Gusano, el mejor canoero del río Tutunendo

noviembre 23 de 2019

En Chocó hay un sitio de fantasía al que se llega a través de un hombre de carne y hueso. Historia del guía con más experiencia, pero con menos disponibilidad. .

Gusano, el mejor canoero del río Tutunendo

| Gusano llega a Sal de Frutas, amarra su canoa y junto a los turistas camina unos 100 metros subiendo y bajando una pequeña loma para llegar hasta el paraíso natural | Por: Diego Candelo Meza


Por: Diego Candelo Meza
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Desde hace 55 años, Ramón Macario, conocido en Tutunendo como 'Gusano', lleva turistas a la cascada Sal de Frutas, llamada así por el efecto efervescente que se genera por la caída del agua sobre las rocas. Un mágico lugar que alberga una piscina y un tobogán natural. Para conocerlo, solo basta con ir hasta el corregimiento de Tutunendo, ubicado a 30 minutos (en carro) de Quibdó, la capital de Chocó.

"Desde los cinco añitos estaba yo palanqueando con mi papá y hoy tengo 60, claro que no me he dedicado solo a esto, pero aquí hay una buena experiencia. En esta tierra, con esta palanca, a mí me respetan mucho”, cuenta 'Gusano'.

 




 

 

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Quebrada Santa Anita. Las aguas de este afluente llegan hasta la represa donde se forma la casacada Sal de Frutas y siguen su curso hasta llegar al río Tutunendo. © Diego Candelo Meza

En medio de este paisaje lleno de árboles a cada lado del río Tutunendo (que significa río de aromas en la lengua Emberá) se escucha la naturaleza: chicharras, brisa y ese tranquilizante sonido de las aguas que bajan desde quebradas como Motordó y Santa Anita.

 

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Gusano lleva más de 55 años dedicado a la labor de canoero. Es inveitable que al llegar a la cascada Sal de Frutas no se de un baño en las aguas cristalinas y heladas que bajan desde las Quebrada Santa Anita. © Diego Candelo Meza


 

"Desde los cinco añitos estaba yo palanqueando con mi papá y hoy tengo 60 (...) aquí hay una buena experiencia. En esta tierra, con esta palanca, a mí me respetan mucho"


 


Lo único diferente a ese sonido de naturaleza del Pacífico que se logra escuchar, es la voz de Gusano contando anécdotas de su vida y la de su familia y los golpes de la palanca con la que impulsa su canoa.

Siete mil pesos cobra 'Gusano' a cada persona por el viaje hasta Sal de Frutas, cada trayecto dura alrededor de 15 minutos y en un día como el domingo, que es cuando llegan más turistas a visitar Tutunendo, el mejor canoero de este río alcanza a hacer hasta diez viajes. Ese es su sustento, de ahí le alcanza para sostener a su familia y hasta para darle gustos a su novia que vive en el río Quito.

Tiene ocho hijos, seis con su primera esposa y dos más con la última que tuvo, de quien se separó hace un poco menos de tres años. Vive con ella, bajo el mismo techo, pero no en la misma cama y su novia parece no tener ningún problema con eso.

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Esta es la canoa en la que Gusano lleva a los turistas hasta la cascada Sal de Frutas. © Diego Candelo Meza




"Realmente es muy bueno enseñarle a los hijos porque yo lo aprendí de mi papá, se lo transmití a mis hijos y esto no para”. 

 Ramón Macario (Gusano)

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Después de 15 minutos recorriendo el río Tutunendó se llega hasta la desembocadura de la quebrada Santa Anita. Allí, unos metros arriba está la cascada Sal de Frutas. © Diego Candelo Meza


 


 

  
Ser canoero es algo que por generaciones ha hecho la familia de 'Gusano', a todos sus hijos les enseñó a dominar la palanca, el menor de sus herederos tiene 16 años y es muy bueno en el oficio. “Cuando estoy ocupado, a veces, le digo a mi hijo mayor que vive conmigo: coja y vaya haga este viajecito y cualquier plata que se haga es para usted”, cuenta 'Gusano'.

También dice que es importante dejar ese legado en sus hijos para que no se pierda y agrega que tiene un nieto que, con solo diez años, coge su canoa, una palanca y sube y baja por el río Tutunendo, al mejor estilo de su abuelo, aunque con unos cincuenta años menos de experiencia. "Realmente es muy bueno enseñarle a los hijos porque yo lo aprendí de mi papá, se lo transmití a mis hijos y esto no para”, afirma.

'Gusano' y su familia seguirán cogiendo palanca y canoa para llevar a muchos turistas hasta la cascada Sal de Frutas para que respiren la tranquilidad de este lugar que en los años 70 fue una hidroeléctrica, hoy en ruinas, pero que enamora con su aroma, su sonido y su textura. 

 

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Gusano subiendo por el río Tutunendó hasta la cascada Sal de Frutas. © Diego Candelo Meza


 


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Los nativos de de esta zona del Chocó también se movilizan en canoas por el río Tutunendo. © Diego Candelo Meza

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