Chaparral: la forma del agua

mayo 13 de 2019

Desde el Páramo de Las Hermosas hasta el Cerro Calarma, más de 300 lagunas hacen de Chaparral una verdadera joya hídrica del Tolima. El lugar perfecto para el deporte y la diversión en el agua.

Chaparral: la forma del agua

| En Chaparral se experimenta el turismo de aventura con paisajes encantadores | Por: César García


Por: Daiana González
@daianagonzalez


Como el fuerte golpeteo que produce el músico en el cuero de un tambor,  así suena el río Tuluní cuando forma una especie de jacuzzi natural luego de una caída de más de cuatro metros de aguas cristalinas en Chaparral, en el sur de Tolima.

Ahí, el río se lanza a chorros en todos los alrededores y forma unas pequeñas pero potentes cascadas de agua fría que menguan el abrasador calor. Ese sonido, precisamente, fue el que le dio al lugar el nombre de balneario El Tambor.

“Turista que llegue a Chaparral y no conozca El Tambor, no conoce Chaparral”, sentencia el chaparraluno Mariano Pérez, un hombre que ha impulsado junto con la comunidad el ecoturismo en el municipio. De ahí que El Tambor sea un buen punto para empezar una travesía y aventurarse a entender la forma del agua.

 

                                   Chaparral es conocido como el pueblo de las casacadas, allí el agua es el antídoto para el caluroso clima ©César García


Desde que se sale de la cabecera municipal por la vía que conecta a Chaparral con Planadas, las imponentes montañas embellecen aún más el paisaje: por un lado la cadena montañosa de la Cordillera Central y por el otro el Cerro Calarma, con su casi perfecta forma triangular, custodian unas siete lagunas. Todo un museo hídrico incluído el puente del torrentoso río Amoyá.
 

A más de un kilómetro ya se escucha retumbar al Tuluní. El carro deja al visitante a la entrada de la vereda del mismo nombre y en donde viven más de 14 familias víctimas de desplazamiento. Todas ellas, por más de una década y apoyadas por la Fundación Yapawayra y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), mantienen viva una ruta de turismo rural comunitario.

 

El ingreso a las cuevas se hace de la mano de guías equipados de chalecos y linternas.©César García


Es el plan del Tuluní, una verdadera conexión con la naturaleza, en donde además de disfrutar del río, los turistas pueden hacer espeleología en las Cuevas de Copete, en compañía de los guías lugareños, quienes están equipados con linternas, chalecos salvavidas y todo lo demás para imprimir en la mente caprichosas formaciones calcáreas y puntudas conocidas técnicamente como estalagmitas, si están en el suelo; y estalactitas, si están en el techo.

 

                                              Las formaciones del suelo son estalagmitas y las del techo se conocen como estalactitas. ©César García


Regresar por El Salto Sagrado de Apa

 

Luego de El Tambor, la siguiente parada obligatoria es el Llano del Loco, un lugar en pleno Bosque Cálido desde donde se emprende una caminata que deja como recompensa un increíble salto de agua de 25 metros de altura y un metro y medio de profundidad.

Tras esa travesía, atestada de plantas de chaparro –que de acuerdo a Mariano son las que le dan el nombre al municipio-, se empieza a descender por un camino arenoso. Una caminata de aproximadamente 45 minutos hasta que aparece una nueva caída de agua.
 

                                                                       El descenso al Salto y sus aguas cristalinas es, en definitiva, la mejor recompensa para el cansancio. ©César García

 

Las opciones son dos: si se cuenta con el equipo, descender en rappel por el Salto Sagrado de Apa, como es conocido ese lugar, o bajar al río valiéndose de la vegetación y de amarres previamente establecidos por los guías.
 

 ©César García

 

 


Todo por hacer

Llegar luego al pueblo es darse cuenta de que, aunque en ese punto ya hay muchas experiencias por contar, los atractivos naturales posibles desde ahí lucen inagotables y falta todo por hacer.

Más si se tiene en cuenta que en Chaparral las quebradas y cascadas son solo el inicio de la inmensa variedad ecosistémica del municipio; que de un calor abrasador bien se puede pasar al frío del Bosque de Niebla o al Páramo de Las Hermosas, que aún tiene un vasto territorio por descubrir.

 

¿Cómo se llega?

A Chaparral se llega por vía terrestre a cinco horas desde Bogotá en bus por la empresa Cotrainsur. Desde Ibagué son unas 3 horas; y desde Neiva son 3 horas y media pasando por los municipios de Castilla y Coyaima o por Guamo y Ortega.

 ©César García

 

Chaparral es un destino Arranca!

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