Yerry Mina, el fenómeno social detrás del nuevo central del Barcelona

enero 24 de 2018

Guachené es la cuna del nuevo fichaje del equipo culé, pero ese puede solo uno de los méritos de Mina, un tipo que desde hace un par de años causa efecto social en ese pequeño pueblo del norte del Cauca.

Yerry Mina, el fenómeno social detrás del nuevo central del Barcelona

| | Por: Cortesía / EL PAÍS de Cali


Por: Gerardo Quintero
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A los cinco años, el entonces pequeñín Yerry Mina llegó a la única cancha de Guachené de la mano de su mamá María Nella. “Poneme el chamo a jugar”, le dijo a Seifar Aponzá, el técnico del equipo. Yerry quería ser portero, como su padre José Eulises, quien había llegado hasta las inferiores del Deportivo Cali. Pero como recuerda el profe Aponzá, de haber continuado en esa posición, Yerry estaba más destinado a ser portero de una discoteca que de algún equipo profesional.

En su primer partido de baby fútbol, en la cancha ubicada entre Villa Lilia y La Arenera, le encajaron cinco goles y hasta allí llegó su pasión por el arco. Allí mismo, en su primer equipo y de la mano del profe Seifar, lo adelantaron un poco y en su Guachené natal se fue perfilando como el gran defensa central que ahora llena de orgullo a millones de colombianos por ser el segundo jugador del país en vestir la camiseta del Barcelona.

 

smiley | La 'Yerrimanía' se tomó las calles de Guachené, donde ahora todos se proclaman hinchas de Barcelona. Cortesia: Francisco Henao y El País

 

Hoy todo es fiesta en esta pequeña y calurosa población del Norte del Cauca. Como dijo don José Eulises antes de partir hacia Cataluña a reunirse con su hijo, “acá ya somos todos del Barsa, la gente está muy contenta por esta noticia”. Con cerca de 20.000 habitantes,un sol picante y una alegría natural en la gente, Guachené hoy está en la boca de todos. Desde los municipios vecinos como Padilla, Puerto Tejada y Villarrica llegan curiosos a preguntar por la casa de los Mina. Otros quieren pasar a conocer la cancha donde Yerry corrió por primera vez. Otros preguntan por el secreto para que un joven humilde, de un pequeño y olvidado municipio caucano, haya dado semejante salto. No hay ningún secreto, es un gran jugador de fútbol.


 DE GUACHENÉ PARA EL MUNDO 


Aquí hay un fenómeno especial, usted mira a los peladitos de tres años y ya se están pasando el balón con mucha técnica. Eso hace que ellos se vayan enamorando del fútbol. Uno los ve jugando en las calles, en los andenes, en cualquier espacio. Lo otro es el biotipo, en los últimos años los chicos están creciendo mucho por acá. Aquí a los doce o trece años están pequeños, pero cuando a los quince se les embomba la nariz y les sale acné, cogen una altura inmensa. Tengo chicos de 16 años de 1,80 centímetros y algunos hasta de casi dos metros”, explica Arley Mancilla Aponzá, quien fue jugador profesional de América y estuvo detrás de las primeras huellas futbolísticas del exintegrante del Pasto, Santa Fe y Palmeiras.

En el Club Raíces Guachené, que dirige el exjugador de América y Cúcuta Deportivo, fue formado Yerry Mina. “Él llegó como arquero porque quería emular a su papá y a su tío, pero la verdad no era la posición de él”, relata sin dejar de asomar una sonrisa en medio del recuerdo. “Luego lo pasamos a posición de campo, lo pusimos de volante y por su talla se fue recostando a la defensa, pero la verdad es que a él no le gustaba mucho jugar de central”, dice Mancilla Aponzá.
 

Junto con su hermano Jairo y el profesor Seifar Aponzá decidieron llevar a Yerry, a los 14 años, a un equipo de Tarragona, en Miranda, para que jugara con Super Color, el primer club que realmente lo fichó porque Raíces Negras aún no estaba constituido como tal.Voy a contarle algo que pocos saben. A los quince años Jaír, el tío de Yerry, lo llevó a Bogotá a hacer una prueba con Millonarios y lo devolvieron. Tuvieron que pasar dos años más para que el muchacho fuera a una prueba en Pasto para que finalmente lo dejaran y comenzara su historia”, recuerda el profe Mancilla Aponzá.

Hoy, con la alegría de ver a su pupilo triunfando, el profe Mancilla Aponzá espera que haya un guiño que le permita al Club Raíces Guachené contar con algunos recursos por derechos de formación. Es nuestra esperanza, pero estamos a la voluntad de Dios y de don Luis Colorado, porque fue a él a quien le llevamos a Yerry por primera vez para que lo fichara. Cualquier dinero nos serviría mucho para ayudar a tanto talento que hay por acá y que se pierde”, dice Mancilla.



 


 APOYO PARA LOS NIÑOS SIN RECURSOS 

De Yerry, aparte de su talento futbolístico, se exalta su humildad. “Ese es un muchacho muy humilde, se merece todo lo que se ha ganado”, dice un abuelo vecino de los Mina.  Una de las facetas del nuevo miembro del equipo azulgrana, que pocos conocen fuera de Guachené, es su vinculación a obras sociales.  

Cerca al ‘Poli’,  como denominan coloquialmente al Polideportivo, se encuentra la Fundación Yerry Mina, una casa de tres pisos que el jugador del Barcelona acondicionó para darles apoyo a decenas de niños de Guachené con múltiples carencias, pero también con grandes talentos. Vecinos y turistas quieren pasar por allí, tomarse una foto, preguntar por Yerry, es el tour del momento.

 

smiley    La Fundación Yerry Mina comenzó a funcionar hace seis meses y hoy cuenta con más de 180 niños inscritos y otros cien se encuentran en espera. Por: Francisco Henao

Yerry creó la fundación hace seis meses y está cerca a la misma cancha que lo vio tantas tardes desparramar talento. Ahí, decenas de niños sudan a chorros y le dan duro a la pelota soñando, tal vez, emular al ídolo del pueblo. Brayan Mina, uno de los primos favoritos de Yerry y apenas tres años mayor que el futbolista, es artista, cantante de salsa choke y confiesa, en voz baja, que está alistando un disco para hacerle un homenaje a su primo. “A él le gusta mucho bailar y la salsa choke lo enloquece. Le estoy preparando un disco para sorprenderlo”, revela Brayan.

La idea de la fundación nació del propio Yerry porque cuando era pequeño, a pesar de los esfuerzos de sus padres, no tenía el suficiente dinero para soñar con un futuro prometedor. Entonces, cuando estaba jugando en el Palmeiras (Brasil), vio la oportunidad de crear un lugar para buscar que sueños como los que él tuvo no queden truncados por falta de apoyo.

 

"Esta Fundación era un sueño de mi primo y tiene como propósito ocupar a los niños que no tienen la posibilidad de estar en una escuela deportiva. La idea es mantenerlos ocupados y brindarles un acompañamiento educativo en valores, medio ambiente. Queremos hacer un trabajo integral, que no se quede solo en lo deportivo

- Brayan Mina, primo de Yerry

Hoy son más de 180 chicos, entre los 8 y 15 años, inscritos en la Fundación y cerca de 100 en lista de espera. Por ahora solo se está trabajando con los niños del casco urbano de Guachené, pero el propósito es que la Fundación acoja pequeños de Puerto Tejada, Villarica, Caloto y Padilla.  Muchas de las esperanzas están cifradas en este paso de Yerry al Barcelona. Su primo dice que con la llegada al club europeo pueden abrirse muchas puertas para lograr ampliar el número de niños y especialmente de los programas formativos, sin contar que el jugador ya es un ejemplo de perseverancia para los pequeños de todo el país.

 


"Aquí apoyamos a los niños en su parte mental, los incentivamos para que no decaigan. Les damos enseñanzas con buenos principios y hacemos salidas pedagógicas, como siembra de árboles, para que los chicos comprendan la importancia de proteger nuestro medio ambiente”, explica Brayan, y continúa  asegurando que “En Guachené hay muchos niños con grandes carencias, que no tienen posibilidades de disfrutar en un escenario deportivo. A muchos unos los ve en la calle descalzos, vagando por las esquinas, entonces lo que queremos es darles una oportunidad, que sean gente de bien, que no se transformen en maleantes. Queremos que sueñen. Aquí falta mucho apoyo en cultura y deporte, eso lo queremos cambiar”.


 

La Casa Fundación trabaja los miércoles y viernes y les proporciona a los niños, aparte de este apoyo en formación, una posibilidad para que se alimenten a través del Comedor Comunitario.

smiley | Cortesía EL PAÍS de Cali

Mina dice que su pueblo es una mata de artistas, de músicos, de bailarines, de pelados con gran talento, pero que no tienen un incentivo para demostrar su arte más allá de una calle o de una casa. “Acá lo que falta es más apoyo y por eso Yerry le está apostando a esta fundación”.

Uno de los momentos más felices de los chicos de la fundación ocurrió hace apenas unos días. A finales de diciembre, Yerry Mina convocó a los chicos, repartió regalos, habló con ellos, se tomó fotos y los llenó de alegría. “La sola presencia de Yerry fue el gran incentivo, casi que no tuvo ni qué hablar. Siempre estuvo dispuesto a tomarse una foto, a hablar con los niños, con mucha sencillez. Eso es lo que más le reconoce toda la gente, es un hombre muy humilde”, cuenta Brayan.

El primo de Yerry está tranquilo y dice que vendrán muchas bendiciones para la Fundación. Brayan está convencido de que los éxitos del programa irán de la mano con los triunfos deportivos del gigante de Guachené. El mismo chico que una vez quiso ser arquero como su padre y terminó convertido en el defensa central de uno de los mejores clubes de fútbol del mundo.
 

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Jorge Castro enero 30 de 2018

Muy bien por Yerry Mina, pero lastima que sacrifico su continuidad futbolistica en Palmeiras y posiblemete en la seleccion colombia, para acomodarse plácidamente (echarse un sueñito) en una silla (de suplente) enchapada en oro, en el Barcelona español

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