Una colección artística para exaltar la tradición indígena

diciembre 16 de 2020

Tejiendo Sueños trabaja con mujeres indígenas en una iniciativa que fomenta la herencia cultural, el empoderamiento y la moda. ¿Cómo y dónde se consiguen sus productos?.

Una colección artística para exaltar la tradición indígena

| Blanca Tarapués cumplió 25 años de experiencia como tejedora. Inició a los 15, cuando su abuela le enseñaba las técnicas y los materiales perfectos para el oficio. | Por: Ángela María Agudelo


Por: Ángela María Agudelo Urrego
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Iris y Blanca están a más de 1.700 kilómetros de distancia pero las une la tradición y el arte. Ambas lideran dos colectivos de mujeres artesanas que se dedican a tejer para rescatar la memoria de sus ancestros y la cultura de los pueblos indígenas. Iris Josefina Aguilar aprendió a tejer en las rancherías de Maicao (La Guajira) y Blanca Tarapués en las casitas escondidas en las montañas de Cumbal (Nariño). Este año, salieron de sus territorios sin cortar esas raíces que las unen con su historia y se unieron en Tejiendo Sueños, una colección que exalta el arte tradicional y preserva la sabiduría de los mayores. Esta también es una apuesta para empoderarlas y fomentar los emprendimientos sostenibles y la comercialización a través de plataformas digitales.

Tejiendo Sueños inició hace dos años y es el resultado de una alianza entre la Fundación PepsiCo Colombia, la Fundación ACDI/VOCA LA y el Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA. “Con el fortalecimiento de este proyecto productivo generamos oportunidades tangibles y sostenibles de inclusión socioeconómica a estas emprendedoras rurales, para que a través de la innovación y la tecnología puedan mejorar sus condiciones de vida y transformar positivamente su entorno”, afirmó Ricardo Amaya, Director Ejecutivo de la Fundación ACDI/VOCA LA.

Las capacitaciones virtuales y presenciales fueron la principal herramienta. Las desarrollaron con cuatro componentes: el empoderamiento femenino, para fomentar el trabajo de las mujeres; la inclusión tecnológica, con las redes sociales como punto de venta; las alianzas comerciales con diseñadores nacionales e internacionales, y la organización para la producción.
 

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Iris (izquierda) y Blanca (derecha) hacn parte de la colección Tejiendo Sueños, una iniciativa para fomentar el empoderamienfo femenino.


Estos espacios pedagógicos también incluyeron ejercicios para poner en práctica el conocimiento de las mujeres y crear un diálogo entre la sabiduría indígena y la teoría artística. Iris y Blanca aprendieron a perfeccionar sus técnicas, manejar otros materiales y  fortalecer sus emprendimientos: Wayaa Makuu y Somos Chavialas. En ambas tiendas, los compradores podrán encontrar piezas para el hogar, decoraciones, prendas de vestir y accesorios personales.

El lanzamiento de la colección fue el pasado jueves 10 de diciembre. Ahora esperan confirmar esas ventas que concretaron por teléfono o aquellas que puedan llegar a través de redes sociales. Iris y Blanca responden con alegría e ilusión. Anhelan que sus productos, cargados de tradición e historia, lleguen a otros rincones del país.
 

Colección Makuu

Iris aprendió a tejer durante los cinco años de su sutapaulu, un encierro que viven las niñas wayuu cuando van a tener su primera menstruación. Iris la recuerda como una escuela para conocer los principios de su pueblo. Con la ayuda de su orientadora, conoció de cerca la educación propia, la sociedad indígena y las dietas para conservar la juventud que tanto profesan las mujeres wayuu. Luego, inició con la tejeduría. Su primer material fue el algodón, que aprendió a abrir, asolear y usar. En ese momento conoció las técnicas y los valores del oficio wayuu: “Nosotros no copiamos ni competimos. Nuestros antepasados nos enseñaron a ser con el arte wayuu, cuenta Iris. 

 

También aprendió que tejer es un oficio ligado a las matemáticas y que los diseños están en la memoria. Antes de hacer cualquier confección, Iris debe conocer cuántos puntos tendrá y las medidas de la persona, si es una prenda de vestir, o las medidas del elemento a realizar.
 

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Iris Aguilar aprendió a tejer durante los cinco años de su sutapaulu, un encierro que viven las niñas wayuu cuando van a tener su primera menstruación.

© Ángela María Agudelo


Entre su colección están los típicos cordones anudados, las hamacas, los centros de mesa, y prendas de vestir como túnicas, pecheras o fajas. En cuanto a la duración, depende de la pieza. Por ejemplo, un cordón sencillo tarda un día. Otras piezas toman de tres a cinco meses, o hasta tres años. Iris cuenta que ninguna creación es sencilla y que por más que se esmeren, tardan.

Luego del sutapaulu, Iris siguió con el oficio. Participó en Expoartesanías, viajó a México y Costa Rica y trabajó de la mano con diseñadores colombianos y extranjeros. Cada viaje o experiencia laboral le ayudó a descubrir nuevas cosas y a escuchar ese diálogo entre lo que ella denomina, “ambos mundos”: el de los pueblos indígenas y el resto del país. “Esto también es innovación porque usamos varias tradiciones. Esta mezcla de mundos ha servido para abrir nuevas puertas”, dice Iris. Sin embargo, tiene una excepción, y es que salir del territorio y conocer otras prácticas no significa olvidar la cultura sino exaltar las raíces del pueblo wayuu.

Este año, Iris celebrará la navidad a pesar de que su comunidad no acostumbra a hacerlo. Ella y sus compañeras decidieron unirse a la tradición occidental y, además de sus otros productos, crearon una caja especial con decoraciones tejidas a mano específicas para esta festividad, como cordones y borlas wayuu. “Es una experiencia muy valiosa —diceVivo enamorada de lo que hago y de mi cultura y esto me ha dado mucha mezcla y orientación para también apropiarme más de lo mío y compartir mi experiencia y sabiduría”. 
 


Colección Chavialas

Blanca cumplió 25 años de experiencia como tejedora. Inició a los 15, cuando su abuela le enseñaba las técnicas y los materiales perfectos para el oficio. Le gusta tejer y fabricar artesanías para exaltar los saberes y las tradiciones de sus ancestros. Hemos aprendido todo lo que han dejado nuestros mayores”, dice Blanca. Así aprendió a tejer con hilos y lana, y a medir sin necesidad de metro. Con una mirada sabe cuántas cuartas, veintes o pares necesita para confeccionar una pieza.

Por eso, tejen con sentido. Cada telar o pieza tiene un significado y una simbología referente a la cosmovisión de la comunidad indígenas. Todo está conectado con la naturaleza y la Madre Tierra. El sol de los pastos, la rosa o el churo cósmico decoran los chalines o las mantas, ideales para resguardarse del frío. También hay espacio para el helecho, una planta medicinal que ahuyenta los espantos y protege a los niños; los ojos, que representan el futuro, y los pambazos, asociados al pancoger y el sustento diario. 

Dentro de su catálogo, Somos Chavialas ofrece algunos productos similares a los de Wayaa Makuu e incluye otros que recuerdan el frío de Nariño, como cobijas sencillas, chalecos y ruanas calientitas ideales para combatir las bajas temperaturas. Blanca y sus compañeras también confeccionan ovejas hechas con lana natural, y cada una de ellas es única, pues los modelos no se repiten porque son elección personal de cada diseñadora. Entonces, una oveja blanca puede tener las orejas cortas o largas, o una oveja gris puede tener una capota de color café o una bufanda navideña. Las piezas fueron hechas con hilo guajiro y líder, y combinaron las técnicas de las dos agujas y el telar con tejidos verticales u horizontales.

En sus inicios como tejedoras, Blanca y otras compañeras buscaban a las sabedoras para que les enseñaran todo sobre los tejidos y los patrones. Ahora, con Tejiendo Sueños, Blanca lidera un grupo de 25 mujeres que trabajan desde sus casas en Cumbal, a tres horas de Pasto. Mientras tanto, sigue aprendiendo de los diseñadores del proyecto, en especial a perfeccionar las técnicas y los acabados de cada pieza. Lo más importante es plasmar sus conocimientos, rescatar los saberes de sus mayores y entregar una pieza hecha con calidad y amor. “Ha sido una buena experiencia, nos han acogido cuenta BlancaGracias al proyecto hemos conseguido el sustento para nuestros hogares y aprendemos muchas cosas. Estamos agradecidas”.


Guía de compra

Si desea conocer los productos de Wayaamakuu y Somos Chavialas puede ingresar a sus perfiles de Instagram. En cada publicación, encontrará la imagen de la pieza y podrá preguntar el precio en los comentarios.

 

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