agosto 03 de 2020

Editorial: Una cachetada a las víctimas

Por: SEMANA RURAL

Dos de los más altos miembros del Partido Farc sorprendieron al país con sus declaraciones sobre la infame práctica del reclutamiento de menores de edad durante el conflicto armado. La primera fue Griselda Lobo Silva —también conocida como Sandra Ramírez—, quien tan solo un día después de ser nombrada segunda vicepresidenta del Senado de la República salió en medios de comunicación negando que la práctica del reclutamiento infantil hubiera existido en esa organización guerrillera. Esa afirmación temeraria desafía la evidencia, aviva el dolor de un país que no pocas veces vio a sus niños ir a la guerra y termina afectando profundamente la confianza en el Acuerdo de Paz.

 

El otro fue Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, quien, después de la tormenta desatada por las afirmaciones de su excompañera de armas, también hizo una ronda de medios intentando apagar el incendio, pero terminó avivándolo. No solo ratificó lo dicho por su copartidaria, sino que se valió de una sarta de falacias para evadir la verdad.

 

Por un lado, retorció algunos hechos para decir que las Farc no hubieran podido arrinconar al “ejército más preparado del mundo” si la organización hubiera estado compuesta por niños obligados. ¿Acaso alguien dijo que estaba exclusivamente compuesta por niños? El punto es que había menores y eso no se puede negar.
 

La segunda falacia fue decir que, como ellos no vieron a menores obligados o como en el reglamento de la guerrilla decía que solo se podía reclutar a mayores de 15 años, esa práctica no ocurrió. Eso es como afirmar que porque hay una ley que prohíbe matar en Colombia no existen asesinatos, o que los falsos positivos no existieron porque la doctrina del Ejército no incluía la práctica de hacer pasar civiles por guerrilleros. Además, ¿cómo así que un niño de 15 años no es un reclutado forzado? Valdría la pena recordarles que en Colombia la mayoría de edad se cumple a los 18 y antes de eso todos son reclutamientos forzados.
 

Pero quizás la falacia que más duele es aquella con la cual se escudaron en la presunción de inocencia y los procesos judiciales que tienen abiertos en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Argüían que la práctica condenable del reclutamiento debía ser esclarecida en los estrados judiciales y solo entonces ellos la reconocerían. Así no es. El compromiso de ustedes, señores de las Farc, con la sociedad colombiana, es aportar a la verdad sin necesidad de juicios, y además pedir perdón y resarcir el daño que hicieron.
 

La falsía o las verdades a medias pueden privar al país de conseguir esa paz que ya se firmó, pero que falta construir. Verdad es que los excombatientes —ya sea en el Congreso, en la JEP o donde sea— deben aportar a la verdad, no solo esperando que se les comprueben sus responsabilidades en los tribunales, sino también honrando el compromiso de aportar colectivamente a esclarecer todo lo sucedido durante 50 años de vejámenes, guerra y muerte. Con estas acciones son ustedes quienes están incumpliendo lo pactado.

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Semana Rural. Un producto de Proyectos Semana S.A. financiado con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a través del programa de Alianzas para la Reconciliación operado en Colombia por ACDI/VOCA. Los contenidos son responsabilidad de Proyectos Semana S.A. y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o del gobierno de Estados Unidos.