate orgánico producido totalmente en Tadó y con los saberes de la matrona de la familia de Etty Parra. Ahora quieren impulsar una línea de condimentos que salen del achote, otra planta nativa de la región que se está desaprovechando.
 

 smiley| FOTO: José Puentes Ramos


 

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.